(7 años de extravagantes aventuras)

viernes, 11 de marzo de 2011

Corazón de león y sus zagales


El mundo del cine todavía tiene una deuda con la historia de la Tercera Cruzada. Se trata de un interesantísimo periodo histórico utilizado habitualmente como trasfondo pero rara vez explorado con todo el drama y espectacularidad que requiere.

Tras una búsqueda concienzuda por IMDB, he dado con algunos títulos más o menos desconocidos que, por la sinopsis, parecen retratar bastante bien el periodo. El primero que he logrado visionar es "Lionheart: la cruzada de los niños".

Desafortunadamente, esta película trata nuevamente el tema de las cruzadas de forma lateral y, por tanto, no es buen ejemplo. Pero bueno, otro largometraje medieval que meterse en la saca.

Curiosamente, estamos ante una superproducción con importantes nombres tras las cámaras. El director no es otro que Franklin J. Schaffner. Pero, en su día, este filme fracasó miserablemente en las taquillas de todo el mundo. Y hoy es verdaderamente difícil de encontrar.



Al parecer, estuvo a punto de no llegar ni a estrenarse: así de desastroso era el primer montaje. Los productores consiguieron que la cinta fuera reeditada por el mismísimo Francis Ford Coppola, como un favor hacia el estudio. Siendo esta la única versión disponible desde entonces (nadie se ha molestado en sacar al mercado un "Director's cut").

Por cierto, que la película está acompañada de la MAGNÍFICA banda sonora de Jerry Goldsmith que, muchas veces, destaca más que el escaso diálogo e incluso que las propias imágenes. No es de extrañar que este trabajo esté considerado como uno de los mejores en la carrera del compositor. Otro hecho curioso considerando que el título en cuestión lo habrán disfrutado cuatro gatos.

Podéis oir parte de esta maravillosa partitura aquí mismito:



El filme trata de un muchacho recién nombrado Caballero que parte junto a su hermano y su padre a una batalla contra un feudo rival. Pero justo cuando debería demostrar su valor, el chico sale corriendo aterrado. Decide entonces que para purgar sus pecados, debe partir a liberar Jerusalén junto a los ejércitos de Ricardo Corazón de León. En el camino, acoge como compañeros a otros niños que no tienen nada que perder. Poco después, se unirán a estos improbables viajeros más y más muchachos sin tierra... hasta formar un verdadero ejécito.

"La cruzada de los niños" que parece relatar la película, tuvo lugar realmente. Y no fué épica ni emotiva. Fué una completa estupidez. Algunos historiadores modernos consideran que los manuscritos que narran tan penoso evento han sido exagerados o novelizados hasta tan punto que difícilmente pueden usarse como base sólida para conocer los hechos. Pero vamos, que lo que es evidente es que si mandas un millar de chavales desarmados a un territorio en guerra, les van ha hacer picadillo antes de llegar.

A todo esto, nuestros esforzados protagonistas deberán lidiar con las fuerzas del malvado "Príncipe negro", nombre que, aunque basado en un personaje histórico, aquí viene a representar a un supervillano de tebeo con poquita relación con el mundo real. Al parecer, este hombretón era un valiente cruzado que se decepcionó antes los horrores de las batallas de Jerusalén. El tipo se vuelve ateo y decide ganarse la vida comerciando con niños. Ahí es nada. Por que, como todo el mundo sabe, si dejas de creer en amigos imaginarios te vuelves inmediatamente un ser perverso e inmoral mientras que partir a una guerra santa a aniquilar a gente de otra cultura sin ningún motivo es un acto la mar piadoso.

El caso es que la esclavitud de huerfanitos para fines aviesos era un grave problema a principios del siglo XIII. Vete tú a saber para que los querían pero sí, había gente que se "ganaba la vida" con esto. Y seguro que dormian tranquilos y todo. Afortundamente, hoy por hoy, esto ya no pasa. Bueno, sí que pasa, pero como nos pilla muy lejos es como si no ocurriera, ¿verdad amigos?


