(7 años de extravagantes aventuras)

jueves, 1 de septiembre de 2011

Gor necesita un poco de sur para poder ver el norte



El cerebro del planeta Arous (The brain from planet Arous)

1957; USA

70 min. Blanco y negro

Dirección: Nathan Juran.
Guión: Ray Buffum.
Música: Walter Greene.
Reparto: John Agar, Joyce Meadows, Robert Fuller, Thomas Browne Henry, Ken Terell, Henry Travis, E. Leslie Thomas, Tim Graham, Bill Girogio.

“El cerebro del planeta Arous” es el paradigma del subgénero de cerebros y todo un ejemplo de la serie b de la década. No se puede decir que el filme sea decepcionante. Cumple todo lo que promete, de eso no hay duda, y para los fans de este tipo de producciones, se nos asemeja más a un regalo de los cielos que a la película mala que es en realidad.

El filme tiene sus problemas en el argumento, pero nada que no haya sido superado cien veces por la saga de los piratas del Caribe o las precuelas de Star Wars. El guionista es un señor que se dedicaba a escribir westerns. No sé si tendrá algo que ver, pero el saber nunca esta de más. Asimismo, los efectos especiales ya eran bastante chungos hace cinco décadas... pero, vamos, si os tragais "Mega Shark vs Giant Octopus" y mierdas semejantes no podéis quejaros de esta que es, al menos, ENTRETENIDA.

Aquí un pequeño resumen de la trama:

Una nave espacial se estrella en Montaña Misterio, el lugar de América con el nombre menos sospechoso imaginable. En el interior de dicha nave se encuentra nada menos que Gor, el malvado cerebro del planeta Arous. El bicho, usando sus poderes extraterrestres, toma posesión del cuerpo del apuesto científico Steve March...

El señor March empezará a tratar mal a su novia, la adorable Sally. "Tratar mal" en los cincuenta es querer tirársela, por cierto. Como ser un maltratador (y un salido) no es suficiente maldad para Gor, en un arrebato de egolatría descontrolada, logra reunir a todos líderes mundiales para intentar convencerles de que le entreguen el control del planeta. Ahí es nada. Como los tipos trajeados no parecen hacerle mucho caso, decide demostrar sus superpoderes destructivos volando unos aviones de metraje de archivo. ¡Con dos hemisferios!


Entretanto, otro cerebro del lejano planeta Arous, Vol, informa a la asustada Sally de la condición criminal de Gor. El poli del espacio explica a la muchacha que, tarde o temprano, Gor deberá salir del cuerpo de Steve para “asimilar oxígeno” y es entonces cuando hay que atacar su punto débil: la cisura de Rolando. Tras esto, se marcha dejando el marrón a los humanos, que ya ha hecho más de la cuenta viajando hasta tan lejos.

Finalmente el cruel Gor abandona el cuerpo del científico y se vuelve corpóreo. Sus malévolos ojitos resplandecen en la oscuridad. Aunque, claramente, el cerebro del planeta Arous no es tan poderoso como nos ha hecho creer: necesita un hilo de Nylon para flotar, que en varias ocasiones se hace visible. Posesor y poseido mantienen una bizarra conversación... cuando el esforzado Steve March, algo aturdido, encuentra sobre la mesa una notita de su novia en la que indica el punto débil del perverso alienígena. Steve no duda un segundo y, armado con un hacha descomunal, empieza a golpear al sorprendido Gor, en la cisura de Rolando o donde haga falta. Finalmente, la criatura es destruida por siempre y todo vuelve a la normalidad. Hurra.

Y bueno, eso es todo amigos. Una hora y diez minutos de pura diversión.

El villano de la función, el despiadado Gor, posee una personalidad verdaderamente arrolladora a pesar de ser un montón de sesos flotantes. Yo exijo una serie secuela sólo para él. El otro protagonista del título es el carismático John Agar que hemos visto en mil y una odiseas fantacientíficas (incluyendo la mítica "Tarántula"). La chica, aunque lleve demasiada ropa, tiene ese erotismo inherente de las actrices de los 50. Y el clímax, aunque algo corto, es tremendamente violento. ¿Quién necesita más?

Por cierto, el señor Nathan Juran también fué director de varios filmes de Ray Harryhausen. Estos son “Simbad y la princesa” (7th voyage of Sinbad), “La bestia de otro planeta” (Twenty million miles to Earth) y “La gran sorpresa” (First men on the moon). Al parecer se sintió tan avergonzado del bajo presupuesto de este filme que insistió que en los créditos el nombre del director fuera Nathan Hertz.

Para todos vosotros, mitómanos desesperados, la película está disponible en dividí, con buena calidad de video y montones de extras. ¡No la dejéis escapar!

2 comentarios:

El Tipo de la Brocha dijo...

Junto a "La humanidad en peligro", esta es una de mis películas de terror/ciencia-ficción favoritas de los años 50. Y además dura lo justo para no cansar. Muy recomendable.

Anónimo dijo...

lo que me ha gustado es el titulo de este post basado en el anuncio de cruzcampo jejeje el paradigma de la normalidad y de la gente sana y equilibrada en un blog llamado poder friki

Francisco