(7 años de extravagantes aventuras)

sábado, 12 de mayo de 2012

ENCUENTRO CON MIGUI MIRANDA 2ª parte

Como recordaréis, queridos lectores, el primer episodio de esta saga finalizaba con Migui a punto de tomar un aeroplano hacia la Gran Bretaña. He aquí la segunda entrega del relato:

No quería ir a Londres porque conocía mucha gente allí y lo que quería era perderme y buscarme la vida por mi cuenta. También me apetecía aprender inglés, incluso estuve en una academia una semanas, aunque el objetivo principal del viaje era independizarme. Finalmente me decidí por Edimburgo y resultó ser donde más españoles había. Realmente no sé porqué había tantos allí, no sé a qué habían ido. No hacían nada, sólo estaban allí, como yo. Lo cierto es que con un currillo de mierda podías vivir porque nos daba igual cuántos nos metiésemos en un piso, algunos días comíamos otros no...

Llegué allí con Rebeca y Joaquín (de Cabeza de Canoa) y Víctor (Cebrián, volverá a aparecer en la historia cuando se formen Idioterne) vino de Londres. Al principio nos alojamos en una iglesia que habían convertido en hostal y unos días después alquilamos un piso en Leith Walk. Rebeca consiguió trabajo enseguida y yo no hacía nada porque no tenía ni idea de inglés y mis padres me habían dado algo de dinero para ir tirando.




Un día iba paseando por el centro y me encontré con Tuli que venía con los Alameda do Soulna para tocar en el Fringe Festival. Entonces tenían otra formación, de hecho Rebeca empezó a tocar en aquella época.
Yo me incorporé al número y me dedicaba a hacer malabares con pelotas y pasar la gorra para que la gente echase dinero hasta que me dijeron que no iban a repartir más su dinero conmigo. Entonces conocí a un español (allí había mogollón) que trabajaba sujetando un palo que arriba tenía un cartel de una tienda de golf y necesitaba alguien para que le hiciese algunos turnos porque también curraba fregando platos. El palo medía dos metros y medio, no andábamos con él, sólo había que sujetarlo y cuando hacía viento atarlo. Así que empecé con el palo y me pagaban de puta madre, veinte o treinta libras al día así que no necesité pedir ninguna ayuda. La gente ahora se queja de los ecuatorianos y tal, pero los españoles iban allí con intención de vivir del aire y nada más llegar pedían el National Insurance Number y en cuanto se lo daban ya tenían derecho a las ayudas: el Job Seeker y el Housing Benefit. Yo prefería trabajar con tal de no hacer papeleo.


El problema del palo es que no tenía turnos suficientes y quería más dinero, entonces me cogieron de friegaplatos  y duré seis horas, era horrible, en el sótano de una cocina y me fui por la puerta de atrás. Yo quería mi palo y lo recuperé.
Después del verano todos mis colegas se volvieron a España y me hice amigo de los vecinos, eran escoceses y presumían de que Irvine Welsh había escrito Trainspotting inspirándose en lo que pasaba en el barrio. También me hice amigo de unos gallegos de Viana do Bolo y me invitaron a ir con ellos a Whistlebinkies, un pub donde iban muchos españoles porque era muy barato y cada noche había música en directo. Allí me hice amigo de unas vascas, sobre todo de una... y al día siguiente me fui a vivir con ellas a un chalecito que tenían que daba a Callton Hill, me llevé a mi colega el Tijeritas que estaba por ahí tirado y aquello fue un desparrame, trabajaba de nueve a dos y cada tarde había fiestas en la casa, algún día me échaba una siesta pero casi ningún día dormía más de tres horas. Esto duró dos o tres meses.


Bebíamos whiskey y comíamos chuletones, todo mangado. Un día me fui con Tijeritas a un burger y oímos a una chica hablando en español, era gallega y nos la llevamos a la casa y yo tuve una reunión con ella en una despensa... Tijeritas y yo tuvimos que buscarnos otro sitio y nos fuimos a un apartamento en Cow Gate. Un día estábamos con los vecinos y sacaron unas setas en un papel de plata y nos dijeron que cogiéramos, yo me comí unas cuarenta, recuerdo ir caminando por Edimburgo y lo siguiente es amanecer cubierto de escarcha y tendido en una ladera de Calton Hill. Tuve que ir corriendo a trabajar al palo y tardé mucho en poder volver a hablar, la gente venía a saludarme y yo no podía contestar.



Entonces vino mi hermana, yo me puse protector con ella y empecé a tener movidas con el Tijeritas. Así que al final las vascas nos invitaron a mi hermana y a mi a irnos a vivir con ellas. Entonces volví al ritmo de fiestas  y estuvimos allí un par de meses. El Tijeritas se quedó con el Pincho pero se volvió un poco loco y a mediamos de diciembre me volví a Madrid.
El día siguiente a llegar a Madrid quedé con Tuli, Leiva y Óscar de Garaje Jack en el Valladares de Francisco Silvela y yo llevé unas petacas de whisky que había traído de regalo. De ahí nos fuimos para los locales y yo  empecé a beberme las petacas. Al bajarme del 114 me dí la primera ostia. Me caí unas cuantas veces más y me han dicho que en un momento dado me senté en una silla y dije que me dolía un poco el hombro. Así que me llevaron al hospital de urgencias, no me acuerdo de a cuál fue pero sé que yo vi los uniformes verdes del personal y los tomé por guardias civiles y les empecé a insultar, Leiva me llevaba en silla de ruedas y resultó que me había roto la clavícula. Yo no me acuerdo de nada, recuerdo llegar a mi casa y decirle a mi madre que me había caido cogiendo el 115, llevaba un papel del hospital y le dije "mira, aquí lo pone" y en el papel ponía: "debido a su grave estado de embriaguez ha caído repetidas veces sobre su hombro"... (continuará)




Y la próxima semana... ¡más Poder Friki!


Ernestone