(7 años de extravagantes aventuras)

viernes, 9 de septiembre de 2011

Los hijos de Húrin



Ninguna de las obras de Tolkien, a excepción de "El Hobbit" puede considerarse un trabajo de "fantasía". La fantasía es un acto premeditado de crear mundos ficticios en los cuales entramos haciendo uso de nuestra imaginación. Las desventuras de Túrin Turambar, los abominables actos de Morgoth, la maldición de Fëanor, la batalla de las lágrimas innumerables, el viaje de Ëarendil... pertenecen a otro género literario totalmente distinto. Y es que pretenden haber ocurrido realmente. Son el intento de un experto en historia y lenguas muertras de crear un pasado remoto donde situar grandes cantares de gesta. Se trata del trabajo de varias generaciones de hombres. Por eso jamás ningún autor ha podido ni podrá igualar el impacto que estos textos han tenido en la cultura popular. Sencillamente, nadie está dispuesto a dar una vida entera por lo que consideran una "aventura de espada y brujería".

La labor de Christopher Tolkien difundiendo y protegiendo los escritos de su padre es verdaderamente encomiable. Ahora bien, creo que todo el mundo estará de acuerdo en que ninguna de sus publicaciones alcanzan, ni de lejos, el nivel literario/artístico del "Señor de los anillos". Quizás por que se tratan de borradores sin pulir o quizás por haberse tomado demasiadas libertades editoriales.

Yo siempre he dicho que "El Silmarillion" para funcionar realmente como compilación de relatos, como estudio de una cosmogonía ficticia o ya no digamos como libro, debería ser cinco veces mayor de lo que es. Los detalles de todas esas hazañas épicas o mitos fundacionales se pierden en un impenetrable bosque de nombres extraños, oraciones de estilo ininteligible, horrorosas genealogías y monólogos redundantes.

No trato de hacer una crítica al sentido de la obra, sino a la versión incompleta que se nos ha ofrecido. Lo cierto es que al propio J.R.R. Tolkien le interesaba mucho más esta mitología de los días antiguos que los cuentos de la tercera edad que le hicieron famoso. Por eso resulta extraño que tengamos que conformarnos con borradores sin terminar que únicamente atisban lo que "podía haber sido".



Tras más de treinta años de la publicación de aquel confuso Silmarillion, se editó, en 2007, "Los hijos de Húrin" como novela independiente. Durante décadas esta tragedia significó uno de los pilares del personal universo de Tolkien. Utilizando elementos del Beowulf, las Eddas nórdicas, personajes celtas y la estructura de cuentos finlandeses y eslavos, el catedrático de Oxford logró crear una mitología sajona para Inglaterra, muy anterior a los cantares del Rey Arturo impuestos por los normandos.

Los "Hijos de Húrin" debía formar, junto con "El cantar de Beren y Luthien" y "La caida de Góndolin" las tres "baladas de Beleriand", el principal corpus de leyendas de la vieja Tierra Media. Este complejo tapiz de tragedias que se entrecruzan jamás llegó a materializarse. Y, de hecho, no parece siquiera posible que Chrisopher Tolkien nos regale en el futuro una versión más completa de los otros dos relatos (a mi juicio, MUCHO más interesantes), sencillamente por que su padre no dejó suficiente material disponible sobre ellos.

Hablando de la obra terminada: sufre de muchos de los problemas que aquejaban a otros de los recopilatorios de Christopher Tolkien. La historia tarda mucho en arrancar y la forma del escrito se resiente constantemente en búsqueda de ese fondo "mítico". Pero, en general, el resultado es muchísimo más satisfactorio que cualquiera de las anteriores obras póstumas del maestro. Narrativamente, resulta más clara y se agradecen enormemente las elipsis en ciertos pasajes que (si bien interesantes en el "gran diseño" del Silmarillion) sólo habrían entorpecido la lectura.

Me gustaría poder recomendar "Los hijos de Húrin" a todo el mundo. A mí, me ha gustado. Pero en realidad considero tan importante conocer el origen e intención de este libro como su contenido. Y, por tanto, ignoro si puede ser leido y disfrutado más allá de su valor intelectual.

Es una auténtica lástima que John Ronald Reuel Tolkien jamás llegara a terminar ninguna de estas historias sobre los "tiempos olvidados". Podríamos estar hoy discutiendo sobre la más grandiosa saga épica de todos los tiempos.

7 comentarios:

Ricard dijo...

Buenas,

Muy de acuerdo contigo respecto a "El Silmarillion". Uno empieza a leerlo con ganas porqué es allí donde se cuenta el origen de todo("dioses", mundo, razas, etc...), pero luego, y aún siendo una "complación", se hace de un farragoso que asusta.

Por eso personalmente disfruté más de otras recopilaciones como la de los "Cuentos Perdidos" o la de los "Inconclusos", donde se profundizaba más en las historias (fue allí donde puede leer en condiciones la caída de Gondolin, porqué en "El Silma" no me enteré ni de la mitad).

Sobre esta edición de "Los hijos de Húrin", la verdad es que me gustó mucho. No sé, quizás el libro juega desde el principio con la ventaja de que la historia ya de por sí es muy potente, al igual que los personajes, o que no me comí mucho la cabeza por descubrir si se notaba la mano en la sombra de Tolkien Junior rellenando los huecos(como en muchos otros escritos recuperados por el mismo), pero me quedo sólo con el buen sabor de boca que me dejó en general.

Kike dijo...

"La caida de Góndolin" es lo mejor que nunca escribió Tolkien. Es una lástima que no dispongamos de esa "edición definitiva" que la historia pide a gritos.

Carlos de la Cruz dijo...

Es curioso, debo ser de las pocas personas a las que El Silmarillion no se le hizo pesado. Me gustaban las leyendas, los mapas, las migraciones de los pueblos, ciertas escenas...

Claro que, pensándolo bien, nunca le he recomendado a nadie que se lea el Silmarillion a menos que le encante la obra de Tolkien. Cuando alguien me dice que intentó leerse El Señor de los Anillos pero que era muy leeeento, ya sé que no puedo hablarle de esa otra obra XD.

En cualquier caso, mejor una recopilación como la que hizo el hijo de Tolkien que nada en absoluto sobre los Días Antiguos...

TheWriter dijo...

Pues yo debo ser raro porque El Silmarillion es el único libro de Tolkien que me gusta mucho mucho.
Entiendo ese libro como una Biblia de la Tierra Media y como tal está escrito. Imita bastante bien el estilo y no se pierde en tanta descripción ralentizadora como pasa en El Señor de los Anillos.
Si lo miráis así probablemente os parezca más interesante :S

Kike dijo...

Los dos últimos comentarios creo que no han captado lo que intentaba expresar con este post.

Carlos de la Cruz dijo...

¿No lo he entendido? Bueno, creía que que intentabas expresar que el Silmarillion no deja de ser una especie de "índice" de las leyendas que Tolkien había pensado sobre la Primera Edad, y que es una lástima que ese índice no se haya desarrollado por completo en forma de narraciones completas como "Los Hijos de Húrin".

Con mi comentario yo sólo quería decir que el Silmarillion, aún siendo más bien una "crónica de acontecimientos" que una sucesión de relatos, tiene su mérito.

Kike dijo...

Pero es que el problema es, precisamente, ese: que más allá de "su mérito" (que nadie se lo niega) el libro no tiene nada que ofrecer. Y esas historias merecen muchísimo más.