(7 años de extravagantes aventuras)

domingo, 18 de diciembre de 2011

Hay orcos en Yellowstone



¡¡Orcos, orcos, orcos!!

De unos años a esta parte hemos experimentado un renacer de la serie b que considero conmovedor. Películas de escaso presupuesto pero mucha ilusión, que usan el ingenio para luchar contra una manifiesta falta de medios. Este año ha aparecido un curioso largometraje directo a video que nos narra la historia de un grupo de valientes guardabosques que combate contra una horda de sanguinarios orcos. Evidentemente, tenía que verlo.

Al contrario de lo que suele ocurrir en estos casos, el guionista, el director y el protagonista no coinciden. Si observamos los créditos podemos descubrir como los directores son dos tipos que no tienen nada que ver con los cuatro guionistas (repito, CUATRO guionistas) ni con ninguno de los seis personajes principales. Todo el proceso parece extremedamente profesional, lo cual considero que es beneficioso para este proyecto en concreto y la industria en su conjunto.

El concepto inicial es original y divertido: rodar una típica "comedia de zombies" pero sustituyendo a los malos por orcos, que molan muchísimo más.

Por otro lado, los zombies poseen ciertas ventajas tácticas innegables: sólo caen de un tiro en la cabeza, por cada muerte enemiga suman un nuevo aliado y, además, les mueve una determinación y paciencia infinitas. ¿Que amenaza real supone un ejército de simios con armas medievales? Si al menos fueran orcos de Warhammer 40K que, usan metralletas y se reproducen como setas...

En principio quiero aclarar que me parece FATAL que como modelo de orcos hayan usado a los Uruk-hai de "Las dos torres" en lugar de los clásicos (y mucho más carismáticos) monstruos verdes de mandíbula cuadrada. Entre otras cosas, por que si estás rodando una tontería para ROLEROS, no deberías tirar por la referencia fácil. Sin embargo, la elección de diseño se entiende al ver el producto final. El maquillaje es así muchísimo más fácil de aplicar, las armaduras permiten ocultar la mayor parte del cuerpo de los actores y los enemigos son claramente reconocibles como personajes extraidos de la trilogía de Peter Jackson.

Por que, en realidad, toda la película es un inmenso tributo de amor a la versión cinematográfica del "Señor de los anillos". Los homenajes se cuentan por cientos, algunos bastante rebuscados, y las escenas de batalla son tan absurdas como entrañables.



Normalmente, me gusta que en cuanto el elemento sobrenatural entra el juego, todos los conflictos anteriores se supediten a derrotar esta amenza exterior. La mayoría de escritores consideran que "el monstruo" sólo debe alimentar la tensión existente entre los personajes. Yo no estoy de acuerdo. Eso estaba bien en "La noche de los muertos vivientes" y ya. Disfruto muchísimo con la idea de que tus pequeñas miserias no valen nada, que toda rencilla anterior se rebela como una pataleta infantil en cuanto surge la auténtica amenaza. Me parece un enfoque bastante más verosímil y relevante.

Pero, en este caso concreto, hubiera preferido que los orcos no hubiesen dominado la segunda mitad del metraje. ¡Oh, la ironía! ¡¡Me sobraba EL MOTIVO por el cual me puse a ver la peli!! Simplemente, por que lo que estaba ocurriendo hasta entonces me parecía muchísimo más interesante. Voy a resumir los veinte primeros minutos:

Tenemos a dos guardabosques realmente patéticos que se enfrentan a lo que creen un oso que roba comida. Hace años que no se ven osos en el parque y no tienen armas para hacerle frente. Uno de los guardabosques es un ingenuo voluntario. El otro un veterano que ha perdido la ilusión. Y ve en la caza del animal su última oportunidad para demostrar lo que vale... puesto que, en 24 horas, será despedido por fumar marihuana. ESTO es una buena historia. Un punto de partida divertido, en el cual una situación aparentemente estúpida se convierte en una gesta heroica.

El guión decide obviar esa línea argumental bastante pronto. Grave error.

A partir de ahí, la mayor parte de los chistes resultan demasiado infantiles, y las escenas de acción no tienen nada que no hayamos visto un millón de veces. Tampoco encontramos ninguna imagen especialmente sangrienta. Francamente, en un disparate geek con orcos arrasando a la población, yo esperaba muchísimo más gore. No soy fan de la casquería, en absoluto, pero creo que, en este caso concreto, habría ayudado al filme a conectar con su público. Los productores parecen haber buscado una audiencia lo más amplia posible que, sencillamente, nunca se interesaría por un título como este. Falta valor, sobran prejuicios. Buscando gustar a todo el mundo, el producto final se queda en un término medio que dudo que llegue a generar un gran interés entre ninguna comunidad.

Sin embargo, se dibuja cierto oficio cinematográfico que, en la era de "The Asylum", agradezco sobremanera. Los entornos naturales en los que transcurre la acción son hermosísimos y espectaculares. Los actores hacen su trabajo con corrección. No encontraremos ningún fallo de fotografía o montaje e incluso los escasos efectos digitales están cuidados. Todo esto a pesar de las obvias carencias técnicas. Puede que los implicados sean novatos, pero saben lo que hacen. Justo el caso opuesto al de Jess Franco.

Hay quien creerá que estoy sobreanalizando la película. Más de uno dirá "que mala", "que ridícula", incluso sin haberla visto. Si queréis ver una película verdaderamente MALA y verdaderamente RIDÍCULA podéis tragaros THE SPIRIT, de Frank Miller. O TIRANTE EL BLANCO de Vicente Aranda. Yo estos títulos no se los recomendaría ni a mi peor enemigo.

ORCS, por su parte, no ha contado con dinero ni apoyo de nombres conocidos, pero logra ser un desenfadado entretenimiento de acción, horror y aventura con una factura técnica la mar de adecuada. Y, lo que es más importante, rebosa de sentido del humor y cariño por el género fantástico.

4 comentarios:

El Tipo de la Brocha dijo...

También parece haber lindas mujeres y un más que digno mostacho. Lástima que falle en la casquería.

Trastoteca dijo...

Buena entrada.
Un saludo,
Óscar J.

Anónimo dijo...

Sería mejor si la película estuviera ambientada en algun paraje aislado de Europa y no en los Estados Unidos para ajustarse a la mitología local. En Yellowstone iría mejor un monstruo de las leyendas de los pueblos americanos como el Wendigo.

Kike dijo...

Como ya comento en el artículo, creo que a la película le sobran los monstruos (aunque negaré siempre haber dicho esta frase).