(7 años de extravagantes aventuras)

sábado, 14 de abril de 2012

PAUL SIMON O LA ESPERANZA DE SEGUIR CON VIDA

Hace unos meses encontré en el cajón de discos a cinco euros de unos grandes almacenes "LIVE RHYMIN". Bendito sea.

Emocionante desde la primera a la última canción, esta grabación en directo recoge interpretaciones escogidas a lo largo de toda la gira que durante los años 73 y 74 sirvió a Paul Simon para presentar sus dos primeros discos tras la disolución de Simon & Garfunkel.

Por cierto, uno de los dos escribía las canciones, cantaba la voz principal y tocaba la guitarra ¿qué coño pintaba el otro tipo ahí? Su aportación es tan escuálida que sigo sin entender cómo demonios consiguió ese empleo. El gran Paul ha gozado de muchísimo éxito en solitario pero a quien realmente quiere ver la gente (sobre todo en los Estados Unidos) es al dúo ¿por qué? ¡es que no ven que ese tío alto no hace nada! Hace unos años el musical The Capeman, cuyo fracaso no se debió a razones artísticas sino a la Santa Inquisición de lo políticamente correcto, llevó a la ruina a Simon y tuvo que acudir al bueno de Art para rehacerse económicamente. Da que pensar: a la gran mayoría de la gente les da igual la música que se hace sobre un escenario, lo que quieren es "haber-estado-allí" y poder decirle a una chica (o a un chico) en un bar: "yo los vi en el ...".

En fin, que me suscitan tan poco interés Simon & Garfunkel como entidad musical (no así muchas de sus canciones ¡todas de Simon!) que desconozco las causas de su separación, el caso es que el famoso puente sobre aguas turbulentas (también traducido como "procelosas", nunca más he oído ese adjetivo. Proceloso...) resultó ser el postre a todo un menú de éxito. Y Paul Simon se puso la parka coreana. 

"PAUL SIMON", como se tituló el disco, es lo mejor de lo mejor. Un capítulo imprescindible de la Historia de la música popular del SXX. Estamos hablando de un escritor de canciones en estado de gracia (otros: McCartney-68, Tom Petty-99, Little Richard-58... ¿alguien se atreve?). Es una pieza de orfebrería donde todo está en el sitio en el que el artista ha decidido que esté, una obra en la que un autor intenta demostrarse asimismo de qué es capaz y en ese tránsito va dando forma a un punto de no retorno en la canción de autor: de repente alguien encendió la luz.


El rock and roll, el blues, el jazz y el folk (todo ello condimentado al estilo americano), forman la espina dorsal del disco mientras la naturalidad con la que hace suyas texturas e instrumentaciones de tradiciones musicales ajenas a la propia (qué horror la etiqueta "música étnica"), abrió las puertas a lo que luego vendría en llamarse "mestizaje". Desgraciadamente si estas combinaciones son deliberadas y no devienen de un encuentro real entre personas reales resultan ser algunas de las músicas más horribles posibles (el legado de una persona sensible en manos de un zoquete puede traer funestas consecuencias: pobre Bonham, si supiera las atrocidades que se han cometido en su nombre).


En racha como estaba, Simon volvió a tirar los dados y... saltó la banca: "Kodachrome". La canción que enamoró a la musa (¡!). La Columbia Records (y sus ejecutivos, esos que en los Looney Toones aparecen con símbolos de dólar en los ojos) quiso registrarla cuanto antes dispuesta a exprimir su enorme potencial comercial y, con ese único objetivo, enviaron a Paul a los míticos Muscle Shoals donde habían reservado cuatro sesiones. La corriente creativa entre el autor y los músicos fue instantánea (los Beckett, Hawkins, Hood y Johnson que Leon Russell apodó The Swampers) y en unas horas el tema estaba terminado, de modo que alguien se atrevió a preguntar: "¿no tienes nada más por ahí?".

"THERE GOES RHYMIN' SIMON" es el retrato de una reunión de músicos en libertad. Nada pudo detener este disco, su contenido es como una manada de búfalos en estampida. El perfecto opuesto del anterior, en él no hubo nada previsto ni calculado. Un señor se pone a tocar unas canciones y otros cuatro le acompañan... voilá. Fácil.


En seis meses, utilizando los métodos más distantes entre sí, Paul Simon firmaba dos discos que en cierto modo son uno solo, dos caras de la misma moneda, una auténtica aventura musical en la que como en muy pocas ocasiones una música es imagen de quien la ha creado. Eso hace grandes a los grandes, sus canciones cambian con ellos y permanecen con vida incluso después de la muerte de su autor, siguen su propio curso.

Con tanto material entre manos llegó la muy esperada primera gira en solitario... o no tanto. El repertorio, que también incluía temas de su anterior etapa, se iniciaba con Paul solo a la acústica para dar luego paso al grupo peruano URUBAMBA y en el último tercio THE JESSY DIXON SINGERS. La selección de canciones, la voz de Simon, el compromiso del público... magia.



Antes de la última canción del concierto alguien le pide a Paul que diga unas palabras, él dice: "¿Unas palabras? Tengamos la esperanza de seguir con vida", así se cerraba una etapa crucial en su carrera. Mi favorita, pero probablemente no mejor que las siguientes porque por increíble que parezca, esto no fue más que el principio...

Ernestone.


Y la próxima semana... ¡más Poder Friki!