(7 años de extravagantes aventuras)

miércoles, 6 de abril de 2011

Frankenstein es el doctor, no el monstruo. Hostias.



Hacía muchos años que no veía la versión de 1931. Pensé que ya no me gustaría. El argumento ya lo conocemos todos y desde Mel Brooks es imposible ver cosas como "el cerebro anormal" y no reirse un poquito. Además, tengo tan estudiada la novela... y yo siempre he sido más de la Hammer que de la Universal. ¡¡Gravísimo error, compañeros!! Una obra maestra lo es, pase el tiempo que pase y sin importar los factores externos.

Este filme hizo que H.P. Lovecraft dejara por escrito su desprecio hacia Hollywood. Lo cierto es que el genio de Providence se equivocó en aquella ocasión. Entiendo su ira, por que cualquiera que ame un libro y lo vea mutilado de semejante forma en la gran pantalla no puede evitar el sufrimiento propio del fan.

Pero todas estas críticas me resultan bastante injustas puesto que la película, en realidad, está basada en una obra de teatro que está basada en otra obra de teatro que, esta sí, estaba basada en el célebre relato de Mary Shelley.

Entiendo que la trama este simplificada tanto a nivel ético como estético (toma palabros). Pero, amigos míos, hay otras cosas que ya están ahí por joder. Que el protagonista se llame Henry en lugar de Victor y su amigo se llame Victor en lugar de Henry... sencillamente no tiene sentido.

Por cierto, ignoro si tenéis conocimiento de las leyes sobre derechos y tal, pero mientras que la novela pertenece al dominio público desde los años 50, el maquillaje de Jack Pierce está protegido bajo copyright hasta nada menos que el año 2026...

Me encanta el inicio, tan teatral, en el cual un señor trajeado con los labios pintados advierte a la audiencia de que si no somos capaces de soportar el TERROR ABSOLUTO, este es el momento de abandonar la sala...

Asi se empieza una película, demontres.

Es increíble todo lo que se cuenta en apenas 70 minutos. Pocos largometrajes logran resultar tan inmersivos usando tres horas. Tampoco creo que nadie me discuta que este filme es muy superior al Dracula de Tod Browning... en el cual TODO lo importante ocurría "fuera de campo". Definitivamente, no tiene el mismo impacto ver a dos tipos en una habitación limpita discutiendo sobre lo terrible que ha sido combatir cotnra los no-muertos que ver a los no-muertos en cuestión combatiendo.

El guión no es gran cosa, para que mentir. Pero los actores son magníficos (no sólo el inmenso Karloff, todos), la dirección de arte es magnífica (con esos castillos de estilo expresionista) y la fotografía es magnífica (luces y sombras en blanco y negro difícilmente igualables en la época). Pero ninguna de estas cualidades puede rivalizar con la ejemplar dirección de James Whale.

Cada plano es un cuadro para enmarcar, cargado de fuerza narrativa y símbolos. En una época en la que el metro de celuloide costaba un huevo y todo cristo rodaba a monigotes hablando durante interminables minutos en plano medio.

Quizás el mayor fallo que se puede achacar a la película es el reducido número de meurtes que tienen lugar a lo largo de su metraje (una lacra muy de los mojigatos años 30, desgraciadamente). Es bien sabido que en el guión original el Doctor Frankenstein moría al caerse del molino y que, de hecho, el actor que aparece "sano y salvo" en su casita en la última escena, es Robert Livingston y no Collin Clive.

En la secuela "La novia de Frankenstein" también sobreviven gran cantidad de personajes que, originalmente, debían haber muerto de forma trágica. Esto provoca ciertos problemas argumentales y saltos de "raccord" en el peliculoide... Tras estas decepcionantes experiencias, en cuanto tuvo libertad creativa real, Whale decició matar a TODOS los protagonistas masculinos en su adaptación de la obra de H.G. Wells "El hombre invisible". Ahí, con dos cojones.

Pues eso. Que me siguen gustando los monstruos. ¿Y a quién no?

4 comentarios:

Wolfville dijo...

Nada, y que no pasan los años por estas pelis, oyes!! Además, en la secuela tenemos lo único que le faltaba a ésta, como bien apuntabas: ¡¡Más muertes!!

En cuanto a lo del nombre del protagonista... hombre, teniendo en cuenta que incluso en los créditos ponen mal el nombre de la autora, a la que llaman "La señora Percy B. Shelley", haciendo un extraño híbrido entre Mary y su marido el poeta, pues tampoco podemos pedir exactitud en los personajes XD

Kike dijo...

Es que en esa época ni se molestaban en LEER el material original...

Que cojones, dudo siquiera que vieran las tapas del libro.

El Tipo de la Brocha dijo...

Muy buena película, sí, señor. La escena con la niña es tremebunda y John Wayne aprendió mucho de ella; no hay más que ver "Hondo".

De todos modos, de los monstruos clásicos de Universal, me quedo con el Hombre Lobo de Chaney Jr.

Paquito dijo...

Dos cosas mas que la masa parece creer:
Superman vuela porque tiene superpoderes, no por que lleve capa.Coño.
Hamelin era el pueblo, no el flautista. Joder.