(7 años de extravagantes aventuras)

sábado, 26 de mayo de 2012

GRANUJAS Y CARADURAS

Con la que está cayendo, puede que sea frívolo preocuparse de algunas (muchas) de las cosas en las que más tiempo he invertido durante mi vida como gorila adulto. Sin saber si vas a tener para pagar lo que debes o si le puede faltar algo a tu familia, poco importan las hazañas pasadas, presentes y futuras de nuestros héroes (Superman, Batman, Spiderman...).
Pero nunca será una frivolidad recordar nuestra propia historia, la de cada uno, aquello que fue importante para nosotros cuando aún éramos unos niños y que ha contribuido a que ahora seamos tal y como somos.
La semana pasada falleció Donald "Duck" Dunn, uno de esos actores secundarios en la Historia de la Música Popular con un currículum espectacular pero perfectamente desconocido para el gran público. Sin embargo, yo le guardaba un cariño muy especial por dos razones: 1. The Blues Brothers y 2. The MG's.
No sé cuantos años tendría, cuatro o cinco, cuando mi madre me llevo al cine de verano del Parque Calero en el Barrio de la Concepción (mi apestoso y ensordecedor Cinema Paradiso aún sigue en activo) a ver una película que se llamaba "Granujas a todo ritmo".


Desde luego es una suerte que a tu madre le guste el soul y no esas mierdas como Dire Straits o Mike Oldfield que le gustan a los padres más enrollados de la época, pero también debo decir que tuve que soportar con inenarrable estupor cosas tan horribles como Víctor Manuel y Ana Belén: ambos me parecían atroces y ahora con cierta perspectiva podemos decir que efectivamente lo eran.
No me es posible traducir al lenguaje de la palabra la conmoción que me produjo ver a los Blues Brothers, sólo un par de veces he vuelto a sentir algo cercano a aquellas sensaciones. Era imposible molar más, y lo sigue siendo. El VHS y más tarde el DVD no hicieron otra cosa que volver a mostrarnos una gran película en todo su esplendor, no ha perdido ni un gramo de vitalidad.


Esa película, y sobre todo su música establecería el standard por el cual yo juzgaría en lo sucesivo qué me gustaba y qué no me gustaba: ¿Real Madrid? No, ¿Atlético de Madrid? Si, ¿Disney? No, ¿Warner? Si, ¿Vino? No, ¿Cerveza? Si... y así con todo, desde entonces supe de qué lado estaba.
Por supuesto que la más honda impresión fue la relacionada con la música, por primera vez me enfrenté cara a cara con: James Brown, Aretha Franklin y Ray Charles...se me hace un nudo en la garganta mientras escribo... Y las canciones, esas que tantas veces escucharía después, interpretadas por los más grandes músicos: "Gimme Some Lovin'", "Sweet Home Chicago", "Everybody Needs Somebody" y muchas otras.
En esa banda estaba Donald Dunn al bajo, es ese que fuma en pipa y dice lo de "una banda capaz de convertir el pipí de cabra en gasolina".


Mucho tiempo después, y esa es otra historia, me adentré en el universo Stax. Ya conocía ese sonido, The Blues Brothers es 100% Stax. La sombra de Otis Redding planea en cada secuencia de la película.
Un señor que se llamaba Jim Stewart (blanco, por cierto) montó en los sesenta un estudio de grabación en el cual registrar la música que se estaba haciendo en Memphis, para hacerlo reunió a una banda que se llamaron The Memphis Group, luego  The MG's. Acompañaron a Otis, Sam & Dave, Booker T, Carla Thomas, etc. El bajista que puso ritmo a aquella revolución fue Donald Dunn.
Puedo decir orgulloso que lo vi en persona en una ocasión: acompañando a Neil Young en La Coruña a principios de los noventa. Seguiré escuchando su música siempre. Gracias.


Tanto nos gustó la película de los Blues Brothers que al verano siguiente, mi madre me llevó a verla otra vez, al mismo cine. Resulta que mi madre nunca fue buena para recordar nombres ni títulos y confundió a los "Granujas" con los "Caraduras"...


La pobre sufrió una terrible decepción y "Los Caraduras" le resultó según sus propias palabras "repulsiva".
A mí me encantó.
Me encantó.
Antes de cumplir los seis años ya admiraba profundamente a Jake Blues y Burt Reynolds. Eso lo explica todo: Belushi 1 - Freud 0.
Descapotables, trailers, cerveza, contrabando, camisas de cuadros, sabuesos, salsa barbacoa, música country... Jodeeeeeeeer, esto también mola...
Aquella fue la primera vez que escuché "Eastbound and Down", escrita e intrepretada por Jerry Reed que en la película hacía de Cledus Snow (Hombre de Nieve), ¡qué canción! Una vez me preguntaron qué canción quisiera que sonase en mi funeral y elegí "Eastbound and Down" ¡claro!
Jerry Reed murió en 2008. Seguiré escuchando su música siempre. Gracias.


Y la próxima semana... ¡más Poder Friki!
 
Ernestone