(7 años de extravagantes aventuras)

viernes, 14 de enero de 2011

Mi cruzada contra los cruzados


Un wargame sobre la conquista de Jerusalén, con grandes ejércitos, gráficos de la rehostia y un coste total de 9 (repito, NUEVE) euros... es absolutamente irresistible. El concepto me parece tan molón que difícilmente podría mejorarse.

No es una elección que pudiese llevar a cabo racionalmente. Es decir: TARDE o TEMPRANO lo habría acabado comprando. Y en este caso, "tarde" es una semana de diferencia. No tenía la menor oportunidad de librarme de este título.

Ahora bien. No me ha gustado. Me aburre. Y ahora mismo no sé muy bien que hacer con el cd.

Lo peor de todo es que cada vez que encuentro publicidad del juego en la interné, me cruzo con uno de los "videos del desarrollador" o me veo leyendo una novela de templarios... me entran ganas de darle otra oportunidad. Y claro, me tiro tres horas delante del ordenador. Y me aburro. Pero, por la Sábana Santa que este es un impulso que no soy capaz de evitar.

Joder, es que sólo con ver la caja en la tienda ya me entran ganas de comprármelo otra vez.

Pero, ¿que motivos me llevan a aburrirme? Muy simple. El campo de batalla es muy grande. Y las unidades muy pequeñas. Los graficazos no se aprecian a menos que bajes la cámara a ras del suelo y, en ese caso, no te enteras de una mierda. Los regimientos son lentoooooos con lo que las combates duran lo indecible. Y tienes muy pocas opciones tácticas una vez empiezan las hostias (consagradas). No se pueden forzar retiradas, no se puede ignorar al enemigo durante la marcha, no se puede animar a las tropas y ni siquiera hay habilidades chulas como "cadena de relámpagos" o "teletransporte".

Sólo hay un puñado de escenarios y una única campaña. Y aunque puedes escoger entre distintos "príncipes" para representarte en el campo de batalla, la verdad es que las misiones son siempre las mismas. Tampoco es posible jugar on-line, sólo on-lan. Y como no tengo treinta ordenadores conectados y otros tantos amigos viviendo permanentemente en mi casa... pues como que no puedo aprovechar esta opción.

Además, aunque la susodicha campaña aprovecha conflictos históricos y coloca ante nuestras narices un montón de texto educativo antes de cada enfrentamiento... el propio diseño de las unidades no es muy histórico. Nuestros soldados van armados como hombres del siglo XIV cuando se supone que pertenecen al siglo XI. Y dices tú, "vaya tontería". Bueno. Hay trescientos años de diferencia. Es como confundir La guerra de la independencia con La guerra de las galaxias.

No creo que sea culpa del juego sino mia. El producto en cuestión es bueno, bonito y barato. Lo que pasa es que estoy contaminado por el estilo "Dune 2". Manejar a tanta gente en un espacio tan grande me aturde. Y sin una mínima gestión de recursos no me veo partícipe de la guerra. Dame un Age of Empires, un Warcraft... esas cosas.

Bueno y ahora os dejo. Que tengo que ponerme a jugar.

4 comentarios:

Carlos Javier Eguren Hernández dijo...

La verdad es que creo que todos nos hemos visto metidos en estos problemas alguna vez con cierto videojuego. Y -"cadena de relámpagos" o "teletransporte"- eran dos de las grandes habilidades de los cruzados que la Historia no ha querido recoger.

Kike dijo...

Los templarios tenían "conjuros diarios". De eso no me cabe duda.

Juantxo dijo...

Ja, ja, ja , ja. Prueba entonces los Medieval Total War, hombre.

Blogger dijo...

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