(7 años de extravagantes aventuras)

viernes, 10 de febrero de 2012

Viernes de mañanita y ...

Comienzo mi sección con algo, que en tiempos tan difíciles como los que vivimos, es de una importancia y utilidad VITAL para mantenerse cuerd. Y es que el aumento en la densidad de pelo en el ambiente puede acabar con la salud de cualquiera.

El tema que traigo hoy es el ODIO, la mas sana y eficaz terapia para mantener una buena salud mental... ¡además de ser requisito indispensable que define al ciudadano con valores!

El sano arte de odiar tiene mil formas y según expertos como el Dr.Samael, es indubitable, pues se remonta a la etapa entre el hundimiento de la Atlántida y el resurgimiento de los Atlantes en poderosas y antiguas civilizaciones (como los Mayas). Debemos pues, ejercitar este gran legado que en su sabiduría, nuestros legendarios ancestros inventaron. El ODIO, puede ser ejercitado de muchas maneras, que procederé a exponer a mi entusiasmada audiencia.

La mas común y sana forma de odio, es el odio a otras culturas y razas. En esta categoría, la joya de la corona es el odio al mas que detestable... ¡pueblo Judío! Dejad de mirar para otro lado. Nuestro amigo Goering nos va a argumentar las razones por las cuales es perfectamente razonable despreciar esta raza (ojo, como a otros tantos grupos étnicos).


En el siguiente video hay otro ejemplo de lo bien que se puede odiar, incluso cuando este odio se encuentra en disonancia con los ideales propios. Una razón irracional y, por tanto, perfectamente razonable, y la marca que nos garantiza la pureza de este hermoso sentimiento.



Otro tipo de odio muy común, es el que se origina de las afrentas hechas. Este es menos terapéutico, ya que es forzado sobre el individuo y puede degenerar en fenómenos, que si bien pueden confundirse con odio, no lo son (existen numerosos ensayos sobre el tema desde el siglo XVII).



Como he comentado hace un momento, el odio puede degenerar y ser confundido con otras cosas menos interesantes... Odiar consiste en detestar al prójimo de forma tan entregada como absurda. Odio es insultar al gilipollas de ese concurso de la tele, pensando que tu lo puedes hacer mejor. Existen pocas sensaciones mas gratificantes que odiar a los participantes del programa durante todas y cada una de las complejas pruebas a las que se ven sometidos, criticando cada una de sus decisiones, solamente para disfrutar con su fracaso en la ultima etapa. Odio es insultar al famoso de turno cuando se hace el graciosillo. O incluso a tus propios familiares y amigos, demostrándoles el cariño que, en realidad, no les tienes. El odio, hermanos, estrecha lazos y lleva hasta la paz interior.

Pero como había dicho, no podemos confundir esta maravilla con el "gruñir y protestar". Aquel que odia y detesta algo, no aspira a cambiarlo ni a obtener alguna ganancia, a diferencia de los que gruñen o protestan sobre alguna cosa. Estos últimos no son mas que dignos recipientes y objetivos del odio de los demás.

Me despido ya con la siguiente reflexión. Odiar mas, Odiar mucho, Odiar siempre. Ya lo dice la Biblia Metecos 14:28 "¡Y en tu despertar, Odiaras con la misma furia con la que se amasa un pellejo de Gato!"

1 comentario:

Kike dijo...

Absolutamente brillante, debo decir.