(7 años de extravagantes aventuras)

sábado, 3 de diciembre de 2011

Jack Palance: más viril que Hércules


Muchos años de que Jack Palance interpretara al malvado Voltan en Hawk the slayer, al poderoso Xenos en Gor y su secuela Gor II, a un robot asesino en Cyborg II o que llevase una capa ridícula en Ths shape of things to come... fué un héroe. Pero no cualquier héroe. Su nombre resonaba por lo largo y ancho del mediterráneo. Pues él era:

¡¡RRRRREVAK EL RRRRREBELDE!!

Gloriosa producción PEPLUM de 1960 dirigida por nada menos que Rudolph Maté. En esta historia de amor, guerra y traición, se narra el sufrimiento de los pueblos bárbaros en los primeros años de la guerra entre cartagineses y romanos. Gentes buenas y trabajadoras que se vieron atrapadas en un conflicto que no les correspondía.

El pérfido comandante de la tropa de Cartago, Kainus, decide atacar un pueblo celta en las costas de Iberia para mantener un puesto fronterizo en la zona. La batalla durará muy poco. Para asegurarse la lealtad del rey bárbaro, Kainus le exige como rehenes a sus dos hijos, la hermosa Creoda y el fuerte Revak.

Desgraciadamente, la lujuria se acabará imponiendo sobre la ley. Y es que Kainus, obsesionado con Creoda, manda que la manden a sus aposentos para hacerle la caidita de Roma. La muchacha, que para algo es princesa celta, se suicida antes de que esto ocurra. Revak se pone agresivo y, como represalia, acaba convertido en esclavo.

Pero tras los muros de Cartago se fragua una rebelión... en la que, muy pronto, los desposeidos romperán sus cadenas. Y, como no podía ser de otra forma, Revak será el elegido para hacerla triunfar. ¡¡Por libertad y venganza!!

Una historia muy propia de Robert E. Howard, sin duda.

Primero, vamos con lo ridículo. Esta película ha ganado el premio internacional a FALDA MASCULINA MÁS CORTA EVER. Lo cual, evidentemente, no es bueno. Además, está muy mal editada. Da la sensación constante de que faltan planos y escenas. Incluso la música se corta de vez en cuando, como en una producción de 1º de Comunicación Audiovisual. Ahora que ya he soltado la mierda, vamos con las cosas que molan, que para eso molan y mucho.



Este es un grandísimo PEPLUM por que rompe todas las convenciones del género. Para empezar, el héroe no es forzudo. Es Jack Palance. Para seguir, los malos NO son los romanos. De hecho, se les menciona como un pueblo admirable y refinado que merece triunfar en la guerra. Pero, sobre todo, por que nuestro admirable protagonista, por vez primera, se CUBRE a la chica mala. Y no una, sino VARIAS veces. ¡Albricias!

Como era de esperar en este tipo de relato, la princesita del lugar, Cherata, (que es ladina pero atractiva) se enamora del insolente bárbaro. Y pide que lo manden a sus aposentos. Y a Revak que tonto del todo no es, esto le parece muy bien.

Esto puede parecer asunto baladí. Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que en la inmensa mayoría de la "pelis de togas" el justiciero se las da de viril pero luego es un poco impotente. O un poco homosexual, según como se mire. El caso es que los supermusculosos guerreros no tienen ningún problema para resistirse a las viles insinuaciones de las reinas malvadas o las hechiceras misteriosas... que, por otra parte, suelen estar MUCHO más buenas que la "chica oficial" de la peli. Las cuales, además, suelen ser tan honestas, dignas e inocentes que acaban dando un poco de repeluzno.

Pero es que Revak es español. Y, claro, tiene otras prioridades.

En cuanto la peliroja cartaginesa le ofrece tema, él acepta. Insiste en que es príncipe y no esclavo y que los bárbaros no se doblegan... ya sabéis, todo ese rollo. Pero lo importante es que hay un beso y un fundido a negro. Y todo el mundo sabe que, en el cine antiguo, eso equivale a FOLLAR. Luego el tipo se reune con sus colegas. Y estos, estupefactos, le dicen que están viviendo es una película de romanos de los años 60 y que esas cosas no pueden hacerse. Él responde, con sus santos cojones: "¿Acaso tengo agua en las venas? ¡Pues claro que lo he hecho! ¡Lo he hecho y lo volvería hacer!"

Bien dicho Revak. Bien dicho.

También hay que aclarar que el tipo es consecuente con sus ideas. Por que, de hecho, vuelve a montárselo con la dama. Que, esto es lo mejor, resulta ser HERMANA del malo maloso. ¡Eso sí que es un triunfo por partida doble, amiguitos!

Luego hay una chica buenina, como tiene que ser. Se llama Valeria, como la de Conan. Y se pasa toda la película persiguiendo al héroe arriba y abajo. Pero este no la hace ni puñetero caso. Hasta que llegamos a la última escena. Cuando la justicia, al fin, ha triunfado sobre la tiranía. Cuando el infame Kanius ha sido humillado y asesinado. Cuando el rostro de Cherata, cubierto de lágrimas, observa desde la más alta torre como los hombres de Cartago yacen derrotados... y como parte hacia el horizonte el navío con su amado. El poderoso celta que jamás regresará.

Es entonces cuando Revak mira la cubierta del barco. Y se da cuenta de que sólo hay una hembra humana. No hay tiempo que perder. Debe demostrar, una vez más, quien es aquí el macho alfa. El bárbaro, con decisión, abraza a la muchacha. La besa apasionadamente. Valeria se derrite como mantequilla. Nuestro héroe ni siquiera se acuerda del nombre de la chica: pero ahora es suya.

Esto, queridos lectores, es un HOMBRE.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este personaje merece una trilogía.

El Tipo de la Brocha dijo...

Pese a las falditas, debo verla ahora. Tirarse a la hermana del malo suma puntos.