(7 años de extravagantes aventuras)

sábado, 16 de junio de 2012

LA BALADA DE RONNIE LANE

THE KENNEY JONES GANG toca en The Cavern, no son más que una orquesta, pero qué orquesta. Hacen canciones de los grupos por los que sus integrantes han pasado. Suenan increíble, el Once bitten twice shy de Ian Hunter me deja noqueado y a punto para el grand finale, pienso en lo importante que es ordenar bien un repertorio. Primeros acordes... ¡All or nothing! La banda lo está bordando pero el público permanece en silencio, algunos aprovechan para ir al baño o ir a pedir una cerveza ¿qué pasa aquí? Los músicos salen del escenario, la gente pide una más: Won't get fooled again y el personal se vuelve loco.


Salgo a Matthew St., las chicas hacen equilibrios sobre sus tacones y los chicos esperan como hienas a que después de un trago más, ellas no sean ya capaces de mantenerse en vertical. Un niño con una guitarra empieza a cantar Don't look back in anger, los fumadores a la puerta de los garitos le acompañan y en unos segundos, los cientos de personas que abarrotan el callejón están gritando a coro ...her soul slides away... 


Vuelvo al hotel pensando en que nadie parece acordarse de SMALL FACES mientras la presencia, tanto de otros de su generación como de grupos muy influenciados por ellos, es enorme.
RONNIE LANE fue uno de los Small Faces. Murió en el año 97 tras veinte años de lucha contra la esclerosis múltiple. Hasta que su enfermedad le impidió seguir en activo, fue un músico incansable que ajeno a los vaivenes de la moda, dejó un legado de imperecederas melodías y bellísimas interpretaciones. Formó parte además de los FACES y de su proyecto personal SLIM CHANCE.


Se ha dicho en muchas ocasiones que Ronnie Lane fue y es infravalorado. Yo discrepo de ello, creo que es uno de los músicos más valorados de todos los que ha dado el rock. Me explico: quienes le conocen (conocemos), le tienen (tenemos) en un altar, seguimos escuchando con devoción sus canciones y reconocemos la deuda que con él siempre tendremos. Su manera de tocar el bajo, ha sido decisiva para más de dos y su baladas (según la primera acepción de la rae: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=balada) han dejado una huella indeleble que puede reconocerse en algunos de los más importantes escritores de canciones de la actualidad. Por eso, no creo que haya sido poco reconocido. Lo que si creo, es evidente, es que ha sido poco conocido y habrá muchas razones pero lo cierto es que si compartes escenario con Steve Marriot primero y con Rod Stewart despúes, parece poco probable que los focos te iluminen a ti.


En cualquier caso, dudo mucho que este semi-anonimato supusiera un problema para él. Nunca buscó tener un hit en las listas, sabía que sus canciones eran piezas delicadas no aptas para el consumo masivo y muy pronto se alejó de los sitios "donde-hay-que-estar" y prefirió irse al campo con las mínimas comodidades, dedicado a la vida que él quería vivir. En este sentido, es difícil pensar en alguien con más éxito, algunos de los más grandes se han sentido frustrados cuando las cosas no han ido tan bien como esperaban. Supongo que Ronnie Lane tendría sus altibajos pero sí parece que decidió el rumbo de sus carrera hasta que su enfermedad fue más fuerte que él.


A mediados de los noventa, yo tenía un espantoso conjunto de infausto recuerdo denominado Los Rombos del que celebro que no haya quedado ni rastro (¿cómo podía yo hacer esa porquería cuando escuchaba música tan buena? no se me pegaba nada) y fuimos invitados a un programa de Radio Nacional, allí tocamos una canción dedicada a Ronnie Lane. Éramos malos pero teníamos buen gusto. 


El pasado día 12 de junio, tuve la ocasión de asistir en el Búho Real de Madrid a un homenaje a Ronnie Lane organizado por Fernando Astone, alma máter de CONTACTO EN FRANCIA. El mero hecho de que se celebrase ya es un éxito, actos de audacia como este suponen el sistema inmunológico de una cultura: que aquello que consideramos valioso perdure o se extinga está en nuestras manos. Depende de nosotros como individuos y de nada ni nadie más.


El citado Fernando Astone, junto a Sergio Gil y Lukah Boo nos ofrecieron un maravilloso concierto. Centrado en la etapa FACES y en las colaboraciones con RON WOOD y PETE TOWNSHEND, pudimos disfrutar de un repertorio ejecutado con máxima fidelidad al homenajeado.
Annie, The Poacher, Just for a moment, Debris... y otras joyas, para terminar con la añorada y siempre emocionante Ooh la la.


Espero, de todo corazón, que el evento tenga continuidad y podamos volver a celebrar la música de Ronnie Lane. Parece que no somos tan pocos como pensábamos los que estamos dispuestos a mantener vivo su recuerdo y tal vez, si esta iniciativa no se queda en un hecho aislado, podamos hacer nuestra pequeña contribución a la difusión de un pedacito pequeño pero importante de la música popular de sXX.



Y el próximo sábado... ¡más Poder Friki!

Ernestone


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