(7 años de extravagantes aventuras)

domingo, 22 de enero de 2012

Arkham City: a love story


BATMAN: ARKHAM CITY es, sin duda, el JUEGO DEL AÑO 2011. Y la única razón por la cual no es, también, JUEGO DEL AÑO 2012 es por que existe este.

Una aventura divertidísima, desafiante y extremadamente fiel a la mitología del personaje. Puedes combatir contra bandas enteras con tus puños desnudos o asaltar a los criminales uno a uno mientras permaneces oculto en las sombras. Puedes resolver complejos crímenes usando tu ingenio como un auténtico detective o combatir contra terribles criaturas semihumanas. Visitar antiguas catacumbas, pasear por callejones oscuros o vigilar desde los rascacielos... ¡¡Impartir JUSTICIA!!

Curiosamente, lo que más me ha decepcionado del conjunto es el guión de Paul Dini, uno de mis escritores favoritos del mundo de la animación. El tipo se extiende tropecientas páginas en un disparate en toda regla con muchas tramas pero pocos misterios. Ahora bien, no quiero hablar ni de las numerosas virtudes del juego ni sus escasos (aunque llamativos) defectos. Quiero hacer una reflexión sobre EL FINAL.

A partir de aquí, Spoilers a cascoporro. Pero seamos sinceros, a estas alturas o bien te has pasado el título cien veces o ni lo has tocado.

En una ruinosa sala de cine, el Joker mata a traición a Talia Al'Ghul, uno de los eternos romances del desgraciado Bruce Wayne. A mi ese personaje me parece francamente ridículo. Y su aparición a lo largo de la historia la mar de forzada. Asi que tres hurras por el malo.

Es entonces cuando surge nuestro viejo amigo Clayface, una horripilante mole de fango con alma de poeta. Cuando el hombre murciélago le pregunta, extrañado, por qué obedece al Joker, el monstruo responde con total sinceridad "¡Es el papel de mi vida!"

ESTO es entender a un personaje. Punto para Dini.

Batman derrota a Clayface de una forma que podríamos denominar "cruel" y "definitiva". Esto es importante. Nuestro héroe no ha dejado de aclarar en voz alta una y otra vez su intención de mantener sus manos limpias de sangre... pero la verdad es que se carga a unos cuantos. A unos cuantos matones que aparecen "fallecidos" en lugar de "inconscientes" y a unos cuantos tipos deformes que, según sus estándares, no deben ser personas.

Pero al Joker no le puede matar.

El caso es que una vez que Clayface ha sido destruido, se nos recuerda el conflicto principal... el príncipe payaso del crimen está moribundo y sólo Batman posee la cura. El Joker trata de arrebatar el vial a su archienemigo pero sólo consigue tirarlo al suelo y que se parta en mil pedazos.

El villano trata, patéticamente, de consumir la medicina que hay esparcida en el piso. Pero ya ha perdido la oportunidad de salvarse. Batman se acerca al demente y, tranquilamente, le dice "a pesar de todo, te habría salvado". Joker le mira. Ríe. Y cae, muerto.

Las inmensas puertas de acero de Arkham City se abren de par en par. En el exterior, espera el comisario Gordon con un ejército de policías. Pero de la niebla no surge una jauría de criminales enajenados ni una horda de mercenarios armados con metralletas. Sólo surge una sombra vestida de negro que lleva en los brazos un cuerpo... ¿el cadáver de Talia?

PUES NO. ¡¡EL DEL JOKER!!

Gordon pregunta que ha ocurrido. Pero Batman, destrozado, no responde. Se limita a dejar el cuerpo de su rival sobre uno de los coches de policía. Y, tras esto, se marcha, tan misterioso como vino.

Es entonces cuando uno entiende de qué trata de verdad este juego. Y toda la saga del murciélago, en realidad. ES UNA HISTORIA DE AMOR. Pero no entre un "superhéroe" y un par de "tías buenas". En absoluto. Es una historia de amor entre un justiciero perturbado y un asesino de masas. En lugar de besarse con entusiasmo, se golpean con pasión, en lugar de buscar formas para estar juntos, buscan formas de despedazarse... pero el hecho es que se entienden. Y se necesitan. ¿No es acaso la contradicción tristemente notoria e inevitable en el desarrollo de cualquier relación humana? Pues eso.

Nosotros, los usuarios, como seguidores incondicionales del universo de Gotham y participantes activos en esta epopeya, entendemos y compartimos el sentimiento del héroe. La muerte de Talia nos importa un pito. La del Joker no.

Y es que hemos aprendido a amar al murciélago y al payaso de forma profunda y equitativa. Lo que les ocurra en la ficción nos afecta profundamente.

Lo facil sería decir que todo este asunto es una especie de chiste barato o una reivindación "gay". Pero considero un error simplificar el asunto hasta esos puntos. El interés de este desenlace radica, precisamente, en que ambos AMANTES son hombres heterosexuales sin problemas de erección (Harley plantea abiertamente en más de una ocasión las noches locas que disfruta con el señor J y Batman... bueno, es Batman).

No es importante la atracción física ni el romance. Existen muchas formas de amor. Y esta es, precisamente, la más humana: darse de hostias con aquel a quién deberías abrazar. Hasta que uno de los dos la diña... y el otro se da cuenta, de repente, lo que significaba para él.

Ay. Que final tan bonito.

3 comentarios:

Carlos Javier Eguren Hernández dijo...

La idea del "romance" entre el Jóker y Batman también se planteaba en "El regreso del Señor de la Noche", que no me parece tan obra maestra como se dice, pero tiene una buena parte con el Jóker y Batman en el túnel del amor.

Ambos son dos desequilibrados, dos fuerzas que se atraen y no saben si destruirse, porque su vida sin el otro carecería de sentido, o seguir luchando hasta el final y llevarse a todo lo que tienen por delante. Eso se entiende también en "La broma asesina".

En fin, qué ganas de catar este videojuego...

Kike dijo...

Hay muchos tebeos en los que se plantea lo de la "historia de amor". Esos dos que mencionas son los más característicos, sin duda.

En "El caballero oscuro", sin ir más lejos, vemos vamos ramalazos de esto, en la sala de interrogatorios y la conversación final boca abajo. Una pena que, en la tercera parte, no podamos asistir al lógico desenlace de este conflicto por razones que todos conocemos.

Carlos Javier Eguren Hernández dijo...

Es una pena que no podamos tener ese desenlace, como bien dices.

Sobre mi anterior comentario, sólo era un apunte. Me alegro que en el videojuego hayan tomado esta idea.

Un saludete.