(7 años de extravagantes aventuras)

jueves, 26 de enero de 2012

¡Al nocillaje!



Ayer mismo me terminé "EL CORSARIO NEGRO", de Emilio Salgari (creador del mítico Sandokan).

Este clásico de la literatura de aventuras ha inspirado varias películas, una serie de dibujos, un bizarro anuncio de nocilla, e incluso un juego de wii (que por cierto, tiene una pinta horrible).

La verdad es que no he disfrutado tanto una lectura en mucho, mucho tiempo. La peripecia tiene un ritmo endiablado, personajes majísimos, entornos exóticos e inolvidables momentos de trepidanete emoción. Como tiene que ser. Que nadie busque complejas parábolas sobre la vida y la muerte, ejercicios de historia-ficción o estudios psicológicos. ¡¡A este barco se ha venido a DISFRUTAR, grumete!!

El estilo, si bien es algo tosco, resulta directo y enérgico, sin detenerse en detalles superfluos. De vez en cuando, el autor nos regala uno o dos párrafos en los que expone sus conocimientos sobre la flora y fauna del caribe, asi como la política del siglo XVIII o las armas de los filibusteros. Estos momentos, tan innecesarios como entrañables, proveen de necesario contexto a una epopeya sin un momento de respiro.

Entonces llego a la esperada resolución... ¡Ay! ¡Mi gozo en un pozo! Resulta que la historia termina como el culo. El villano no recibe su merecido, los eternos amantes no acaban juntos y, por si esto fuera poco, nuestro protagonista es humillado delante de sus hombres.

¿A estas alturas de la vida nos ponemos intelectuales? ¿Pero que mierda es esta, amigos?

Me meto en la wikipedia. Y confirmo mis peores sospechas: la novelita en cuestión tiene tropecientas millones de secuelas. Ah, claro. Ahora se entiende todo. El problema no es que en las últimas dos páginas al autor le diera un ataque de desmitifación postmoderna...

EL PROBLEMA ES QUE EL PUTO LIBRO NO TERMINA.

Cojones. Pues que bien.

No esperaba que un señor que lleva muerto más de cien años me estafase de semejante manera. Los escritores con bigotón del siglo XIX eran igual de cabrones que los productores de Hollywood del siglo XXI. Una vez más, se demuestra que los tiempos cambian... pero la gente no.

3 comentarios:

Carlos Javier Eguren Hernández dijo...

Curiosamente, lo he visto últimamente en mi librería y estuve a punto de picar.

Sea como sea, el problema de que algo no acabe no es sólo de Hollywood, añadiría ciertos libros como El nombre del viento... Que NO tiene final sino un COMPRA el otro libro porque este lo he cortado por donde me ha salido y no hay climax ni nada.

Un saludete.

Pastel Jam, dijo...

Emilio Salgari era un experto en esto de dejar los libros a medio terminar para que te compres el siguiente.

Me pasó con Tremal Naik, con Sandokan y con el Corsario Negro. Después de eso decidí no volver a leer nada suyo ni buscar las continuaciones. Menuda forma de cortar el rollo, el colega.

Pero vamos, si has leído Sandokan tendrías que haberlo visto venir...

Anónimo dijo...

A mi me paso eso con El Pirata Garrapata, que no acaba porque el autor se quedo sin tinta.