(7 años de extravagantes aventuras)

jueves, 12 de enero de 2012

Drácula no ha vuelto: siempre estuvo ahí


En 1957 la hasta entonces desconocida productora inglesa "Hammer" estrena "La maldición de Frankenstein", una adaptación libre de la novela que Mary Shelley escribió más de cien años antes. El título es, contra todo pronóstico, un hiperéxito de taquilla.

Al año siguiente, Hammer estrenaría su propia versión del mito de Drácula. Pero no será la única película sobre el conde transilvano de ese año. Por esas mismas fechas veríamos a nuestro vampiro favorito atacando "teens" en los suburbios de la norteamérica moderna.

Me estoy refiriendo, como no, a "RETURN OF DRÁCULA", de 1958.

El filme fué un fracasó total de crítica y público. Lo cual es bastante inmerecido, en mi opinión. Evidentemente, este título no puede competir con el clásico de la productora inglesa, pero también posee sus propios valores que no deberían ignorarse.

Tanto el director, Paul Landres, como la guionista, Patricia Fielder, trabajaron bastante más en TV que en cine. Francis Lederer, el encargado de interpretar al no-muerto, es el típico secundario de lujo que nunca llegó a despegar del todo. Pero estos datos, a primera vista poco esperanzadores, no deben alejarnos de un análisis objetivo...

La historia es sencilla. El anciano artista checo Bellac Gordal va a visitar a su familia americana, a la que jamás ha podido ver. Durante el trayecto, es asesinado por el villano titular, que usurpa su identidad. Ya en el país de las barras y estrellas, Drácula luchará por mantener intacta su (conveniente) nueva personalidad, mientras se alimenta sin compasión de las alocadas jóvenes de los años cincuenta.

Vamos, como "La sombra de una duda" pero con no-muertos (oseasé, mejor).

Lo primero que nota uno es que esta misma historia podía haberse contado usando un vampiro genérico. La inclusión del personaje de Bram Stoker en el título parece más una estratagema de marketing que otra cosa. Pero quizás fuera una buena idea, diantre. Utilizan el nombre de una criatura tan conocida como temida para después desmitificar su poder con un aura de patetismo. ¡¡Ni Alan Moore lo hubiese hecho mejor!!


El "Drácula" de este filme no es una amenaza real para la humanidad, sólo para los hombres. Sus habilidades hipnóticas son limitadas y sus fuerzas parecen mermadas por la falta de alimento. Al principio, el conde transilvano parece contento con este nuevo universo... pero pronto se dará cuenta de que ha aterrizado en una realidad que no admite a criaturas de las sombras como él. Su destrucción es sólo cuestión de tiempo. Aunque, eso sí, requerirá las vidas de muchos hombres inocentes (y un perrito).

Interesante es que la protagonista femenina, en esta ocasión, no se limita a posar y lanzar ridículos chillidos. Es el auténtico motor de la película. Si bien al principio se siente fascinada con su tío Bellac, pronto verá que debe enfrentarse a la más temible entidad sobrenatural, armada sólo con un crucifijo de plata y una voluntad de acero. Sí, sigue siendo la tópica rubita naïf incapaz de romper un plato... ¡Pero tiene los ovarios bien puestos!

La relación de la chiquilla con su novio está mucho mejor trabajada que en otros títulos "b" de la época y significa una evolución real en la psicología de ambos personajes. El chaval, por su parte, tiene un par de momentos de bien ganado heroismo, aunque nunca llega ha convertirse en el centro de la narración.

También quiero destacar la subtrama de espionaje del filme. Como es lógico, las autoridades locales se ven abrumadas por los misteriosos asesinatos ocurridos. Finalmente, aparecerá el "experto" de turno, en esta ocasión un enviado de cierta potencia enemiga cuyo nombre todos conoceis. Juntos, deberán deshacerse del mal de una vez y por siempre. Repito: yanquis aceptando ayuda de un país del este... ¡¡En plena guerra fría!!

La estupenda fotografía en blanco y negro juega constantemente con los contrastes, como en el mejor "film noir" de los años 40. Excepto en una magnífica escena, que paso a relatar. Como era de esperar, hay una muchacha no-viva dando vueltas por el pueblo. Cuando el grupo de cazadores de vampiros llega hasta su lugar de descanso, sacan el sempiterno set de "estaca y martillo". La madera atraviesa el pecho de la fémina. Y es entonces cuando, en un momento de virtuosismo fílmico verdaderamente acongojante, se nos regala un plano detalle A TODO COLOR de la brutal violación. Inmediatamente después, se regresa a los fríos grises y la estética "moderna". Ahora decidme que NO es brillante.


Muy inteligentemente, las apariciones del MAL son precedidas por la amenazante entrada de las primeras notas del DIES IRAE. El uso de este tema clásico se repetirá en diversas cintas de terror a partir de entonces (como "El resplandor", sin ir más lejos).

A pesar de los numerosos clichés y algún diálogo sonrojante, "El regreso de Drácula" se descubre como un largometraje misterioso, grotesco, seductor, repleto de buenas ideas y, sobre todo, entretenidísimo. Puede que, en su día, no revolucionará el género. Y puede que el tiempo no lo haya tratado muy bien. Pero a mi me ha parecido mil veces más atractivo que cualquiera de las tropocientas temporadas de "True Blood".

En fin, que si os gusta el terror clásico no deberíais perderos esta peli. Un clásico por reivindicar para todos los hijos de la noche.

4 comentarios:

WOLFVILLE dijo...

Gran verdad, gran verdad. Un film menor pero bastante coqueto y divertido como para rescatarlo de vez en cuando del ostracismo al que ha sido condenado por su fecha de estreno.

Carlos Javier Eguren Hernández dijo...

De todas formas, casi cualquier cosa de vampiros clásicos es superior a "True Blood" que es "Crepúsculo", pero con porno... Vaya ascazo de serie.

Me sumo el título de esta película para verla.

Roy D. Mustang dijo...

Anda, pues no la conocía. Me la apunto, pues. Por un momento (consecuencia de no fijarme en el cartel con el que encabezas el artículo)pensé en que igual sería algo tipo "I was a teenage Dracula".

Kike dijo...

A mi me gustó mucho. Claro, que también tiendo a sacar dobles sentidos a cosas que igual, en el fondo, son muy simples...