Es curioso que esta película haya sido dirigida por el mismo ser humano que hizo el "Señor de la guerra"... por que, aunque las dos transcurran en la Edad media (lo cual no es decir nada considerando que varios siglos separan ambos trasfondos), no tienen nada que ver. Y ya no me refiero a diferencias de calidad sino, sencillamente, de tono y estilo. Está bien que un director busque vías nuevas pero, ¿como es posible que pueda hacer dos filmes históricos de aventuras tan rematadamente diferentes? Ninguna de las (numerosas) virtudes del "Señor de la guerra" aparece reflejada en "Lionheart", pero tampoco ninguno de sus (escasos) defectos. Los puntos positivos y negativos de la cinta son otros totalmente distintos.

He leido críticas bastante destructivas dirigidas hacia este filme. Me parecen injustas. Aunque es muy cierto que al largometraje en cuestión le falta un "algo". Es curioso por que en menos de dos horas nuestros héroes sufren toda suerte de desventuras y, sin embargo, en ningún momento se tiene auténtica sensación de peligro. Las cosas ocurren, pero, desgraciadamente no parece haber mucho sentimiento detrás.

Uno de los mayores defectos de la cinta es que las escenas de acción están MUY mal rodadas. No transmiten la menor violencia o emoción. Son un despropósito. Nuevamente, uno no entiende como Schaffner, que nos impresionó en "Patton", "Papillon" y "El planeta de los simios", puede cometer un error semejante. Uno recuerda los duelos de "Excalibur" y se le cae el alma a los pies.

El diálogo es escaso... pero lejos de reflejar la sencillez y contundencia de "Conan el bárbaro", sólo refleja pereza. Parecen que las líneas que pronuncian los personajes son sólo las mínimas imprescindibles para hacer avanzar la historia y "empujar" a los protagonistas en una nueva dirección. Es triste, por que nuestros héroes apenas tienen ocasión de rebelarse contra esta tónica y, sin embargo, sus orígenes y motivaciones podrían resultar la mar de interesantes.



Debo admitir que pasé un rato estupendo con este título. Pero entiendo que a mucha gente le resulte aburrida. El problema es que hay buenas ideas contenidas en el guión.

Algo que considero bastante curioso (aunque me temo que pocos habrán reparado en ello) son los sutiles elementos fantásticos que impregnan una cinta basada fundamentalmente en el realismo sucio.

Un cristo de madera que sangra cuando le apuñalan, cartas de tarot que dicen la verdad o profecías que se cumplen. Supersticiones que resultan ser ciertos. Considero estas pequeñas píldoras de paganismo un gran acierto, puesto que otorga cierta "aura mágica" a un mundo caótico, lo cual entronca con las propias creencias de sus habitantes y la mera existencia de ese patético ejército de niños.

A pesar de toda esa muerte y oscuridad, de esos adultos desalmados, de la peste, los bandidos y la guerra... el tono de la película es esperanzador. Un enfoque que considero adecuado aunque puede que no esté llevado correctamente. "Los señores del acero" es pura mugre, y fundamenta gran parte de su atractivo en la ambigüedad moral. El cine de caballeros de los 50 nos muestra un pasado utópico de fuertes valores éticos. Pero para hacer algo con el aspecto de uno y el mensaje del otro hace falta mucha (muchísima) sutileza.

De todos modos me alegra mucho haber podido encontrar la película en cuestión para poder valorarla por mí mismo. No ha sido fácil. Cuando uno mete "Lionheart" en el emule sólo encuentra esto:



Pero no, en la que yo digo no sale Van Damme. O si sale, no lo he visto.

1 comentario:

padawan dijo...

Que buena "El señor de la guerra" y que poco reivindicada. No tengo ni idea de si es realista o no, al fin y al cabo, nunca he participado en batallas en la edad media pero desde luego que lo parece y las escenas del asalto al torreón son magníficas, sin necesitar hordas enormes de enemigos ni fortalezas gigantes.