(7 años de extravagantes aventuras)

domingo, 19 de febrero de 2012

Sustos decimonónicos


Venga ya. Sabíais perfectamente que iba ha hablar de esto.

Tras las mediocres "Let me in" y "The resident", al fin Hammer vuelve a lo que siempre ha sabido hacer: horror gótico. Y lo hace con "La mujer de negro", novela de fantasmas de 1983 que ha tenido un inmenso éxito en los escenarios teatrales de todo el mundo. Curiosamente, en 1950 la productora ya hizo un peliculoide llamado "The man in black", aunque esta no tiene absolutamente nada que ver con la que hoy nos ocupa.

Me gusta la gente antigua. Es elegante. Y habla bien. Y me gustan las pelis "de miedo" que no vuelcan cubos de vísceras ensangrentadas sobre la cabeza del espectador.

El protagonista aquí es Harry Potter, que apenas tiene 20 añitos y hace de un agente inmobiliario viudo con un hijo de cinco años. Pero que no cunda el pánico. Lo cierto es que el muchacho se esfuerza y, al menos para mi, da el pego. Además, en el siglo XIX no era tan raro casarse con 17 años y tener descendencia de recién casados. También tiene a una criada en su casa. Criada que, por cierto, creo que está DEMASIADO buena. Tiene sólo dos escenas, pero ya son más que suficientes para despistar.

El argumento posee algunos puntos interesantes. Los niños en vez de ser verdugos (tópico impepinable desde "El pueblo de los malditos"), aquí son víctimas. Y me gusta especialmente que la fantasmita del título no tenga corazoncito ni redención posible y sea una hija de puta redomada. ¡¡Espectros maléficos YA!!

Yo he disfrutado la experiencia. Pero la peli, como peli, es bastante sosa. Prácticamente encontramos personajes interesantes. Los escasos giros no sorprenderán ni a los chavalines. La dirección de James Watkins no aporta absolutamente nada al conjunto. Y, lo mejor, es que TODO el segundo tercio son sustos a cual más absurdo. De repente, el guionista se olvida totalmente de que estaba contando una historia. Entra un cuervo volando, se rompe una tubería, se dibuja una cara en un cristal, se apaga una vela... demontres. Hasta el "Viejo caserón" del parque de atracciones tiene un argumento más elaborado. Es curioso como, de repente, se sustituye cualquier atisbo de "trama" por un protagonista estreñido que se lleva hostias a diestro y siniestro en la casa encantada más pequeña de la historia del cine. Básicamente hay un pasillo siniestro, una habitación siniestra y un salón siniestro. También está el pueblo estándar de peli de terror, pero allí no pasa casi nada.

Al parecer, la peli ha cosechado un éxito razonable en taquilla. Pero, haciendo balance, el resultado final no parece una genuina obra de horror gótico. Parece el trabajo universitario de alguien intentando IMITAR una genuina obra de horror gótico. Que está bien, pero no es lo mismo.

Entonces me dí cuenta de la cruda realidad. Hammer no es un sello de oro y plata que garantice calidad de forma automática. No. Hammer era la dirección de Terence Fisher, Hammer era los guiones de Jimmy Sangster, Hammer era Christopher Lee y Hammer era Peter Cushing. Ahora dicen que quieren recuperar al barón Frankenstein y al conde Drácula. A ver que les sale. Yo no tengo muchas esperanzas.

Hay que aceptar que, por mucho dinero que pongan, esta nueva productora jamás igualará los estándares de calidad de los clásicos del terror de los años 60. Al menos no hasta que encuentre a su Terence Fisher, a su Jimmy Sangster, a su Christopher Lee y a su Peter Cushing.

1 comentario:

Roy D. Mustang dijo...

Creo que he sentido algo en el estómago cuando he leído lo de que quieren recuperar al barón Frankenstein y a Drácula.

Como se suele decir, Hammer ya no es lo que era. Bueno, el género en sí ya no es lo que era.