(7 años de extravagantes aventuras)

jueves, 26 de enero de 2012

EL INFORME FRENILLO: Volumen tres (& finale)

Me cuesta mucho escribir estas palabras, mientras lloro amargamente como un niño que ha perdido a su madre.

No esperaba una próxima entrega del "informe frenillo" hasta, por lo menos, el año que viene. Claramente, me equivocaba, como cuando dije que Camps nunca se saldría con la suya. Los neófitos, podrán encontrar la primera parte de esta extraña serie aquí y la segunda aquí. La tercera (y, aparentemente, última), se presenta a continuación. Y es verdaderamente desgarradora. Un documento único, necesario, que demuestra los extremos infames hasta los cuales puede llegar un ser humano desesperado.

Reitero mi profundo pesar por lo que yo ya he leido y vosotros pronto leereis. Tampoco quiero que mi labor divulgativa parezca de interés comercial (pienso donar todo lo recaudado a una asociación protectora de caracoles).

La versión que os muestro aquí ha sido convenientemente editada en defensa de la salud mental de los lectores. Aun con todo, el texto es especialmente repugnante y ofensivo, más incluso que los documentos anteriormente publicados. Pero también debe considerarse el relato sincero de un alma torturada.

Evidentemente, el relato se ha acompañado de imágenes de corchos. Como Frenillo Impetuoso hubiese querido.


Una vez encontré las compresas de la marca favorita de Massogui (Intima Nutria Forte), empecé a revolotear por la zona. Al parecer, el lugar donde me encontraba debía de ser la sección de congelados, puesto que por todos lados había carteles de lo nuevo de César Vidal. No pude resistirme a coger un paquete de espinacas congeladas de la marca Nintendo. Me asombró que ahora las espinacas fueran también negras (nunca las había probado). De regalo con las espinacas venía un mortero y un videojuego llamado “Wii Sports”, el cual había pensado en salpimentar aquella misma noche. Hasta este momento no había reparado en la presencia del simpático personaje que me acechaba. En apariencia, no tendría más de cincuenta años ni menos de quince. Salivaba abundantemente por las comisuras de los labios y realizaba extraños movimientos espasmódicos en un período comprendido entre los cuatro y los cinco segundos. De sus manos emanaba un líquido viscoso, y su cuerpo desprendía un cierto olor a requesón anal mezclado con azúcar glass. Me seguía allá a donde iba, oliéndome la espalda y tomándome el pulso en el cuello de manera aleatoria. Yo ya estaba esperando para pagar mis espinacas en la caja registradora cuando al fin se decidió a hablarme… Me preguntó que por qué no me compraba la edición de espinacas blanca clásica, a lo que le respondí que me gustaban los riesgos. Luego preguntó que si era miembro del “Club de Fans Oficial de Star Wars España”, a lo que le respondí que solo sin azúcar. Entonces me enseñó sus nalgas, donde me dijo que tenía tatuada la cara de un tal George Lucas (yo sólo aprecié el dibujo de un montón de carne deforme de pelo cano). Me preguntó que si me importaba acompañarle a una tienda de comics, a lo que accedí de buen grado. Mi madre siempre decía que “hay días de lluvia y días aguados, el resto es sólo viruta y has de dejar que los demás decidan por ti siempre”.

Fui al coche y le dije a Massogui que se pusiera la radio, que cerrara el pestillo por dentro y que no me esperara despierta. Me puso esa cara que sólo saben poner las hembras cuando se quedan sin ver su programa favorito por nuestra culpa. Acto seguido, caminé con mi acompañante rumbo a la tienda de comics. Durante el trayecto observé atónito cómo desenvolvía los deuvedés, los brurréis y las figuras de plástico que se acababa de comprar. Extendió su mano y me regaló una figura de un tal Bioshock en señal de lealtad. Me dijo su nombre, Ambrosio Estupendamente, pero me pidió que, por favor, de ahora en adelante le llamara Lord WoW. Le dije que no habría ningún problema con eso, porque no volveríamos a vernos en la vida… Fue entonces cuando se paró me miró a los ojos. Dijo que hasta entonces no había conectado de forma tan directa con nadie, y que no podía decirle eso siendo yo su único amigo.


Aquellas palabras llegaron a mi corazón. No podía imaginar lo difícil que habría resultado su existencia, sin amigos, ni nadie con quien hablar o a quien contarle sus bajezas. Incluso me dijo que ni en Facebook (que es una empresa de construcción de empresas de construcción) había logrado superar nunca los dos amigos con los que contaba: Guillermo del Toro y uno creado por él mismo de forma ilícita. ¿Cómo iba yo a negarle mi amistad a aquel sujeto que conocía desde hacía tantos minutos? Como resultado, hicimos una pausa en nuestro camino hacia la tienda de comics y nos unimos en un largo abrazo en mitad de la calle, ante la atenta mirada de tres vagabundos, y de un niño que orinaba de forma consensuada encima de uno de ellos.

