Hace poco que Warner tiene la política de lanzar al mercado de DVD un mínimo de tres largometrajes de animación anuales basados en el universo DC. Aunque la estrategia parece haber cosechado éxito moderado de crítica y público, la mayor parte de los susodichos largometrajes son, como mucho, mediocres.
Estas películas las odian los fans de los tebeos por que la adaptación se toma muchas libertades... pero, por otro lado, si no eres un fan de los tebeos es IMPOSIBLE enterarse de nada entre tantos personajes y referencias a acontecimientos anteriores.
Al durar 75 minutejos, estos títulos deben condensar inmensos arcos argumentales (con todos sus giros) en poco más de una hora de metraje, lo cual da como resultado un confuso pupurrí sin sutileza ni matices de ningún tipo.
Además, al tratarse de una serie de películas sin relación entre sí, los protagonistas no avanzan ni retroceden sino todo lo contrario: acaba resultando, de hecho, un poco deprimente que las tramas queden abiertas constantemente y tengamos que creer en un nuevo "Batman" en cada entrega. Es lo que tiene contar una historia que no es "canónica" pero se basa en comics con años de rodaje.
La trama de "Under the hood" se basa en el reciente arco argumental del mismo nombre y el clásico "Una muerte en la familia" de los 80. El caso es que tiene una premisa interesante, pero desde la primera escena vemos claramente que los guionistas no tienen la menor intención de aprovecharla. Aunque mentiría si no dijera que en la versión animada TODO resulta más divertido y coherente que en los aburridísimos tebeos originales (lo cual tampoco es un gran mérito).
Jason Todd, el segundo robin, es asesinado vilmente por el Joker. Años después, aparece en Gotham un nuevo villano Capucha Roja que toma su nombre de la primera identidad del Joker... pero este se encuentra encerrado en el ala de máxima seguridad de Arkham. Batman se encuentra con que Capucha Roja es un auténtico peligro, capaz de manejar a toda la mafia de la ciudad y, lo que es peor... ¡¡Sabe que su nombre real es Bruce Wayne!!
Y a partir de aquí hostias, hostias, hostias hostias y unas cuantas hostias más. Casi todas bastante gratuitas, por no decirlo. Como los numerosos cameos de esas míticas celebridades del bat-universo... gratuitas es decir poco.
La banda sonora imita patéticamente el trabajo de Hans Zimmer para la saga de Nolan. Carece ya no de originalidad, sino de la grandeza que Shirley Walker transmitía con "Mask of the phantasm" que, aunque tomaba prestado el tema de Danny Elfman, le daba un giro operístico la mar de interesante.
La elección de planos ayuda enormemente a la espectacularidad y comprensión de las (numerosas) escenas de accion. Y aunque el diseño de muchos personajes me parece espantoso el estilo general de Gotham no está nada mal y nos retrotrae a la genial serie de dibujos de los 90. La animación, como no podía ser de otra forma en un producto Warner, es excelente.
El Joker aparece, sí, pero carece totalmente de personalidad. Es un psicópata sin carisma ni objetivos, carente del encanto de Mark Hamill, la siniestra filosofía de Heath Ledger o el sentido del espectáculo de Jack Nicholson.
La trama se desarrolla de forma fluida pero bastante "plana". Parece no existir emoción en ninguno de los momentos clave. El trabajo actoral no me convence nada y creo que los implicados podían haber puesto más pasión en algunas de las voces. Gran parte de las persecuciones parecen estar ahí por obligación y la mayor parte del tiempo el propio Batman no pinta nada en el curso de los acontecimientos.
El problema principal es que, para mí, Batman no es, ni nunca ha sido, un "superhéroe". Por eso me gustan las pelis de Christopher Nolan aunque ahora todo el mundo diga que estan sobrevaloradas: es cine policiaco con pequeños toques de ciencia ficción. Sin más. No hay nada "superheroico" en ninguna de las dos entregas del hombre-murciélgado y eso encaja a la perfección con el universo de Gotham y sus habitantes.
El personaje funciona mientras es un detective, un justiciero urbano y mientras sus villanos son asesinos o señores del crimen con disfraces extraños. En el momento en el cual deciden incluir poderes explosivos, rayos láser, resurrecciones, realidades alternativas, ninjas cibernéticos y ejércitos de aliados enmascarados... pues sale un mojón como una catedral gótica. Sencillamente por que la historia de un tio traumatizado que sale de noche a pegar a delincuentes tiene poco o nada que ver con toda esa pirotecnia.
A sabiendas de que no tiene sentido tratar de competir con la visión cinematográfica de Nolan, las últimas pelis de dibujos de Batman (Batman vs Drácula, Gotham knight, Superman/Batman public enemies, Justice League: New Frontier) deciden MARVELIZAR la acción hasta límites verdaderamente ridículos. A Bob Kane lo que es de Bob Kane y a Thor lo que es de Thor. A mi el "caballero oscuro" me interesa cuando es un "caballero oscuro", no cuando es un "ranger del espacio".
Maciste aparece, ciertamente, en la mitología griega. En las leyendas originales, Maciste era hijo de Atamante, rey de Tebas y hermano de Frixo y Hele. Su aparición es completamente anecdótica y carente de interés. Otro nombre raro entre los relatos de las hazañas de otros personajes mucho más importantes.
Maciste nace como entidad cinematográfica en la superproducción italiana Cabiria, de 1914 (el año de la Gran Guerra). El filme esta basado en varias historias aunque la similitud con cualquiera de estas es más bien escasa. Para empezar en la obra del historiador romano “Tito Livio” y en su interpretación de la guerra contra Cartago. También la novela de Gustave Flaubert “Salambó” y la de Emilio Salgari “Cartago en llamas”. Los guionistas, Gabriele D´Annunzio y Giovanni Pastrone, hicieron un muy buen trabajo de compilación aunque el resultado final no sea muy fiel a los relatos originales. Estamos ante una épica entretenidísima que cosechó un merecido éxito en su tiempo.
El filme fue dirigido por el propio Giovanni Pastrone, y el papel del poderoso héroe Maciste es interpretado por Bartolomeo Pagano. Segundo de Chomon, español pionero de los efectos espaciales, inventó el Travelín (sí, se escribe así) en esta gloriosa película.
