(7 años de extravagantes aventuras)

sábado, 21 de abril de 2012

CUANDO VOY A VER A DYLAN

Hace unos días, en uno de esos agujeros negros que devoran cualquier vestigio de inteligencia humana que llamamos redes sociales, un amigo publicó el cartel de un festival que se va a celebrar este verano destacando la presencia de Bob Dylan. Minutos después, un paisano comentó al respecto algo parecido a esto: "Yo lo vi hace unos años y no me gustó nada ¡ni un "gracias" entre canción y canción!".
Hace unos años, fui a Barcelona a ver a Dylan y una conocida, cuando supo a qué había ido a su ciudad, me preguntó: "Pero ¿anima a la gente?".
Ay, ay, ay.

Cuando voy a ver a Dylan, voy a escucharle. No necesito que me dé las gracias y mucho menos que me anime ¿de qué estamos hablando?
Lo que si espero es que intente dar el mejor concierto que ese día pueda dar (lo he visto seis veces y nunca me ha defraudado) y sobre todo, que toque lo que quiera y lo toque como quiera.
No hay mayor desprecio a un músico que esperar que haga lo que tú quieres que haga y no lo que él crea que tiene que hacer. Decía Sabina que la obligación de un artista es defraudar a su público (lástima que él no se atreviera a hacerlo). Si ese es el precio de la libertad, resulta barato para cualquier persona honrada.

¿Por qué a la gente le importa tanto lo que le dicen entre canción y canción? Supongo que porque necesitan cierto grado de comunicación con el artista y a través de la música no les resulta suficiente. A mí sí, incluso cuando no me gusta lo que escucho, ahí hay un montón de información circulando.
Personalmente, prefiero que nadie me diga lo que tengo que hacer. No "say yeah", ni "esas palmas", ni nada. Tú a lo tuyo y yo a lo mío. El espíritu gregario se satisface si encuentra a quien seguir, si el del escenario no quiere ejercer de líder, decepciona. Parece ser.

Pero es que es mucha la gente que no va a un concierto a escuchar al grupo sino a pasarlo bien, es sólo una excusa. Los músicos que aceptan eso, eligen tener el mismo status que un pobre mono en la jaula de un zoo. Se deshumanizan, Dylan no.

Todo esto es triste, la valoración que existe a nivel general de cualquier actividad musical (no hablo de la Música Clásica, mundo que desconozco) es tan mínima que cómo no van a producirse infinitas descargas ilegales (es una cuestión sociológica, cerrar Megaupload es ridículo). Y entre los culpables están discográficas, prensa y muchos de los artistas, a quienes les importa un carajo todo lo que no sea estar bajo los focos. También se pueden descargar los libros y no se han devaluado ni como bien cultural ni como artículo de consumo ¿no es para sacar conclusiones?

También Sabina, dijo que si desaparecieran los escenarios, los manicomios se llenarían de artistas. Seguro que no sería el caso de Van Morrison, Rodney Crowell, Kris Kristofferson, Nick Lowe... Si artista es aquel que hace arte ¿cuántos los son? ¡que desaparezcan los escenarios!, ¡que se llenen los manicomios! El auténtico escritor escribe porque no puede no escribir, que alguien lea su trabajo es secundario. Con la música igual.

Otra de la críticas que se le hacen frecuentemente a Bob Dylan, también está relacionada con a qué va la gente a un concierto, es que "destroza las canciones hasta dejarlas irreconocibles" (escribió Fernando Martín en El País. Otro que no ha entendido nada). ¿Por qué grabar una canción ha de suponer su muerte?, ¿no podría permanecer con vida e ir cambiando con quien la ha escrito, con su voz, con sus músicos, con el mundo???? Es que yo creo que se trata de eso ¡la Música no nació el día que se comercializaron los gramófonos! De las pocas veces en las que Dylan se ha justificado dijo: "las canto distinto porque fueron mal grabadas". ¿Por qué no? Todo el que ha grabado música ha pasado por episodios de insatisfacción con los resultados ¿o no? Incluso puede que tus gustos, intereses, etc cambien ¿o no? Pero qué coño pinta un señor de cincuenta, sesenta, setenta años imitando a un chico de veinticinco (aunque el de veinticinco fuera él mismo). Es imposible, los que lo intentan suelen salir muy mal parados.

Espero ver a Dylan este verano. Gran parte del público le ignorará, otra parte se sentirá decepcionada y unos pocos le escucharán (y puede que hasta nos guste). La cuestión es que a él nada de esto le preocupa, nunca le ha preocupado. Por eso Dylan es Dylan.





Ernestone.


Y la próxima semana... ¡más Poder Friki!