(7 años de extravagantes aventuras)

lunes, 28 de noviembre de 2011

Batman: año Gordon


Cuando uno es padre, tiene que mantener cierta responsabilidad para con su imagen. No es sólo el hombre de la casa, es un MODELO a seguir. Un héroe. Esto implica unas expectativas que no se pueden traicionar. Por esa razón, a veces parece buena idea inventarse historias sobre uno mismo. Todo el mundo sabe que con el tiempo, las mentiras acaban convirtiéndose en verdades.

Por esa razón, el comisario Gordon decidió contar a su querido hijo que, nada más llegar a Gotham, pegó una paliza a unos polis corruptos, a los criminales más buscados, la mafia y, ya que estamos, al propio Batman. Que se pinchó a la rubia que le molaba a todo el mundo. Que descubrió la identidad del murciélago en cinco minutos. Que era, en definitiva, un puto héroe amado por todos. Todo esto antes de llegar a capitán y sin afeitarse el bigote.

Contar como le robaron la cartera, como un compañero le disparó en el pié o como esos matones le violaron analmente sería... poco digno.

Supongo que a estas alturas de la vida, todos habréis visto ya la película de DC basada en el "Año uno" de Frank Miller. Pues, efectivamente, mi teoría es que todo el puñetero relato es un invento del pobre comisario, que se niega a recordar como fué de verdad aquel primer año en Gotham. El caballero oscuro, entretanto, no parece preocupado con tales fantasías. Él tiene cosas más importantes que hacer.

Por estos motivos he renombrado la película con el hermoso título de "Batman: año Gordon", que me parece mucho más gracioso que el manido "Gordon: año uno".


Es curioso que diga todo esto, por que creí que la película me iba a gustar. Miento. Estaba CONVENCIDO de que la película me iba a ENCANTAR. He tardado mucho en escribir esta pseudocrítica frikosa precisamente por que, todavía hoy, no entiendo muy bien que razones me han llevado a odiar la susodicha producción.

Es decir, estamos ante una adaptación 1:1 de un tebeo que ya conocía y me molaba. ¿Que podía fallar? Pues falla todo.

Al poner EXÁCTAMENTE los mismos acontecimientos en movimiento, te das cuentas de las gilichorradas que en las páginas dejabas pasar. Escenas tan propias del tarado de Frank Miller como esa pelea con las prostitutas que no tiene ni pies ni cabeza. Cosas que uno puede sencillamente ignorar mientras lee. Pero que, en animación, son un lastre que te acompaña todo el metraje.

El pesado de Gordon es, como ya he dicho antes, el puto amo. Hasta alcanzar cotas dantescas cuando vemos que toda la historia gira a su alrededor y el cruzado de la capa es totalmente prescindible. Por que esa es otra, cada vez que sale Batman es para hacer el ridículo. Nuevamente, creo que este tipo de cosas son fáciles de pasar por alto cuando uno está en su casa con un vaso de leche. Uno puede centrarse mejor en los "momentos". Pero en un filme, se recuerda cada fracaso del héroe como un alfiler clavado bajo las uñas.

Como lector de comics puedo asumir que una historia narrada en papel se trate más de una colección de momentos icónicos o impactantes que un relato cohesionado. Como espectador de un mediometraje de animación, espero un planteamiento, un desarrollo y un desenlace. Y digo mediometraje por que la cosa esta tiene 59 minutos incluyendo los créditos.


Cada vez aprecio más la saga de Steve Englehart y las nuevas miniseries de Matt Wagner. Gente que nunca ha intentado "reinventar" un universo sino, sencillamente, contar historias de calidad sobre héroes y villanos bien conocidos por todos. De todos modos, no quiero echar la culpa de lo que considero un mal producto a un tebeo que se ha ganado, a pulso, su puesto en el panteón de DC.

Las limpias viñetas de David Mazzucchelli se han visto traducidas en una dirección plana y sin ingenio. Las escasas secuencias de acción no son todo lo impactantes que deberían. Las voces en off resultan insoportables. La música tampoco ayuda, carente de la inigualable magia de Danny Elfman o incluso la trepidante emoción que transmite Hans Zimmer. Me sorprende que Bruce Timm, al que siempre he considerado un genio, haya participado en esta producción. Todos nos hacemos mayores, supongo.

En definitiva, me ha parecido un experimento lentísimo y que fracasa al retratar a todos sus personajes. De hecho, me ha costado mucho llegar al final. Y, amigos míos, que una película que dura menos de una hora pueda llegar a ABURRIR, no dice mucho a favor de ninguno de los implicados...

Eso sí, Jim está estupendo. Musculoso a la par que inteligente, al más puro estilo Doc Savage. Una pena que ninguna de sus aventuras hayan ocurrido en realidad.

5 comentarios:

El Tipo de la Brocha dijo...

Pensaba verla, pero se me han quitado las ganas, sobre todo porque el cómic tampoco me parece nada del otro mundo.

Una hora que gano. Gracias.

Kike dijo...

Salvo vagas excepciones, las nuevas películas de DC animated son bastante chorras. Con lo bonito que es el concepto y me veo decepcionado entrega tras entrega.

Lete F. dijo...

Detalle chorra, (atención, voy a destripar algo, luego no me lloren)

¿Nadie se ha fijado en que cuando Catwoman y Batman están en el ático de Falcone, Batman lo deja fuera de combate con un solo dardo, pero luego en el hospital está vendado y con un ojo morado como si le hubiesen dado la paliza de su vida?

Kike dijo...

La paliza se la pega Catwoman luego. En el comic eso es igual.

Por otro lado, nuestra adorada Catwoman queda como una furcia descerebrada. Lo cual, además de injusto, no tiene mucha lógica en la estructura dramática de la historia.

Lete F. dijo...

Catwoman lo único que hace es arañarle la cara mientras está inconsciente. Sería algo bestia de su parte apalizar a un tipo que está KO.
En el cómic tiene la cabeza vendada pero no tiene el ojo morado. Algo exagerado para tres cortes, pero llama menos la atención que en la película.