Un gran admirador de Cabiria es el director John Millius que tomó prestados numerosos detalles visuales y del argumento para su adaptación de las historias de Conan.
La película, que dura más de cuatro horas (!!), tuvo un presupuesto completamente desmesurado para la época. Aun hoy impresionan sus escenarios a tamaño real y sus miles de extras en ciertas escenas.
El argumento, largo y complejo, viene a ser algo así:
Cabiria, pertenece a una rica familia de patricios romanos. De repente, el Etna entra en erupción. Pero Cabiria logrará salvarse, Por desgracia será raptada por piratas fenicios y vendida como esclava en el mercado de Cartago. El destino de Cabiria será convertirse en sacrificio humano del dios Moloch… ¡Cuando es rescatada por Fulvio Axila, un noble romano, y su esclavo, el poderoso Maciste!
Más tarde, nuestros protagonistas son traicionados por los cartagineses, que capturan a Maciste y Cabiria. Maciste es encadenado mientras que Cabiria pasa a servir a Sofonisba (hija del gran Asdrúbal).
Pasan los años. Arquímedes destruye la armada romana en Siracusa. El rey Massinissa (el amado de Sofosnisba) se alía con Roma. Mientras, Fulvio escapa y libera a Maciste. Massinissa, comanda ahora a los legionarios romanas, y usando su valor e ingenio, vence una gran batalla, entra en Cartago y libera a Cabiria. Sofonisba se suicida con veneno. Fulvio y Cabiria se reúnen al fin, mientras Roma derrota a los cartagineses.
Como habéis podido comprobar, el rol de nuestro amigo Maciste es más bien reducido y su relevancia en la historia bastante limitada. Sin embargo el personaje cobró gran popularidad en poco tiempo y durante toda la era del cine mudo protagonizó grandísimas epopeyas, donde la época y lugar de los acontecimientos resultaba… aleatoria, a falta de una palabra mejor. Aunque las "franquicias" centradas mitos tampoco tienen por qué estar adheridas a momentos ni sitios concretos.
·Maciste (1915)
·Maciste Alpino (1916)
·Maciste Atleta (1918)
·Maciste e il nipote d´America (1924)
·Maciste imperatore (1924)
·Maciste all´inferno(1925)
·Maciste contro lo sceicco(1925)
·Maciste nella gabbia dei leoni (1926)
Las más curiosas son probablemente las dos primeras, “Maciste” y “Maciste Alpino”. En el primer film, el héroe es llamado por un espectador para que salga de la pantalla de Cabiria. ¡Metaficción y fantasía mudas! Adorable. Efectivamente, estamos ante toda una inspiración para Woody Allen y su “Rosa púrpura del Cairo”. En "Maciste Alpino", el musculoso justiciero lucha nada menos que en la Primera Guerra Mundial, relatándose el conflicto bélico como glorioso (no hay aquí referencias a la espantosa vida de las trincheras).
Merece la pena aclarar que ese tipo tan simpático conocido como Benito Musolini era gran fan del Maciste del cine mudo y, de hecho, se comparaba orgulloso con dicho personaje entre sus amigos. ¡Que cachondo el tío!
Y el tiempo pasó, como siempre. Llegaron los irreverentes 60. ¡Color, sangre, pechugas! Una nueva era para el cine. Recordemos: renacer del fantástico italiano. Éxito del Hércules de Steve Reeves… Maciste esta listo para regresar. Su fuerza es inimaginable. Sus causas son siempre nobles. Y sus músculos aceitados fulguran al sol como un broncíneo semidiós griego. Se transformó en un verdadero icono conocido en el mundo entero.
¡¡EL PEPLUM GANÓ UN NUEVO ALIADO, COMPAÑEROS!!
El primer filme de esta nueva etapa será “Maciste en el Valle de los Reyes”, de 1960. Su argumento es tal que el siguiente:
Maciste (Mark Forest) viaja hasta el Antiguo Egitpo, para ayudar al Príncipe Kenamun (Angelo Zanolli) a hacer justicia. Al parecer, la malvada madrastra de Kenamun y el Gran Visir, se han para matar al Faraón y tomar el país. Al mismo tiempo, los malvados ejércitos persas, tratan de invadir Egipto aprovechando la situación…
Otra serie b que obtuvo éxito rotundo.
Maciste comenzó así a vivir aventuras que le relacionaban con monstruos, magos y lugares imposibles. Y nuevamente sus relatos transcurrían en periodos históricos con nula relación entre sí. Maciste viaja de esta forma a la tierra de los cíclopes (en un filme que en los USA rebautizaba al héroe como Atlas) o luchó contra los Vampiros. También vivió aventuras cómicas como en Totó contra Maciste (donde tenía un cara a cara con el famoso cómico italiano). Sus momentos más bizarros fueron Maciste en la corte del Zar y El Zorro contra Maciste (que además no transcurre en california sino en España).
Estas películas tenían una serie de claves que se repetían constantemente: historias grandilocuentes, malvadas damas que trataban (sin éxito) de engatusar al héroe, combates cuerpo a cuerpo con animales salvajes (muchas veces, gente pobremente disfrazada), tramas políticas tontísimas, batallas repletas de material de archivo, faldas tan cortas que se ven los calzoncillos, una chiquilla inocente que acaba en los brazos del héroe...
productos que costaban muy poco dinero pero que aparentaban ser COLOSALES y que siempre, siempre, siempre, resultaban entretenidos en sus escasos 80 minutos de duración.
Probablemente su filme más mítico, mitológico, épico y escatológico sea Maciste contra los monstruos. En esta ocasión, el forzudo vive en una suerte de extraña edad de Piedra y debe pelear contra dinosaurios terribles, terriblemente animados con Stop Motion. Aunque durante muchos años ha sido difícil de conseguir este título ha sido reeditado ahce poco en una cutre-edición en dvd que, sin embargo, recomiendo a todos los fans del cine de sandalias y espadas.
