(7 años de extravagantes aventuras)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un campeón


Y el rey Gilgamesh dijo al cazador: «Ve donde Enkidu, cazador mío; llevando contigo una ramera. Espera hasta que vayan los animales a abrevar en la aguada. La ramera deberá quitarse el vestido, mostrando su sexo desnudo. En cuanto el salvaje la vea, a ella se acercará. ¡Pronto le rechazarán las bestias con las que que creció y que ahora le sirven!»

Fuese entonces el cazador, llevando con él una ramera. Emprendieron el camino, y al tercer día, al sitio indicado llegaron. El cazador y la ramera se sentaron a esperar. Otros tres días permanecieron sentados, junto a la aguada. Entonces, las bestias salvajes llegaron a la aguada a saciar su sed.

Llegó entonces también Enkidu, el hombre nacido en las colinas. Con las gacelas pasta en las hierbas, con las bestias salvajes se abreva en la aguada, con las criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua.

La moza contempló al salvaje. Al hombre bárbaro de las profundidades del llano. Y dijo el cazador: «¡Ahí está, oh moza! ¡Desciñe tus hermosos pechos para que posea tu sazón! ¡No seas esquiva! ¡Acoge su ardor! Desecha tu vestido y no temas, pues en cuanto te vea, se acercará a ti. ¡Muestra al salvaje la labor de una mujer! Y cuando su amor entre en ti, le rechazarán las bestias salvajes que crecen en la estepa».

La moza desechó entonces su vestido, libertando su seno. Y Enkidu la vió y poseyó su madurez con premura. Ella no se mostró esquiva al recibir su ardor sino que bien mostró al salvaje la labor de una mujer. Así, el amor de Enkidu entró en ella muchas veces.

Durante seis días y siete noches Enkidu yació con la moza. Después que se hubo saciado del todo con sus encantos, volvió el rostro hacia sus hermanos salvajes. Pero al verle, las gacelas huyeron y las otras bestias del llano se alejaron de él. Sorprendióse Enkidu ante esto. Su cuerpo estaba rígido, sus rodillas inmóviles y ya no andaba con las manos. Vió que las cosas ya no eran como antaño y sintió lástima.

Volvióse Enkidu y sentóse a los pies de la ramera. Miró a la cara de la mujer cuando ella le habló de esta forma: «¡Tú ahora eres sabio, Enkidu, eres como los dioses! ¿Por qué quieres vagar por el llano con las criaturas silvestres? ¡Ea! Deja que te lleve a la amurallada Uruk, al santo templo, morada de Anu e Istar. Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza, y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo»


-De la primera tablilla de la epopeya de Gilgamesh (el primer poema épico de la historia... y el que tiene héroes más viriles)

3 comentarios:

Moniruki dijo...

La Epopeya de Gilgamesh siempre me ha gustado mucho. Me impresiona mucho el tiempo que hace que se escribió y lo actual que sigue siendo.
Lo que pasa es que ahora me está empezando a tocar un poco los bajos por un trabajo que tengo que hacer para la uni. Por cierto que casualidad que hayas publicado esta entrada.

HansHelm dijo...

La Epopeya de Gilgamesh también es toda una precursora del género "va y se acaba". Qué final, eso sí que era un cliffhanger en condiciones.

Y Enkidu claro que es un machote, de hecho la edición de Alianza que tengo por aquí es algo más "explícita".

Kike dijo...

Habría que hacer una versión porno de todos los grandes poemas épicos de la historia.