(7 años de extravagantes aventuras)

miércoles, 18 de enero de 2012

EL INFORME FRENILLO: Volumen dos

Jamás habría creído que publicaría esto. Un viejo conocido del blog, Frenillo Impetuoso, me ha mandado un nuevo correo electrónico. Sí, él. Nos trae, como no podía ser de otro modo, una chabacana colección de disparates que más de uno encontrará (con razón) repugnante... pero es que, amados lectores, mis deberes como defensor de la verdad me obligan a publicar estos relatos completos y sin censura.

Recordemos que el primer "informe frenillo" fue publicado hace más de 15 meses. La disculpa que me envió el personaje por dejar su relato inconcluso tiene prácticamente un año. ¿Cómo esperar, a estas alturas, un nuevo capítulo? Pero aquí está.

Por lo que he podido descifrar entre sus numerosos mensajes SMS, al parecer decidió tatuarse la contraseña de su correo electrónico en la planta del pie izquierdo durante uno de sus viajes a Tailandia. Por alguna razón, el programa informático del hardware del software del troyano incrustado en la base del teclado de la herramienta del escáner de la pantalla le pidió cambiar la contraseña, con tan mala fortuna de no tener la picardía de tatuársela en la planta del pie derecho (esto implicaba otro viaje a Tailandia para ir a su tienda de tatuajes favorita). Más tarde recordó la contraseña mientras compraba jamón de york. Es por ello, y no por otra cosa, que no ha podido enviarme la segunda parte de sus espeluznantes aventuras amorosas hasta este mismo día. También ha adquirido una extraña afición hacia lo que él llama "cuadros de bebés renacentistas tocando tetas".

Pero estoy divagando. Os ofrezco un documento único. A partir de aquí, que cada uno saque sus conclusiones.




Estimado Sir Henry:

Quizás fueran sus ojos, puede que el tanga con el logo de "El Capitán Pescanova", pero la única verdad es que la moneda de cinco céntimos fue a parar a su trasero, y con ella yo misma, que dos días después me encontraba hechizada por sus encantos de manera completa y terminal. ¿Cómo iba yo a saber entonces que sucumbiría a los encantos de una nutria?


Cuando a la mañana siguiente le pedí el divorcio a Sebas, no supo aceptarlo. Su proposición de ménage à trois con la nutria obtuvo mi tajante negativa y dimos por disuelta nuestra empresa. Se presentó con dos abogados trajeados en el puente y fuimos a visitar al juez especializado en divorcios H. Fitzgerald Chistorras, famoso en el mundillo judicial por haber conseguido separar amistosamente a Mariano Rajoy de su propio pene. Sebas se quedó con todo… Mi boli de varios colores, mi goma de borrar Milán edición especial de cinco metros cuadrados, mi falso título de licenciado en Comunicación Audiovisual (el cual usaba para tapar una humedad de la pared), y mi falso título de licenciado en Odontología (el cual usaba para tapar el falso título de licenciado en Comunicación Audiovisual).


La nutria resultó llamarse Massogui Alpunto. Su pasado es, cuanto menos, curioso. Natural de Senegal, le costó ganarse el respeto de los suyos, por obvios motivos de especie. Hija de inmigrantes franceses, en concreto de Anne-Marie Torrijas y Jean-Claude Van Dame Alpunto I de Francia y XXI de Andorra, había crecido en el seno de una familia pudiente.

Sus padres se dedicaban, como tantos otros padres, al cultivo masivo de marihuana y su posterior comercialización a nivel mundial (famosas son sus semillas “All-In-One-In-Two”, las cuales tienen tal efecto narcótico que te garantizan un viaje de cinco horas con varios personajes de los Looney Tunes a la Isla de Perejil, portes no incluidos). El nacimiento de Massogui no deja de tener cierto misterio… no sólo por el hecho de haber nacido nutria (un fenómeno que se da únicamente en un 0’0% de los nacimientos humanos senegaleses, y en un 0’00% de los nacimientos humanos mundiales), sino por ser el resultado de una reproducción por esporas. El rechazo entre los suyos fue brutal desde sus primeros años de vida. Massogui no era negra, y, además, era nutria, vistiendo de Prada, pero nutria. Y como es bien sabido, las nutrias están completamente vetadas en las formaciones de equipos deportivos de barrio, razón por la cual no pudo desarrollar sus aptitudes para con el rugby, viéndose por ello obligada a emigrar a otros países más tolerantes. Fue así como llegó a Italia hace algunos años, donde formó parte de la comitiva nocturna de Berlusconi. Junto a prostitutas de pechos operados, enanos de pechos operados y trapecistas de pechos operados, amenizaba las noches del popular demócrata. Berlusconi financió su operación de pechos.