El listado de pelis sesenteras del admirable forzudo es el siguiente:
·Maciste nella terra dei ciclopi (1961)
·Totó contro Maciste (1961)
·Maciste contro lo sceicco (1961)
·Maciste contro Ercole nella valle dei guai(1961)
·Maciste, l´uomo piu´forte del mondo (1961)
·Il trionfo di Maciste (1961)
·Maciste contro il vampiro (1961)
·Maciste contro i mostri (1962)
·Zorro contro Maciste (1963)
·Maciste l´eroe piu´grande del mondo (1963)
·Maciste alla corte dello Zar (1964)
·Ercole, Sansone, Maciste e Ursus gli invincibili (1964)
·Maciste contro i mongoli (1964)
·Maciste nelle miniere di re Salomone (1964)
·Maciste nell´inferno di Gengis Khan (1964)
·Maciste e la regina di Samar (1964)
Que grande el peplum, madre mía.
Y ahora, que he de partir, os insto a que busquéis por el mediterráneo los restos de este género cinematográfico perdido puesto que los tesoros que hallaréis son recompensa más que justa. Es una misión peligrosa, lo sé. Pero el temor no tiene cabida. Por que sé que si el mal acecha, allí estará Maciste para destruirlo.
Como es lógico, al pensar en "Robin Hood", todo el mundo piensa automáticamente en la versión de Michael Curtiz de 1938. Esta es, sin lugar a dudas, la mejor adaptación cinematográfica del personaje asi como el relato que mejor ha sabido configurar las cien mil aventuras de los hombres felices de Sherwood en una estructura dramática sólida y divertida.
Más vale que olvidemos la cosa esa protagonizada por Kevin Costner en la cual:
a) todo explota
b) hay sonrojantes planos subjetivos de flechas
c) alfanjes arrojadizos atraviesan a viejas desquiciadas
Regresemos pues al Hollywood Clásico. Que maravilloso technicolor...
Este célebre peliculoide, como muchos de las que hubo antes y después, está basada directamente en la novela "The Merry Adventures of Robin Hood of Great Renown in Nottinghamshire" (pedazo de titulo, por cierto). Un libraco de aventuras dirigido fundamentalmente al público infantil y escrito por Howard Pyle en 1883.
Aunque Robin Hood ya era un personaje popular inglés y todos los pasajes de la novela están inspirados en canciones y baladas medievales, fue Pyle quien introdujo los elementos icónicos del personaje. Sus amigos, sus enemigos, su atuendo, quitar a los ricos para dar a los pobres... Sin duda, Pyle se inspiró sobre todo en el Robin de Locksley que aparecía brevemente en la novela Ivanhoe de 1819 del gran Walter Scott. En aquella historia el buen arquero ya era todo un héroe que luchaba contra la injusticia, muy al contrario que en los poemas más antiguos, en los cuales todas sus acciones estaban motivadas por el enriquecimiento personal o la emoción del latrocinio.
Si uno espera encontrarse con el filme de Errol Flynn al abrir la novela de Pyle se levará un chasco curioso. Si no tenemos espectativa alguna y sólo queremos ver "que pasa", podremos disfrutar con un contenido que, en más de un aspecto, resulta insólito...
Para empezar, la novela se enmarca en el terreno de la literatura fantástica. El autor no teme hablar directamente a sus lectores potenciales como si fueran amigos de toda la vida e informar, abiertamente, que todo lo que va a encontrar es disparatadas aventuras ambientadas en una imposible Edad media.
No existe ningún intento de otorgar un falso halo de historicidad al texto como si ocurría, sin embargo, en las novelas de Walter Scott.
La historia comienza con Robin antes de ser proscrito. Se trata de un chavalín pobre (NO un caballero de Locksley, dato importante puesto que se convertirá en héroe del pueblo) que viaja por la campiña inglesa para participar en un torneo de tiro con arco.
En esta primera página ya se nos comenta que el buen Robin anda pensando en su queridísima Lady Marian. Habiéndose introducido tan pronto el elemento romántico uno supone que será un pilar fundamental de la trama. Vale. PUES NO. Aparte de esa línea miserable, la pobre Lady Marian no es mencionada NI UNA SOLA VEZ MÁS en todo el relato. No veremos besos apasionados, visitas secretas a los aposentos del castillo, hermosas palabras con las manos entrelazadas ni a la novia del protagonista siendo cortejada por algún malvado despistado. Si los amantes llegan en alguna ocasión a juntarse, es algo que al narrador le trae sin cuidado.
El caso es que Robin se cruza con unos guardabosques muy hijoputas que se ríen de él, le quieren quitar el arco, meter en chirona y un sinfin de bravatadas totalmente gratuitas. En medio de la disputa, el muchacho se ve obligado a matar a uno de los hombres del rey y salir corriendo. Esta acción le convierte inmediatamente en un proscrito, destino que aceptará, eso sí, con la cabeza bien alta. Robin Hood se convertirá en un bandido pero que sólo asaltará a quien se lo merezca y que nunca, jamás, volverá a matar a un hombre. El peso sobre su concienza de un asesinato ya es demasiado.
Acostumbrado a la virulencia de los duelos con espada o las flechas voladoras de Errol Flynn, resulta sorprendente que nuestro protagonista se niegue a quitar la vida, ni siquiera al extra con turbante #16. Me parece un giro interesantísimo que, curiosamente, jamás he visto explotado en las posteriores adaptaciones cinematográficas.
A partir de aquí, nos encontramos con una serie de episodios levemente encadenados entre sí, en los cuales disfrutaremos con las numerosas aventuras de Robin el encapuchado y los hombres del bosque de Sherwood. El tono de todas estas aventuras es distendido y alegre, sin ninguna tensión ni peligro reales, todo aderezado con un texto plagado de graciosos guiños, situaciones ridículas y comentarios ingeniosos.
¡¡Se puede decir que la versión más fiel "en espíritu" al texto original es la de Walt Disney de 1973!!
Evidentemente, nos cruzamos con el bueno de Little John o el Fraile Tuck, asi como muchas de las escenas ya míticas que han hecho famoso al arquero de Sherwood en todo el mundo. La pelea con palos sobre el puente o la gran competición arqueros son algunos de los momentos que esperamos encontrar y que, de hecho, encontramos.