Una vez transcurrieron tres cuartos de hora de sentido abrazo, comencé a notar una extraña presión en mi pecho. Un bulto carnoso parecía golpearme con manifiesta violencia y empezaba a resultarme incómodo. Le pregunté que a qué se debía aquella invasión territorial, y me dijo que procurara entenderle, que hacía veinte años que no tocaba a nadie, y que considerara normal que su pajarillo buscara un cálido agujero donde anidar. Aquella presión estomacal obligó a separarnos al menos cuatro centímetros, espacio suficiente para comprobar que me había metido en el bolsillo de mi chaqueta dos entradas para una premiere privada de Star Wars en 3D (según él, el futuro no sólo del cine, sino también de la televisión y de la agricultura de regadío). ¿Acaso no eran aquellas muestras de amor sincero? ¿Acaso iba alguien a pensar que “sólo” se trataba de sexo? Seamos sinceros. Massogui no estaba mal, físicamente hablando, pero su continuo intento de incubar en mi persona la idea de traer progenie a un mundo como el nuestro me parecía una ofensa y empezaba a hacer mella en nuestra relación. Más aún cuando su principal condición era emplear para ello un esperma que no fuera el mío. Así las cosas, decidí, en un arrebato de locura inusitada, no sólo aceptar las entradas para la premiere, sino también jurarle a Lord WoW amor eterno delante de un juez.


Corrimos al coche y le solté la parrafada anterior a Massogui. Lo único que me dijo al respecto fue que me concedía la anulación del matrimonio a cambio de que cerrara la puerta del coche, porque estaba entrando biruji. Antes que nada, debía recuperar mi estupendo aspecto inicial, así que llamé a Escroto, el cual se encontraba en una convención de transplantes de uñas de acrílico en Malasia, y acordamos que la operación de cambio de especie fuera vía What’s Upadance. Lord WoW asumió labores de bisturí, mientras que yo le daba indicaciones precisas para ensamblar mis apechusques. Salvo el problema que supuso implantar mi poblado bigote en su sitio, la cosa no tuvo mayor complicación. ¡Al fin volvía a ser el Frenillo original, con sus escasas virtudes e innumerables defectos biológicos! WoW y yo corrimos, acto seguido, hacia los juzgados de Pradillo, donde conseguimos la anulación y el nuevo casamiento en el acto, gracias a una oferta de 2x1 del Family Check que llevaba en mi cartera. Consumamos nuestro amor en los establos del viejo Sam “El Cuclillas”: diez minutos ininterrumpidos de besitos y vejaciones, vestidos con trajes regionales de Cuenca. Aún con esas, fíjate, nos sobró tiempo para visitar a última hora la tienda de comics, y estar cenados y acostados antes de la media noche de aquel día.

Pero mi enfermedad, manifiesta en este tercer incidente, el afán de jugar hasta límites insospechados con las leyes de la Naturaleza, me había llevado, sin yo saberlo, a un punto sin retorno. Cuando comencé a escribirte este informe, no podía imaginar que la cosa se pondría tan chunguita, tan malita, tan, si me permites la palabra, jodidita. No quiero culpar a WoW. Todo esto no habría pasado si me hubiera ocupado únicamente de seguir el camino que me marcaron mis padres: coleccionar sellos y esperar una muerte rápida y sin descendencia. Pero no… tenía que complicarme la vida de esta forma… Henry, no te lo vas a creer, pero… Lord WoW, Ambrosio Estupendamente, resultó ser un “friki”. Sí… lo sé… ¿quién me mandaba a mí emparejarme con alguien perteneciente al estrato más denostado de la sociedad? ¿Por qué no hice caso a tu consejo? "Dedícate a los sellos y no te juntes con frikis". Era sencillo… Pero la vida es caprichosa, y, como dijo el poeta, “al final ya verás como picas”.

Las tiendas de comics fueron sólo el comienzo… Luego vinieron las premieres, las partidas de rol en vivo, los logros del Steam… Más tarde las redes sociales, los coloquios en Bellas Artes, los juegos de Reiner Knizia… Llegaron los rezos a Harryhausen, los cantos diurnos a Peter Jackson, los nocturnos a Mark Hamill… Mi perfil de editor de la Frikipedia, mi cuenta en OGame, mi colección de disfraces mitológicos… No tardarían los menús diarios en Burguer King, las quedadas de World of Warcraft, las lecturas colectivas de Lovecraft… Mi ritmo de vida se volvió asfixiante… y con él mi propio olor corporal: eliminé mi ducha de los miércoles y la cambié por una ducha mensual, tras comprobar que el género femenino acusaba un rechazo casi enfermizo hacia mi persona y mis congéneres… Con el paso de los meses, mi salud mental empeoró, y la física, simplemente, fue desapareciendo paulatinamente.


