(7 años de extravagantes aventuras)

domingo, 30 de octubre de 2011

Yo no quiero destruir a Frankenstein: quiero ser él



La quinta película de "Frankenstein" de la Hammer es, probablemente, la mejor de la serie. Y quizás una de las mejores películas de terror de todos los tiempos. El director Terence Fisher demuestra una vez más su talento como contador de historias mientras que el actor Peter Cushing invade la pantalla con su demoledora presencia. La sutileza de los diálogos, el tratamiento de la violencia, los atmosféricos escenarios... todos los elementos están conjugados a la perfección en este emocionante viaje.

Empecemos por el principio: la pobre Mary Shelley ya no existe. Su obra original desaparece por completo, dando lugar a un nuevo universo y un nuevo personaje. Uno tan siniestro como fascinante.

La acción comienza ya desde la primera escena. Una hoz cae con furia, decapitando a un hombre inocente. Poco después, un vagabundo encuentra por casualidad al asesino, una horrible criatura semihumana de rostro deforme. El vagabundo logra huir a duras penas y, entonces, descubrinmos la cruda realidad: la "criatura" no es más que un disfraz del Barón Victor Von Frankenstein. Efectivamente, la película nos informa, desde muy al principio, quién es aquí el auténtico monstruo.

Pero, lo curioso, es que nunca llegamos a odiar a este personaje. Un tipo que, además de asesino, es autoritario, prepotente y, como veremos dentro de poco, extorsionador. Si tuviese que escoger la película más PERVERSA de la historia del cine, sin duda sería esta.

Saw o Viernes 13 no son perversiones. Son estupideces. "Frankenstein must be destroyed" (llamada en español, absurdamente, "El cerebro de Frankenstein") es verdaderamente retorcida por que hace plantearse al espectador que el doctor tiene razón en todos sus planteamientos. Llegamos a admirar esa incansable determinación por completar un experimento desquiciado. Poco importa todo el mal que haya sido necesario para llegar a ese punto. Frankenstein es una figura terrible, pero fascinante, que seguiríamos sin dudar hasta el fin del mundo. Su decisión, su paciencia, su carisma, su elegancia, su encanto, su iniciativa, su inteligencia... son cualidades más atrayentes que cualquier forma de bondad. El camino hacia la verdad científica es complicado. Al siniestro doctor se le presentan cientos de complejas dificultades y este logra superarlas TODAS. ¿Como no sentir respeto hacia él? ¿Como no sentir admiración?

La historia principal nos situa en una posada regentada por la hermosa Anna. La chica, junto a su novio, el joven médico Richter, se dedica a vender drogas. A ninguno de los dos les gusta esta forma de hacer dinero, pero parecen no tener alternativa. Frankenstein se entera de todo y chantajea a la pareja con denunciarles a la dirección del hospital si no colaborán con él en sus infames experimentos.

A todo esto, el cuerpo de policía persigue al cruel Barón, pues sabe bien de lo que es capaz. Pero no podemos confiar demasiado en la autoridad: nuestro sabueso de Scotland Yard no es solo soberbio, sino inútil y... ¡cocainómano!


Nuestro inmoral antihéroe (que nunca villano) desea recuperar el cerebro de su viejo colega Karl, para así poder descubrir el secreto de la inmortalidad, que este parecía haber hallado. Para conseguir tal objetivo será capaz de robar, engañar y matar... y en el proceso, violar a la pobre Anna, sólo por deporte.

Curiosamente, esta (durísima) secuencia fué añadida en el último momento por que uno de los ejecutivos de Hammer creyó que a la película le hacía falta "más sexo". Peter Cushing siempre odió la idea de Frankenstein tomando a una chiquilla por la fuerza. Lo cierto es que la escena resultante resulta perturbadora incluso hoy. Pero yo, al contrario que el señor Cushing, sí creo que encaja perfectamente con el personaje o, al menos, con ESTE personaje. Frankenstein no piensa que esté "violando" a nadie. Considera a Anna de su propiedad y hace con ella lo que le viene en gana, así de simple. Todavía más impresionante resulta esto cuando lo unimos a la siguiente secuencia. Y es que después de haber humillado y torturado mental y físicamente a la pobre muchacha, el doctor todavía tiene la frialdad de pedir "el desayuno a las 7 en punto". ¿Es o no es genial?

Como ya se ha comentado, en este filme sólo hay un "monstruo" y es perfectamente humano. Sin embargo, sí encontramos un resultado a los trabajos del Barón... el desgraciado Karl, cuyo cerebro ha sido transladado a otro cuerpo. No se trata de un engendro deforme con la cabeza cuadrada, tornillos y cicatrices por el rostro. Se trata sencillamente de un hombre que ya no se reconoce al mirarse al espejo. Este misterioso personaje buscará venganza contra su viejo amigo por haber sido rescatado de la tumba.

Si tenemos que buscar algún defecto a una película casi perfecta, es su apresurado final. Apenas sabemos que ocurre con Richter, más allá de que está tirado frente a una casa en llamas. Desconocemos igualmente que ha ocurrido con la policía o la esposa de Karl. Sencillamente, desaparecen antes del clímax y no volvemos a verlos. Pero, por otro lado, este desprecio hacia el destino de los personajes secundarios también puede verse como una virtud. ¿Que son, sino patéticas marionetas en las aventajadas garras del Barón Frankenstein? ¿Que nos importa si viven o mueren?

Termino, como es obvio, recomendando esta pequeña obra maestra del horror británico. Un largometraje perfecto para estas fechas. O para cualquier otra, por qué no decirlo.

5 comentarios:

WOLFVILLE dijo...

Totalmente de acuerdo. Una obra maestra y la mejor de las pelis frankenstenianas de la Hammer. Sublime comentario.

Moniruki dijo...

AMEN

Roy D. Mustang dijo...

Peter Cushing es un genio, y poco más que decir..

Anónimo dijo...

Otra para la lista de películas que hay que ver.

Kike dijo...

Had man not been given to invention and experiment, then tonight, sir, you would have eaten your dinner in a cave. You would've strewn the bones about the floor then wiped your fingers on a coat of animal skin. In fact, your lapels do look a bit greasy. Good night.