No existe mención al Príncipe Juan, puesto que el rey de Inglaterra durante la mayor parte del relato es el rey Enrique Segundo y sólo al final aparece Ricardo Corazón de León. Sí aparece ese simpático usurero conocido como el Sheriff de Nottingham (que, recordemos, no es ninguna especie de "comisario" sino el gobernador de la provincia). A pesar de tratarse del villano principal de la historia, el Sheriff siempre resulta simpático al lector, quizás por sus continuos fracasos o quizás porque, en realidad, jamás lleva a cabo ninguna acción verdaderamente cruel.
El ser más malvado de cuantos Robin se cruza en su camino es Guy de Gisborne, que en el clásico de 1938 era el archienemigo de nuestro protagonista, interpretado por Basil Rathbone. Al bueno de Basil muchos le recuerdan por su "Sherlock Holmes" pero, para mí, siempre será el hijo de Frankenstein.
El caso es que Sir Guy apenas ha vuelto a aparecer en adaptaciones posteriores (eso sí, la última vez que le vimos fué en la ESPANTOSA serie de BBC). La aparición del personaje es breve, pero impactante. Con este bellaco sí se ve obligado nuestro héroe de mallas verdes a combatir, en un enfrentamiento brutal (y bastante gráfico) a vida o muerte.
Tras doscientas páginas de aventuras distendidas, charlas sobre vino, picaresca, fiestas en el bosque, escarmientos a avaros y alegres tropelías... nos encontramos con un último capítulo que significa un giro brutal en tono y estilo.
Aquí se narra el regreso de Robin de la Tercera Cruzada. En inglaterra acabará definitivamente con la vida del Sheriff y será envenenado vilmente por una pariente envidiosa. El propio autor sabe que lo que va a contar difiere mucho de lo que hemos degustado hasta ese momento y recomienda al lector no aficionado a los desenlaces tristes que, directamente, termine ahí la novela y no la abra nunca más.
El extraño experimento crepuscular de 1976 llamado "Robin y Marian" adapta, con bastante fidelidad, este fragmento final del libro que nadie antes había ni mirado. Curioso, cuanto menos. Desde luego, ninguno nos imaginamos al bueno de Errol Flynn terminando de semejante manera.
Y hasta aquí el análisis de la influyente, aunque no célebre, obra de Howard Pyle. Una clásica novela infantil del XIX, muy esquemática en sus planteamientos y que, para todo aquel que conozca mínimamente al personaje, tiene poco que aportar. Pero que contiene entre sus gastadas páginas el inicio de toda magia y aventura.
When as the sheriff of Nottingham Was come, with mickle grief, He talkd no good of Robin Hood, That strong and sturdy thief.
FAL LAL DAL DE!
BONUS TRACK:
Como no podía ser de otra forma, el célebre pato Lucas también protagonizó un cortometraje basado en las alegres aventuras de Robin Hood. Aunque, como viene siendo habitual, se llevó unas cuantas hostias en el camino...
Dirección – Bert I. Gordon. Guión – Fred Freiberger, Lester Gorn. Música – Albert Glasser. Reparto – Peter Graves, Peggie Castle, Morris Ankrun, Than Wyenn, Thomas Browne Henry, Richard Benedict, James Seay.
¡¡Aquí tenemos la segunda obra de arte del bueno de Bert I. Gordon tras la insoportable "King Dinosaur"!! Hablamos, nada menos, que del hombre que más ha hecho por el género de "cosas gigantes arrasando sitios". ¡El genial auteaur de “El increíble hombre creciente” y “The cyclops”! Tres películas IGUALES en un mismo año no está nada mal ¿Eh, Bert? Sí, habéis leido bien, tres. Si es que hay gente trabajadora de verdad...
El gran éxito del filme (sobre todo en comparación con los costes de producción) le llevó a repetir la fórmula un millón de veces hasta el final de su carrera. Con la misma técnica de sobredimensionar personas y animales que tan MALOS resultados proporciona.
En la presente ocasión nos presenta un millar de aterradores saltamontes (de seis metros de largo, la órdiga) dispuestos a aniquilar a la raza humana por completo...
Los bosques de Illinois se encuentran plagados de un ejército de saltamontes gigantes mutados por la radiación. Al parecer, todo es culpa de un centro experimental del Departamento de Agricultura donde el doctor Peter Graves trata de crear una raza de plantas gigantes para solucionar el hambre en el mundo. Cuando el pueblecito de Ludlow se ve amenazado, la Guardia Nacional se ve obligada a intervenir pero, por desgracia, nada parece detener a las criaturas, que avanzan inexorables hacia Chicago. Los habitantes son evacuados y los saltamontes toman la ciudad, devorando todo a su paso. Científicos y militares se reunen, evaluando la situación. Se piensa entonces en lanzar una bomba atómica lo cual sería toda una catástrofe... Al final, los valientes esfuerzos de Peter Graves permiten que se lleve a cabo un plan alternativo: los insectos serán ahogados en el Lago Michigan. Tras unos gravísimos momentos de tensión, la amenaza es destruída. Para siempre.
Resulta curioso como los apocalípticos enemigos del cine de los 50 son siempre derrotados con las armas más convencionales y de las formas más absurdas en un impagable "anticlímax"… En fin, así no creo que se vea nunca el principio del fin. Pero claro, es que hablamos de los ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, la potencia in-ven-ci-ble por definición. Volviendo a la películ en sí, se trata de otro entretenido producto de "desastres con monstruitos" que tantos buenos ratos hace pasar al espectador inteligente.
Interesante es el dato de que se contaron con 200 saltamontes para realizar la película. Sin embargo, a lo largo de la producción los simpáticos animalillos empezaron a DEVORARSE LOS UNOS A LOS OTROS y para la escena final en Chicago sólo quedaban una docena, cosa que, para que negarlo, se nota bastante. Además, la ausencia de maquetas llevo al director a tomar "soluciones ingeniosas" para este glorioso momento de tensión: como, por ejemplo, posar a los susodichos saltamontes en postales de la ciudad.
¿Cual es el más carismático caballero de la Mesa Cuadrada?
Esta era la pregunta que realicé tiempo ha para comprobar vuestra lealtad hacia la Gran Bretaña. El Alto Rey y Dennis, el comunero anarcosindicalista, están contentos con semejante ejercicio de democracia y al fin se me ha permitido publicar los resultados para que podáis sacar vuestras propias conclusiones...