Hace apenas un mes, mientras me peinaba y daba volumen a mi entrecejo, asistí atónito a la aparición de un quiste de grasa en mi frente. Cuando se lo dije a Lord WoW, me comentó que era algo normal por lo que no había que preocuparse, me había metido muy de lleno en el frikismo y estaba empezando a mutar. Le hice caso, y empecé a preocuparme únicamente cuando aprecié que el quiste adquiría el tamaño de una sandía y me doblaba en peso. Para cuando decidí ir al médico, el quiste era ya tan grande que no cabía en la consulta y no pudieron atenderme. Un señor que leía un periódico en un banco me diagnosticó dos semanas de vida para el quiste y una para mí. Esta es la verdad. Lo que en un principio quería ser un informe para pedirte consejo acerca de si es mejor posicionarse del lado de un original o del remake, ha acabado siendo el más triste documento que jamás he firmado ni firmaré. Me muero. Y quiero que seas la primera persona en saberlo.

Mi querido Enrique, amigo y mascota, tú sabes que te aprecio un poco menos que a mí mismo, y que siempre he procurado apoyarte y aconsejarte. No quiero ponerme ninguna medalla, por eso simplemente diré que todas las sabias decisiones que has tomado en tu vida me las debes a mí, todo cuanto has conseguido me lo debes a mí, e, incluso, me debes veinticinco euros todavía. Quiero que sepas que te perdono todo. Mi último aliento una vez me asomo a las puertas del Infierno, mi consejo final, es que te dejes de blog, que vivas un poco la vida, y que tomes fibra regularmente. Al final me lo agradecerás. No olvides transmitir a tus lectores mi más cálido abrazo. Dedicaré mis últimos pensamientos lúcidos a la redacción de un testamento, ya te lo haré llegar de alguna forma. Estoy tramitando el divorcio con WoW por esto mismo. De igual forma, te digo: olvídate de agenciarte mi colección de figuras de ESDLA pintadas con los pies durante mi estancia en el psiquiátrico.

Al menos me queda el consuelo de que abandono este mundo con una buena mata de pelo. Adiós, amigos, siempre adiós, y para siempre. Gracias.

Fdo:
Vuestro eterno amigo, Frenillo Jeremy Impetuoso

La tragedia cae sobre esta casa, normalmente repleta de risas. Todavía me cuesta creer que hayamos perdido a Frenillo para siempre. Un personaje tan auténtico, tan entrañable. Ojalá hubiese podido ayudarle de algún modo en sus últimas horas...

Quiero creer que, al menos, disfrutó de una vida feliz. O todo lo feliz que puede ser la vida en este loco mundo.

FIN

9 comentarios:

Mr.T dijo...

No puedo creerlo, y me niego de hecho a hacerlo.

nooooooooooooooooooooooooooooooo dijo...

Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!

Ahora que ibamos a saber si el 3D va a triunfar o no! si para salir de la crisis todos deberiamos tener steam y haber jugado al binding of isaac o si lo de megaupload es un sueño de resines o no!

porqueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

frenillooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

comebackkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk


P.D. ¿Para cuando el podcast tu vida?

Peyn dijo...

Jamás habrá testimonios tan ciertos y llenos de viscerales palabras como en los tuyos, Frenillo. Amén por tí, los tuyos y en especial tus muertos más frescos.

Un amigo.

Marcos dijo...

Me sumo a la plataforma pro Frenillo. Para alguien que había que decía las cosas tal y como a todos nos gustaría decirlas... Es un día triste para la literatura, y un palo para el sector de la investigación neuronal.

ZK1 dijo...

Dios tuyo....
¿Por que le pasa esto a la gente buena?...
¿Por que te llevas al pobre frenillo, muerte bastarda?...
El pobre todavía no tenía cuenta en Steam, ni llegó a ver el Diablo 3...
He de decir que me siento algo culpable por no haber tenido en cuenta sus llamadas de auxilio, pero estaba ocupado consiguiendo el logro "mata a toda la población mundial dos veces". Todavía estoy con ello, pero no podía mas que honrar mi falta de memoria escribiéndole unas lineas.

En fin...descanse en paz... al menos puedo decir que era un buen tipo, del que desconocía su existencia hasta que me saltó el antivirus....

Anónimo dijo...

Yo venia para hacer un comentario pero creo que se me estan quemando las lentejas ahroa vuelvo.

Anónimo dijo...

vale no era nada, era mi primo eustaquio que se estaba haciendo una pajilluela y estaba on fire!!!

Anónimo dijo...

bueno tras estos pequeños incidentes
dejo este link que todavia lo estoy asimilando.

http://www.20minutos.es/noticia/1291886/0/ultrasonidos/anticonceptivo/masculino/

Anónimo dijo...

Dios ¡¡¡ QUE PAIS!!!!

Frenillo podias pedir una beca erasmus y trastornar al pais que te cobije y asi poco a poco nosotros seriamos mas competitivos.

propuesta para salir de la crisis.