(7 años de extravagantes aventuras)

martes, 11 de enero de 2011

Salud y república


Para una persona como yo, nacida en una atmósfera sana y libre, resultaba deplorable presenciar sus humildes y entusiastas desbordamientos de lealtad con el rey, la Iglesia y la nobleza. Como si tuviesen más motivos para amar y honrar al rey, al obispo y al noble de los que tiene el esclavo para amar y honrar el látigo, o el perro para amar al desconocido que le propina un puntapié.

¡Diantre! Cualquier tipo de realeza, por muy modificada que se encuentre, cualquier tipo de aristocracia, por muy podada que se halle, resultan un insulto indiscutible, pero si naces y creces bajo esas condiciones, probablemente no lo descubrirás nunca, y tampoco lo creerás cuando alguien te lo diga.

Todo ser humano debería sentirse avergonzado de su especie al pensar en los mamarrachos que siempre han ocupado los tronos, sin razón ni derecho alguno y al recordar los individuos de séptima categoría que siempre han figurado como miembros de la aristocracia: un elenco de monarcas y nobles que en la mayoría de los casos habrían permanecido en la pobreza y la oscuridad si hubiesen tenido que depender de sus propios esfuerzos, como sus semejantes de mayor valía.


"Un yanqui en la corte del Rey Arturo", de Mark Twain

3 comentarios:

SuperSantiEgo dijo...

Otro libro en la lista para corregir. Ese lenguaje subersivo no se puede consentir.

Kike dijo...

Menos mal que las autoridades competentes han tomado ejemplo del director Skinner y han censurado Huck Finn...

¡Que sería de nosotros sin La Autoridad Cultural!

periko76 dijo...

De una logica aplastante lo que expone el señor Twain.
La gente esta imbecil, el borreguismo y la incultura campan a sus anchas. Los niños se crian en los Carrefull o los Horrorski y crecen sin saber mas educacion que un perro.
Si por casualidad se te ocurre cuestionar su mundo o a sus lideres, te encuentras con sonrisitas estupidas y un "ya sera menos" o un "que se le va a hacer".

Sumision absoluta a cambio de un I-pod.