SIR GALAHAD 5 votos (17%)
El más casto de los caballeros no llama la atención de la plebe. Quizás por que su virtud quedó en entredicho tras estar a punto de caer en las garras de la tentación durante su breve pero intensa estancia en el castillo de Antrax.
SIR ROBIN 6 votos (21%)
El valeroso Sir Robin obtiene una buena cantidad de votos que, desgraciadamente, le dejan en un poco llamativo penúltimo lugar. Sin duda es culpa de sus bardos. Habrá que devorarlos.
SIR LANCELOT 7 votos (25%)
Los musculosos brazos y la mente fría del más famoso de los caballeros andantes ha servido a este héroe para posicionarse en un digno segundo puesto, aunque no para alzarse con la victoria. SIR BEDEVERE 10 votos (35%)
Como no podía ser menos, la RAZÓN y la CIENCIA se imponen sobre la fuerza bruta. Las ingeniosas divagaciones del más reflexivo de los caballeros se tornan como un valor seguro para el triunfo de Camelot. Esta es la nueva era de las luces. Algún días os explicaré como sabemos que la Tierra tiene forma de plátano...
Pues bien, es la hora de plantearse una nueva pregunta...
¿CUAL ES EL MEJOR DIRECTOR QUE NUNCA HA DADO ESTE PAÍS?
Lo sé, lo sé, es una tarea difícil. Pero alguien tiene que decicidr, diantre. He reducido la amplísima lista de ilustres candidatos a, únicamente, tres personalidades.
JUAN PIQUER SIMÓN
Uno de los favoritos de este, vuestro blog. Fantasía y aventuras ochenteras para toda la familia realizadas con mucho cariño. Superhéroes, dinosaurios, alienígenas, mutantes o bestias lovecraftianas pasaron delante de su cámara. ¿Que tenemos que envidiar de Hollywod con talentos como este dentro de nuestras fronteras?
JESÚS FRANCO
Ganador del goya de honor 2009, Franco es toda una celebridad en el extranjero. Y un tío majísimo. De verdad. Poneros unos cuantas entrevistas del youtube, que es un método estupendo de pasar la tarde. Y muy trabajador, oiga. Más de 200 pelis... ¡¡A ver quien puede presentar semejante currículum!!
AMANDO DE OSORIO
El hombre que ha llevado al cine a los mejores Nazgules imaginables. Ni tan prolífico como el amigo Jess ni tan espectacular como el bueno de Juanito, el señor De Ossorio cuenta, sin embargo, con una filmografía de lo más intrigante, en la cual tiene cabida tanto terror como comedia. Y una serpiente de mar.
Y quien crea que en esta lista falta "Buñuel" o algo así, es que no se ha enterado de nada.
Por muchos años que pasen, por mucho que envejezcan sus efectos especiales, por mucho que las ideas socio-políticas cambien... una película es una película. Y no puede quedar desfasada. Si se ven las cosas en su contexto, los valores cinematográficos puros deberían salir a relucir. ¿Cierto? Pues no.
Existen clásicos básicos de la historia del cinematográfo que, hoy día, han quedado en nada. Películas que todos deberían ver para comprobar los estragos del paso del tiempo.
"La grande illusion" de Jean Renoir es una película técnicamente muy correcta y con un espíritu interesante. Pero se hace difícil de digerir para el espectador moderno. También está considerada por muchos como una cumbre en el cine mundial, una obra monumental obligada para cualquiera con un mínimo de interés en la historia del siglo XX, un punto de giro en la carrera de su director, un peliculón como la copa de un pino y no se cuantas cosas más. Yo, como soy un monstruo sin corazón, no me he visto demasiado impresionado. De 1937 casi prefiero "Blancanieves" o "Horizontes perdidos".
"La gran ilusión" trata como un grupo de franceses trata de huir de un castillo/campo de prisioneros aleman durante la 1ª Guerra Mundial.
Lo cierto es que este título. se quedó desfasada a los diez años de su estreno ya que, basicamente, es una suerte de advertencia a Europa de lo espantosa que sería otra guerra. Se podría decir que jean Renoir trataba de gritar: "¡Os invito a unas cañas, leches! ¡Que sé que en el fondo todos aquí somos buena gente!" Pero no. No eran buena gente.
Si uno lee las revistas de aquella época y disfruta con sus largometrajes, parece bastante claro que TODO EL PUTO MUNDO sabía perfectamente que se acercaba la "Segunda Guerra Mundial".
Claro, no es plan de empezar otra destructiva oleada de violencia en suelo propio. Pero es que cuando no hay más cáscaras, se hace necesario actuar. No es justo tachar de cobardes a todos los que buscaban un hermanamiento con la nación rival años antes de que empezaran los tiros por que esa ha sido siempre la actitud de la gente inteligente a lo largo de los siglos. El problema es que la nación rival estaba dominada por un grupo de absurdos SUPERVILLANOS de novela pulp sin escrúpulos ni sentido común. Y claro, con esta clase de seres semihumanos es más bien difícil llegar a conclusiones saludables.
Yo entiendo perfectamente que a la gente esta película les resulte "bonita" pero la verdad es que es de una ingenuidad que asusta. El problema de verdad de "La gran ilusión" es, en mi desinformada opinión, que el conflicto principal parece totalmente intrascendente. Igual no lo parecía en los años 30 (cuando América estaba en pleno progreso, según Homer Simpson) pero hoy, es de risa.
Después de conocer los horrores de los campos de concentración nazis, ver como unos gabachos intentan escaparse de un parador de tres estrellas no emociona en absoluto.
La verdad es que este no es asunto baladí. Me gustaría ver que piensa el personaje de Adrian Brody en "El pianista" de estos pijos con ínfulas de filósofo-erudito, incapaces de soportar una semana en un hotel de las montañas. O bueno, sin irnos tan lejos: los amigos de Steve McQueen lo pasaban bastante peor en su personal intento de fuga.
Encima está el bueno de Erich Von Stroheim interpretando al general alemán. Y claro, el tío es tan majo y tiene tanto carisma que uno se pone de su lado automáticamente. Da la sensación de que los valientes héroes de la Entente son una pandilla de gilipollas sin nada mejor que hacer que tocar los cojones y decir frases bonitas.
