(7 años de extravagantes aventuras)

lunes, 26 de septiembre de 2011

¿Que hay de nuevo, viejo?



¡Regresan los BUENOS dibujos animados!

Hace algunos meses, la sección de animación de Warner anunció una nueva serie basada en sus personajes más célebres, los Looney Tunes. El concepto era bastante arriesgado: convertir a Bugs Bunny y el pato Lucas en protagonistas absolutos de una clásica sit-com americana, incluyendo montones de estrafalarios personajes secundarios. El conejo y el ánade más famosos de la televisión viven ahora en los suburbios, rodeados de vecinos tan pintorescos como Sam Bigotes o la bruja Hazel. El resultado final de este experimento no sólo no decepciona sino que supera, con mucho, cualquier expectativa.

Me he reido a carcajadas. Espero de verdad que estemos ante un éxito a la altura de Seinfeld, por que lo merece.


La premisa es tan ingeniosa como autoexplicativa: dos compañeros de piso que se llevan como el agua y el aceite tendrán que enfrentarse a gravísimos retos, tales como pagar las facturas o salir por ahí a ligar.

Bugs vive de los royalties de su invento más exitoso, el pelador de zanahorias y, básicamente, se dedica a mantener a su amigo. Por que Lucas, como corresponde a su personaje, no tiene trabajo ni ganas de encontrar uno. Está muy ocupado durmiendo, buscando al "ladrón de periódicos", admirándose en el espejo, intentando seducir a la chica de la tienda de fotocopias o colándose en un club de golf.


Al fin tenemos confirmación oficial de todas esas cosas que ya sospechábamos. Como que Bugs es neoyorkino de nacimiento y fan de Groucho Marx. Lucas conduce sin carnet. Marvin el Marciano quiere destruir la Tierra por sus horribles años de instituto. Esa clase de cosas.

Los diseños angulosos de los personajes, de línea gruesa, y los coloridos estampados en los fondos nos retrotraen a las novedades visuales que aportó Chuck Jones en los años 60. La animación, tal como cabía esperar, se ve natural y fluida. Y el doblaje (siempre fundamental pero rara vez tomado en consideración), verdaderamente meritorio.



Algunos autodenominados "fans" se han quejado de que estos no son los Looney Tunes de su infancia. Grave error.

Cualquiera que conozca bien estos personajes sabe que el cambio no es tan radical. Porky es un currito bienintencionado pero bastante torpe... exáctamente igual que en los años 40. Silvestre sigue persiguiendo a Piolín. El diablo de Tasmania no es tratado como un simpático adolescente sino como un peligroso animal salvaje, exáctamente igual que en sus primeras apariciones. La mofeta Pepe sigue siendo un apestoso fantoche francés convencido de su Sex Appeal. La única diferencia es que ahora, como corresponde a los tiempos, SÍ consigue ligar. El gallo Claudio se ha convertido un excéntrico millonario tejano. Pero eso sólo potencia todavía más su actitud de "perdonavidas".

Estamos ante un producto dedicado fundamentalmente a los adultos. Como los originales.


El propio Lucas es el mismo vago narcisista de siempre, mientras que Bugs no ha perdido una pizca de cinismo. Todos estos personajes ya se sentían antiguamente como adultos atrapados en la clase media. Lo único que hace la nueva serie es desarrollar sus relaciones y construir los chistes alrededor del diálogo, en lugar del humor físico.

Incluso los personajes más anodinos tienen al fin rasgos distintivos. Lola Bunny (ese ridículo doble femenino de Bugs inventado para "Space Jam"), ya no es una muñeca perfecta sin ninguna personalidad. La muchacha sigue siendo una hermosa conejita, sí... pero también una pija insoportable, charlatana y, en términos generales, tarada irredenta. Ahora es una digna heredera de los Looney Tunes originales.


El show no sólo cuenta con las absurdas aventuras de nuestros admirados animales parlantes. También hay unos magníficos números musicales bajo la conocida marca de Merry Melodies. ¡Una canción completamente original cada capítulo! Las nuevas "melodías alegres" incluyen toda clase de estilos, desde country hasta rap, pasando por música disco. Supongo que, tarde o temprano, venderán un CD recopilatorio.

Mi tema favorito, obviamente, es este:



Un aplauso, por favor.

Por si esto no fuera suficiente, al final de cada capítulo hay incluido un cortometraje en CGI de vuestros antagonistas animados predilectos: el coyote y el correcaminos. Aunque adoro los originales (como todo el mundo), a mi, personalmente, este segmento no me gusta especialmente. Aunque la calidad técnica de los cortos es innegable y se demuestran ciertas chispas de ingenio en las persecuciones... tira por el camino facil que es, directamente, imitar a Chuck Jones. Y eso no lo apruebo. Prefiero, con mucho, el enfoque de "comedia de situación" que tiene el resto de la serie.

Si queréis pasar media hora divertida, ya sabéis cual es mi recomendación, compañeros. No importa vuestra edad ni condición social. Y es que Warner Bros ha devuelto a los Looney Tunes al lugar que, legítimamente, les corresponde: como reyes absolutos de la tele.

¡¡ESO ES TODO, AMIGOS!!

3 comentarios:

El poderoso Crom dijo...

Por mis barbas rubias, tendré que verla solo por el maravilloso tema metalero del pato Lucas pasado de rosca tras jugar mucho al D&D.

TheWriter dijo...

Jo pues pinta bien, que ganas de verlos :)

Anónimo dijo...

Los dibujos originales solían criticar y satirizar cosas de su época, tiene mucho sentido que hagan lo mismo con las de esta.

No puedo esperar para verla.