(7 años de extravagantes aventuras)

lunes, 21 de marzo de 2011

Chupasangres vs catalanes


En Hollywood, hasta los vampiros quieren hacer cine.
Costales, un treintañero de Barcelona, egoísta y despreocupado, es enviado a Hollywood para cuidar de un joven depresivo que estudia cine. Pero el día en que Obama puede convertirse en presidente, el chaval es secuestrado por un grupo de vampiros que ruedan una snuff movie. Ayudado por un homeless ex marine con ansias de venganza, Costales tendrá veinticuatro horas para enfrentarse a estudiantes de cine, actores con pretensiones y otros seres del averno, y encontrar a su amigo. Retrato de los jóvenes cineastas del Hollywood actual, novela negra narrada con mentalidad europea y relato vampírico muy particular, lo que sí certificamos ante notario es que la lectura de Una de vampiros resulta maliciosamente divertida. Y si le hubiéramos puesto fotos y direcciones, también serviría de guía básica para la ciudad de las palmeras y las autopistas. Para que luego se diga que sólo aprendes cosas con las novelas históricas.


Esta es la sinopsis oficial de la novela "Una de vampiros", del cómico Martin Piñol, cuyos monólogos, por cierto, siempre me han hecho mucha gracia. Me terminé hace poco el texto en cuestión, dedicado por su célebre autor. Lo cual me llena de orgullo y satisfacción.

El libro está construido como una de las clásicas aventuras detectivescas de Raymond Chandler, sólo que en versión "spanish nerd". Esto es, mezclando la admiración hacia la grandeza del yanquimundo con estupefacción y sarcasmo. Salpicando la investigación, escrita siempre en presente de indicativo, con un millar de referencias al universo de la cultura pop. Cada tres páginas alguien menciona a los caballeros del zodiaco o el anillo de Sauron. Nuestro protagonista usa google, come en Planet Hollywood y disfruta de las desgracias de Larry David en su Ipod.

Los vampiros del título no aparecen hasta cruzado el ecuador de la novela y son supervillanos de tebeo más cercanos a los no-muertos de John Carpenter o "Jóvenes ocultos" que a los amariconados protoadolescentes con problemas familiares a los que nos tienen acostumbrados últimamente. Asesinos sin escrúpulos que, sin embargo, se redimen a nuestros ojos... por que también resultan graciosos. Esto, evidentemente, es bueno.

Un valor muy de agradecer del libro es que, en una era en la que las estanterías parecen invadidas por monstruos pretenciosos de miles de páginas, este título se permite ser corto, conciso, divertido y desenfadado. Como un videojuego de la wii. Un entretenimiento de consumo rápido y que sin duda te provocará más de una sonrisa. ¡Sí, señor!

Pero, sobre todo, quiero dejar claro que este relato juvenil de aventuras está totalmente exento de lo que podríamos llamar "mala leche". Es irrelevante que encontremos mutilaciones, vouyerismo, violencia sobrenatural, lenguaje malsonante, tetas, snuff movies o sangre a borbotones. Detrás de todo esto sólo hay un adolescente emocionado que recrea sus películas favoritas de los 80. Y, si conectais con el universo de Piñol, es así como debéis de leer cada página. Como un adolescente emocionado que recrea sus películas favoritas de los 80.

4 comentarios:

SuperSantiEgo dijo...

Lo triste de este tipo de obras es que sufren de progeria literaria: a fuerza de ser tan "actuales" a los pocos años parecen una antigualla.

Es como ver un capítulo de 7 vidas y no recordar ya los chistes que hacían sobre los programas o bromas de moda en ese mes. O como leer un libro de chistes políticos de Forges de hace treinta años: no pillas ni uno.

martín Piñol dijo...

Precisamente para que no pase eso lleva un fabuloso glosario que la convertirá en el típico libro de culto dentro de...tres años, por lo menos. :-)

Óscar dijo...

¿Piñol? ¿Tiene alguna relación con el Piñol de Fanhunter o es solo un apellido común en Cataluña?

Martín Piñol dijo...

Cels Piñol y yo fuimos al mismo colegio pero no somos familia. Yo son fan de sus cómics y él de mis libros. Mucha piñolada junta.