Nadie puede meterse con nuestros protagonistas por intentar ser LIBRES. Sencillamente, el filme está construido de forma que esa libertad se torna en irrelevante. Esta gente (que va perfectamente vestida a todas horas), se inventa un idioma con la flauta dulce y construye un túnel la mar de cuco, pero sus esfuerzos parecen más una forma de pasar el rato que otra cosa.
Aunque para cine bélico desfasado, Rambo III. Ay que risas con los talibanes buenazos ayudando al descamisetado...
A mi el balonpié no es que me emocione. Pero bueno todos sabemos que era LO ÚNICO que se podía hacer este domingo. Mi padre no me ha dejado alternativa alguna y, de todas, formas, no podía haber quedado con nadie. Asi que nada, al final un número reducido de personas ha ganado un trofeo que millones consideran suyo. Y hasta septiembre de 2013 que me temo durará la euforia (¿Crisis? ¿Qué crisis?).
Me ha hecho muchísima gracia la deportiva actitud del rival. Vamos, que parecían los malos de Cobra Kan (¡A la rodilla sin piedad!). Lo que es el partido en sí, ha sido un poco rollo aunque ha contado un final ÉPICO. Hemos visto en directo un "rescate a lo Griffith" en toda regla, con victoria en el último minuto. Un colega que tengo bastante anti-fútbol me ha dicho que le aburría tanto el enfrentamiento que se pasó el Mario de la DS. Esto me ofendió profundamente: tenía que haber usado otro ejemplo. El Mario de la DS se termina con la misma duración y complejidad que cantar en la ducha.
Pero vayamos a lo que importa... los juegos de rol. Aquí os dejo las características para D&D 3ª edición de un futbolista de la noble Holanda para que podáis usarlo como monstruo dungeonero en vuestras aventuras. Sé que los decapitaréis a pares. Tampoco creo yo que exista mucha diferencia entre mi humor geek y la propia realidad por que, de todas formas, el partido este ha sido más una batalla de Blood Bowl que otra cosa.
Amigos, los remakes hollywoodienses cutres e insulsos distan mucho de ser un invento actual. Ahora abundan como la rabia entre las ratas de cloaca, pero desde el principio de la era del cinematográfo ya era común "re-hacer" el trabajo de otros. Hoy vamos ha hablar de una película que quizás no sea especialmente antigua pero sí un gran ejemplo de como se destruye el cine desde hace ya incontables décadas:
-Cogiendo una buena historia y mutilándola hasta que quede totalmente irreconocible.
-Anulando cualquier signo de violencia o posible referencia sexual para que el público infantil pueda asistir a la sala. También ayuda incluir toques de humor lo más estúpidos posible (nada de ironía, por favor).
-Obligando a los guionistas que simplifiquen la psicología de los personajes hasta convertirles en aburridos maniquíes a los que en espectador más tonto pueda vestir con sus propias miserias.
-Incluir con calzador elementos que han funcionado bien en taquilla a los demás (por ejemplo, números musicales totalmente gratuitos). ¡A ver si el tonto vas ahora a ser tú!
-Anulando cualquier posible signo de ambigüedad moral o temáticas mínimamente intrigantes. No vaya a ser que la gente se lie.
-Consiguiendo que miles de personas en todo el mundo vayan a ver tu montón de escoria... pasando por caja, claro. Esto valida todos los puntos anteriores y hace posible que la operación completa vuelva a repetirse en el futuro.
Seguro que se os ocurren cientos de ejemplos en los últimos quince años que cumplen con estas características... ¿pero ya era posible en los años 40? Sí, hijos míos. Cuando nuestros abuelos eran jóvenes alocados ya había superproducciones basura. Ni siquiera la guerra puede detener la imparable mugre de un blockbuster prefabricado.
Hoy vamos ha hablar de "El fantasma de la ópera", de Arthur Lubin.
La idea de Universal era aunar en un solo filme los dos géneros que más pelas generaban: el terror y el musical. Por otro lado, el estudio quería que la calificación por edades permitiera a la chavalería asistir y, por último, no podían usarse óperas de verdad debido a la dificultad de negociar los derechos (¿¿quizás por que había UNA GUERRA MUNDIAL??). También era imperioso contar con gente guapetona para los papeles principales y Claude Rains para el fantasma del título. La gente guapetona resultaron ser actores pésimos y el gran Rains decidió que no quería forzar la voz como en "El hombre invisible" ni llevar demasiado maquillaje encima, que él era un actor serio. Concluyendo: así es como nace una verdadera ABOMINACIÓN audiovisual, producto de la brujería y la falta de talento. Ni una sola de las decisiones tomadas tiene la menor lógica lo cual queda bien reflejado en el resultado final.
Supuestamente, estamos ante un remake del exitoso clásico de terror de 1925 (no una adaptación directa de la novela). Aquello sí era un peliculón que merece ser recordado por la raza humana. Hasta un simio lobotomizado puede ver que el filme protagonizado por Lon Chaney es muy superior en todos los aspectos. Sólo la escena del desenmascaramiento del fantasma ya vale su celuloide en oro. Pero el hecho es que las similitudes entre ambos títulos son tan escasas que resulta difícil de creer que nadie de los que han participado en la producción hayan acaso visto la versión previa.
A estas alturas de la vida ha habido ya cerca de cincuenta adaptaciones del mítico libraco de Gaston Leroux... casi todas insoportables. Esta de 1943 no es, necesariamente, la versión más famosa pero, por desgracia, SÍ la más influyente. Lo cierto es que la razón de por qué una emocionante novela policiaca con tantísimos matices ha sido convertido de forma habitual en vómito de perro es que los guiones, por alguna razón inexplicable, se han inspirado más en las situaciones y personajes del filme de Lubin antes que en el original.
Incluyendo, por supuesto, el célebre musical de Broadway.
El trabajo de Andrew Lloyd Weber no me dice nada. Además, la idea se le ocurrió viendo otro musical del fantasma de la ópera y nunca dijo nada a nadie al respecto.
Si ya me cuesta bastante soportar los musicales, su versión de la novela de Leroux (eso sí, bastante fiel) me parece excesivamente edulcorada. Y las canciones son tan sosas... sólo soy capaz de soportar el tema principal y aun me cuesta entender ese amor por los sintetizadores chungos y las voces afectadas.