Más tarde, mientras el bueno de Berlu dilataba la entrada trasera de Massogui, como cada noche, éste le propuso matrimonio. Pero Massogui no resultó ser como las otras nutrias a las que acostumbraba a cortejar el mandatario, y ante su continua negativa a verse atada a ningún multimillonario que se llame Silvio, la desterró de Italia y del mundo. Meses después, Massogui consiguió trabajo en la sección de “víveres exóticos” de una carnicería de Móstoles, donde se la vendieron al peso a un tal Emir Sacalasandalia, quien al comprobar que era hembra, se deshizo de ella tirándola por el desagüe del baño, y es así como acabó en las catacumbas de Madrid, y es así también como llegó a mí… como tantas otras novietas mías…



Como te decía, fue entonces, y sólo entonces, cuando, mi querido Kike, se produjo mi segundo incidente… la segunda revelación…

Bastó una llamada a Escroto Punzante para apalabrar mi operación. Escroto se encontraba en un local llamado “Flowers” por motivos de negocios, y tuvo que operarme vía Twitter (que es un programa de televisión especializado en venta de leche condensada), desde donde me daba instrucciones para proceder al cambio de sexo interespecial. La operación fue todo un éxito, aunque en un primer momento los genitales fueron ensamblados en mi axila derecha, error que subsané más tarde con un poco de cinta americana y grapas.

Tras diez o quince minutos de reposo, me había convertido en nutria, otra vez (esta es una larga historia, que algún día te contaré tras dos o tres cervezas sin alcohol).

Así las cosas, adecuándome a mi nuevo cuerpo, aprendiendo a ver sin ojos lascivos el hecho de orinar encima de mi pareja para marcarla como propiedad, deseosos de una vida mejor, de una vida plena, tomamos la primera desviación a los juzgados de Pradillo, donde un simpático cura disfrazado de funcionario nos casó.

Nuestra luna de miel transcurrió por completo de la granja del viejo Johnson. Fueron tres largas horas de pasión desenfrenada que harían palidecer las normas básicas de la física moderna. Como curiosidad contaré que, una vez consumado el acto sexual, es costumbre entre las nutrias rozarnos las espaldas con marcos de puertas astilladas. Es un dato que aún no contempla la Wikipedia (que es un periódico de venta en gimnasios), pero que puede comprobarse en distintos vídeos virales de pornografía lutrina.



A la vuelta, mientras Massogui conducía, me hizo saber un dato que había guardado en secreto desde que nos conocimos… Al parecer ella también había cambiado de especie dos años atrás, en concreto se convirtió en un colibrí durante el verano de 2008, pero no contenta con las restricciones de ciertos pubs italianos, se vio de nuevo obligada a volver a ser nutria. Este detalle me dio bastante seguridad. ¡Al menos no estaba solo en este pequeño gran circo que es la vida! Habíamos desarrollado, poco a poco, una relación basada en la amistad y la fidelidad. Y es por ello que ambos éramos fieles a acostarnos con otros miembros de la misma especie, y como buenos amigos que nos considerábamos, jamás realizábamos actividades conjuntas. Éramos una pareja feliz.

No recuerdo el momento exacto en el cual tuvo lugar el tercer incidente, causado por una enfermedad que, como ves, iba creciendo por momentos en mí. Pero ten por seguro que ocurrió entre nuestro segundo día de casados y el último.

Encontrábame yo, nutria como yo sólo, y siendo yo el único capaz de ser mí en mí mismo sin que mi yo mismo negara mi mí en mí, en un local de intercambio llamado “Fnac”, buscando desesperadamente un paquete de compresas (sin usar) para mi señora Massogui, la cual aguardaba en el coche, cuando me topé con un individuo peculiar…

Estimado Kike, aún me tiembla el pulso mientras escribo… estoy a punto de relatarte el fin de mi Historia, y no hablo únicamente en términos literarios… Aún no sabría decirte cómo ni por qué… pero acabé metiéndole una moneda de cinco céntimos en la hucha a un tipo que lucía una camiseta con un logo estampado que rezaba “Star Wars Episodio I”, esa comedia de los sesenta basada en los libros de dietas proteicas…

Fdo:
Frenillo Impetuoso



CONTINUARÁ...

5 comentarios:

Shosanna dijo...

Es una lástima que no pueda enseñarle sus escritos a los alumnos de mi clase por ser menores de edad, pero aún así le felicito, señor Frenillo. Ha vuelto usted a lograrlo.

Rocco dijo...

Esto es lo más grande que nunca ha dado la humanidad.

Marcos dijo...

Amigo Rocco, creo que te quedas algo corto.

Peyn dijo...

"la Wikipedia (que es un periódico de venta en gimnasios)" - Me quedo con eso

pareceser dijo...

Brooks was here!!!

Parece ser que esto se pone interesante realmente.

Frenillo powah!!!!!!