(7 años de extravagantes aventuras)

domingo, 10 de abril de 2011

Lo infinitesimal y lo infinito



“El increíble hombre menguante” es una de las mejores novelas de Richard Matheson, que supo convertir hábilmente en uno de sus mejores guiones cinematográficos. Es, así mismo, una de las mejores propuestas del mítico director Jack Arnold (que cuenta con otros clásicos como "It came from outer space" y "Tarantula!").

En la adaptación a la gran pantalla se pierde el matiz claramente sexual de la novela (nuestro protagonista parece más preocupado por no encontrar una HEMBRA de su tamaño que por quedar aislado de la civilización). Sin embargo, se mantiene el tema principal que dota de unidad a toda la obra de Matheson: admitir lo que es inevitable.

Hablando de la película propiamente dicha, se puede decir que es una de esos largometrajes que van captando nuestra atención poco a poco. Y es que a medida que nuestro desventurado héroe va perdiendo estatura, el largometraje va ganando en interés. Una secuencia inicial poco memorable da lugar a un desarrollo, creíble y un tanto desesperanzador, para desembocar en ese final glorioso.


Supongo que todos conocéis bien el argumento. Pero, por si acaso, aquí tenéis un resumen:

Scott Carey es un americano corriente con una bella esposa. Un día de verano, la casualidad hace que una extraña nube radioactiva le infecte con una misteriosa enfermedad, que provocará que mengue 0'3 centímetros diarios. La medicina no parece poder ayudarle. Carey pierde su trabajo y las deudas provocan que venda su asombrosa historia a la prensa, convirtiéndose en un patético fenómeno mediático.

Su mal humor irá creciendo a medida que él se hace más pequeño. Tras varios años encogiendo (nadie encuentra antídoto útil a su problema), Carey se vé obligado a vivir en una casa de muñecas. Es entonces cuando su propio gato tratará de devorarlo. Tras este desafortunado evento, todo el mundo le dará por muerto. Pero, en realidad, las aventuras del increíble hombre menguante no han hecho más que comenzar.

Carey sólo está encerrado en el sótano. Es allí donde nuestro protagonista deberá sobrevivir como un cavernícola, atrapado sin remedio en un universo árido y alienígena. mientras huye continuamente de una terrible araña. Pasan los días y esta existencia contranatura se hace cada vez más insoportable.

El diminuto hombre, haciendo acopio de valor, decidirá luchar contra la araña, puesto que parece ser la única forma de convertirse en el rey de su nuevo mundo. Tras enfrentarse al monstruo como San Jorge contra el Dragón, Scott Carey sale victorioso. Y es tras este triunfo cuando tiene una revelación... su sino, es seguir encogiendo. Y su deber, seguir existiendo.


Por cierto, el gran Orson Wells prestó su voz al trailer original (ya que pasaba por ahí cerca, mientras rodaba "Sed de mal").


Gran parte de los efectos especiales siguen siendo relevantes hoy en día. Los elementos caseros "gigantes" tienen un aspecto magnífico y los animales sobredimensionados resultan bastante creíbles. Por cierto, las gotas gigantes que caen de la caldera son en realidad condones repletos de agua.

Sólo el "travelling matte" no ha resistido el paso del tiempo y en algunos planos generales se distingue una línea negra alrededor del hombre menguante. Aunque considerar esto como un "fallo" demostraría una falta de criterio preocupante...

La dirección de Jack Arnold mantiene en todo momento la ilusión, sin convertirla en el núcleo del filme. Los actores realizan un trabajo estupendo, con reacciones y diálogos perfectamente verosímiles. Por su parte, las escasas (pero relevantes) escenas de acción resultan verdaderamente emocionantes.

En la conclusión, el hombre más pequeño, capaz de las más grandes hazañas, sale al exterior. Y bajo las estrellas, reflexiona sobre su lugar en el universo. Tiene lugar un soliloquio que ha pasado a la historia del cine. Pero que yo prefiero IGNORAR.

Es bien sabido que las palabras finales fueron impuestas para añadir un mensaje religioso (algo muy propio de los años cincuenta). Lo cierto es que sin esa absurda narración tratando de aleccionarnos sobre los designios de Dios, la película tiene muchísimo más sentido. Por que Matheson no tiene el menor interés en hablar del cielo y el infierno. Él habla del drama humano. Tras superar mil dificultades, Scott Carey abandona su carcel árida y accede a un mundo nuevo lleno de posibilidades... y de nuevos desafios. Él no es nada. Por que, en realidad, el hombre no es nada. Es una mota de polvo. Si existe un Dios hace mucho que se olvidó de nosotros. Pero, ¿acaso importa? Estamos aquí es para quemar la única vida que tenemos y no perder el tiempo con inquietudes inútiles.


Dado el inmenso éxito de la película, se ideó una secuela de la misma en la cual la esposa de Carey también encogía. Como ya os imaginaréis, esta nunca llegó a rodarse y en palabras del propio Matheson, fue una suerte por que “era el guión más estúpido que nunca había leído”. Sin embargo, en 1981 se realizó una especie de remake cómico con Lily Tomlin como protagonista femenina. El resultado, bastante mediocre, no se puede decir que haya pasado a la historia.

Hace tiempo, el infame Eddie Murphy AMENAZÓ con una nueva adaptación, en clave de humor, en el cual el origen de la aventura es una maldición arrojada por un mago de las Vegas. Este título se ha anunciado para 2012 pero no parece haber mucho movimiento al respecto, con lo cual podemos deducir que ha muerto. Esperemos que sea así.

Tal y como ha quedado demostrado tras más de medio siglo, “El increíble hombre menguante” es una buena historia que no pierde con el paso del tiempo y que será siempre recordada no sólo por resultar trepidante, sino por resultar una alegoría de nuestra actitud ante el futuro y los misterios del cosmos. Y por esa razón carece de ningún sentido adaptar el relato a un formato cómico. Sólo un descerebrado podría encontrar gracioso el drama de Scott Carey.

"The incredible shrinking man" es, de hecho, una epopeya trágica. Y como tal, la única victoria posible es la ACEPTACIÓN de lo INELUDIBLE.

4 comentarios:

Monica dijo...

Cuando lucha con la araña..., madre mía, la primera vez que ví esta película era muy pequeña y esa escena se me quedó grabada. Es una de mis películas favoritas, pero el libro, como casi siempre, es mejor.

Loscer dijo...

Esto tengo que verlo/leerlo!!

Ash dijo...

El final de la peli me dejó roto. No podía creermelo. Éso sí que fue un giro argumental y no los de Shyamalan. Esa religiosidad salida de la nada sobraba totalmente, no pegaba con el resto.

Curiosamente, pensé que el final de "El hombre con rayos x en los ojos" iba a ir por el mismo camino cuando el prota se mete en la carpa, pero ese final sí que me sorprendio. No sé hasta que punto querían transmitir un mensaje religioso de Dios es chachi, pero a mi me desconcertó.

Kike dijo...

Ese final es ajeno a la película. Está metido con calzador por el estudio.

Prueba a ver esas mismas imágenes sólo acompañadas de una buena banda sonora y dime que te evocan...