La peli que hicieron con Leónidas de fantasmita ya es sencillamente horrorosa. Muy en la línea de su director, JoelSchumacher. Que, recordemos, ya nos regaló "Batman y Robin".
De todos los largometrajes que han imitado tontamente los errores de la Universal sólo salvaría la versión de Terence Fisher de 1962 ya que, aunque tiene un último tercio un tanto irregular, logra mantener la tensión en todo momento y tanto héroes como villanos poseen una psicología interesante.
¡¡Ya me estoy desviando del tema!! Volvamos a lo que nos interesa: esa ruina total dirigida por Arthur Lubin en 1943. No pienso tener piedad.
El propio fantasma tiene más minutos de metraje que Lon Chaney, pero eso no lo convierte en una figura de más peso. Más bien al contrario: le priva de todo misterio e interés.
El filme comienza de la forma más anodina imaginable: un espectáculo que termina. Gente con joyas sale del teatro, alguien comenta la representación, la orquesta recoge sus cosas... Descubrimos como la fémina protagonista, Christine, se reencuentra con Raoul, un viejo amor que ahora es nada menos que inspector de policía. Por desgracia para Raoul, la muchacha lleva un tiempo ya flirtreando con el tenor de la Ópera de París y no tiene intención de dejar de hacerlo. Pero bueno, tampoco se lo ha tirado asi que decide que tendrá forever a los dos hombres pagafanteándola, que es algo muy agradable.
Y uno se pregunta... ¿¿No debería haber aquí una presencia misteriosa acechando a los personajes?? Pues no. A ver que me explico.
Uno de los violinistas, Erique Claudin (evidentemente, Claude Rains), está mayorcito ya. El director de orquesta nota como falla en un par de notas y decide mandarle a la puta calle. El probecillo Erique vive en un ático sucio, frio y muy, muy pequeño. Jamás paga el alquiler, ya que se gasta todo su dinero en un profesor de canto para Christine (sin que esta sepa nada). Que mono. Cuando se le acaba el dinero, trata de convencer al profesor que le ayude un poco pero este le manda a la porra. ¡Este es el único personaje que actúa con sentido común, y no sale ni un minuto!
Conclusión. Que el señor Claudin está muy depre y lo único que le apetece es ir a la imprenta a ver si ya ha salido su "concierto para piano". Allí, nuevamente, le tratan como a un montón de mierda. Harto de esperar, el tío se salta las normas y entra a hablar con el encargado, ¡hombre ya! El encargado es un señor calvo que, atención, pasa el rato con una FURCIA... jugueteando con una puñetera bandeja llena de puñetero ácido. Como no, lo más normal del mundo. Erique insiste en ver sus partituras pero el calvo está muy ocupado con su FURCIA. En ese momento, suena en la habitación contigua el "concierto para piano" de Claudin. Básicamente por que hay dos tios que lo han visto, les ha parecido bonito y se han puesto a tocarlo. Erique, en una reacción de lo más lógica y humana, decide que le han robado la música y estrangula ahí mismo al encargado de la imprenta, por ladrón y por no tener pelo. La FURCIA, en lugar de salir corriendo, mira muy seria al asesino y, con una determinación aterradora, le arroja el ácido a la cara.
Tras esta improbable epopeya, nuestro amigo Erique se esconde en las alcantarillas (todo el mundo sabe que lo mejor para las quemaduras abiertas son aguas fecales) y empieza a vestir con una capa y un sombrero negro. Ha nacido un mito. O más bien un mico (que ingenioso soy).
En la novela, Erik es un hombre que se ha hecho a sí mismo y ha viajado por todo el mundo hasta encontrar una "residencia" digna de su grandeza. En la versión muda, se trata de un genio del crimen que lleva toda la vida escondido de la civilización. Aquí tenemos a un parado viejuno con la cara achicharrada.
Comenzar cualquier versión de "Le Fantôme de l'Opéra" contando, en tiempo real, como el pobre Erik (o Erique, o Enriquín, ya que estamos) queda desfigurado, es tan ingenioso y sugerente como empezar una película de Hercules Poirot con el asesino mirando a cámara y comentando paso a paso como ha cometido el crimen. Vamos, un despropósito. Pero es que, encima, la historia contada tiene más bien poco sentido (creo que esto ha quedado claro de sobra en mi sinopsis). Por no hablar de que, tal y como se desarrollan los acontecimientos, el villano carece absolutamente de cualquier poder o conocimiento. Y descubrir su auténtica identidad parece más fácil que averiguar la receta del "sandwich de queso".
Hay que admitir que la fotografía es magnífica. No muy adecuada para el género de "horror" pero sí espectacular, contando con un contraste de matices maravilloso. Aunque recordemos que en la versión muda, la escena del baile de máscaras ya estaba brillantemente filmada a todo color. Esto nos permitía asombrarnos con el acojonante disfraz de la Muerte Roja que lleva Erik, fantasía cosplay de todos los asistentes al expomanga desde 1925.
Christine está interpretada por una preciosa Susanna Foster cuya encantadora elegancia y radiante sonrisa sólo provoca un sentimiento: repulsión. Por que detrás de esos hermosos peinados, ese cuidado maquillaje, esa voz angelical, esas manos delicadas, esos labios ardientes, esa mirada seductora y esas caderas contoneantes no hay ABSOLUTAMENTE NADA. Su rol es de una niña pija de la peor calaña imaginable cuya única motivación es TRIUNFAR mediante el menor esfuerzo posible y tener loquitos a los jóvenes que haya a su alrededor. Desea ser una famosa cantante de ópera por que vive a finales del siglo XIX, pero si viviera a principios del XXI, desearía salir por la tele y tendría una cuenta en el tuenti llena de fotos suyas en el baño con la leyenda "sHA_cHRISSSS".
Aunque más allá de los problemas obvios del argumento o las caracterizaciones, quizás lo más grave en el guión sea una carencia total de sutileza. Todo lo "mágico", todo lo "misterioso" que pudiera haber en la historia original es convertido en una burda parodia. Así, las lecciones magistrales que el "Ángel de la música" otorgara a Christine a través de un espejo aquí son, como ya se ha comentado, clases de canto. O la tragedia de la lámpara de araña, que en lugar, sencillamente de "caer", es cortada con un serrucho por el pesado de Erique (en una escena con tanta tensión dramática como un episodio de Pocoyó). El mero hecho de cambiar el nombre del monstruo de "Erik" a "Erique Claudin" muestra también una preocupante falta de imaginación. De una palabra antigua, ajena (escandinava), extrañamente simple e icónica, pasamos a un nombre y un apellido de lo más corrientucho.
Este fantasmas carece ab-so-lu-ta-men-te de personalidad. Es un desequilibrado sin el menor ingenio o habilidad que busca la simpatía del espectador con su desgracia, pero que únicamente causa vergüenza. Un asesino imbécil cuyos éxitos se deben únicamente a golpes de suerte.
Luego tenemos a nuestros "héroes", el inspector de policía Raoul y el cantante Anatole. La idea de tener dos protagonistas masculinos tan similares en apariencia y personalidad, no tiene absolutamente ningún propósito narrativo lógico. De hecho, ambos hombretones se limitan a repetir LAS MISMAS FRASES y realizar LAS MISMAS ACCIONES constantemente.
Hay otro personaje femenino, Carlotta, al cual todos desprecian... aunque en realidad, NO es mucho más ambiciosa que Christine ni tampoco menos atractiva. De hecho, la pobre Carlotta suele tener razón en casi todas sus reivindaciones. Pero da exáctamente igual, está condenada a morir de forma absurda (y fuera de campo, of course).
Como es lógico, Christine no llega a sentir esa atracción insana hacia una figura terrorífica pero fascinante... es que ni siquiera llega a sentir lástima, diantre. Sencillamente, le da exáctamente igual el origen y destino de su benefactor. Sólo se preocupa cuando ve que su vida puede peligrar y, aun así, tiene tiempo de arrancar la máscara al villano. No por esa curiosidad letal que nos traslada al mito de Eros y Psique (como sí ocurre en la novela de Leroux y la versión de Lon Chaney) sino, sencillamente, por capricho. Como TODAS las acciones que emprende este personaje. No hablemos ya de la "deformidad" de Erique: apenas cuatro ridículas cicatrices incapaces de impresionar a un crío de tres años.
Curiosamente, en el guión original, la dinámica entre Christine y Erique tenía muchísimo más sentido. Al parecer, el anciano es nada menos que el amantísimo papá de la cantante. Esto otorgaría al personaje una motivación convincente y mayor profundidad trágica... pero los productores pensaron que sería confuso e incluso inapropiado (a alguien le sonaba a relación incestuosa) y eliminaron toda explicación al respecto, obteniendo así un "plot hole" del tamaño de Godzilla.
No hay nadie más amigo de la comedia que yo. Pero el sentido del humor de esta cinta es, sencillamente, MALO y fuera de lugar. Uno agradece siempre algún chistecito para aliviar la tensión, pero resulta absolutamente patético cuando alguno de los personajes realiza un comentario gracioso... o la acción principal se detiene durante interminables minutos para escuchar un diálogo pretendidamente genial. Los secundarios cómicos son de los más hostiables y ocupan una cantidad de tiempo inadmisible. Ante tal bochorno, uno sólo puede llevarse las manos a la cabeza.
El propio ritmo narrativo va de lo meramente deficiente a lo verdaderamente insoportable. La simplísima trama principal se ve continuamente interrumpida por aburridísimos numeritos pretendidamente operísticos. Musicalmente hablando, algunas de las canciones que oiremos están muy conseguidas, aunque por desgracia, eso ayuda poco a librarse del tedio. Para muchos, este es el principal fallo de la cinta aunque, en mi opinión, es un mal menor.
Eso sí, el escenario de la ópera (construido específicamente para la ocasión) es verdaderamente majestuoso. La guarida del Fantasma, sin embargo, no es tan majestuosa. Es una pocilga. Lo cual, aunque sea malísimo para dar empaque al villano, debería tener más sentido (por eso de que no es fácil decorar una catacumba). Pero no, por que tenemos el problema del inmenso PIANO DE COLA que nadie sabe como ha llegado hasta allí.
Pues bien, en uno de los primeros borradores, nuevamente, esto quedaba explicado. Al parecer Erique está refugiado en una guarida que data de las guerras napoleónicas y cuenta con todo tipo de comodidades. Desgraciadamente, los productores decidieron quitar esas escenas para eliminar cualquier posible referencia a "conflictos bélicos".
Al final, Raoul y el tenor viajan a las profundidades en busca de Christine. Una vez llegan, el inspector de la policía pega un tiro al techo de la cavernosa habitación y esta se hunde en cuestión de segundos. ¡ALBRICIAS! Menuda mierda de arquitectos hay en Francia, ¿no? Me extraña que todo el sitio no se viniera abajo sencillamente al tocar el piano. Por supuesto, Claude Rains la palma en el derrumbe mientras que los heroicos jovenzuelos quedan ilesos.
En la gran mayoría de las pelis americanas, un triángulo amoroso queda resuelto cuando uno de los pretendientes es un farsante o muere. Aquí no ocurre nada de eso. ¿Como se soluciona pues?
Muy sencillo. No se soluciona. O, más bien, se resuelve en la manera que lo haría Almodóvar: ante la indiferencia de la fémina, ambos pretendientes acaban juntos, cogidos del brazo y riendo. Que cada uno entienda lo que quiera.
Por desgracia, este patético despropósito obtuvo un éxito comercial inmenso. Se me escapa totalmente que una producción tan desastrosa a todos los niveles (no hay novedades técnicas, no existe la menor profundidad temática, la historia carece de cualquier sentido, las interpretaciones son ridículas, la atmósfera es totalmente inadecuada) pudiera atraer a tan amplios sectores del público. Hoy día, sólo puede verse como un (mal) ejemplo de superproducción añeja. Una rareza tan insulsa como inofensiva que apenas satisface la curiosidad del aficionado. El ejemplo perfecto de como las cosas diseñadas por los ejecutivos para el público de un tiempo concreto se quedan por siempre atrapadas en su época.
Sólo hay una razón por la cual esta no es la peor adaptación del "Fantasma de la ópera": Dario Argento.
Aquí os dejo, gratuitamente, el trailer original. Casi tan penoso y rimbombante como la propia película. Y además... ¡¡lleno de spoilerazos!!
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