(7 años de extravagantes aventuras)

jueves, 2 de diciembre de 2010

Los malvados teutones


No soy muy fan de Sergei Eisenstein. Básicamente por que yo sólo conecto de verdad con las historias y las historias que contaba este hombre me parecen excesivamente esquemáticas.

Pues el otro día estuve disfrutando de Alexnder Nevsky, una historia de héroes rusos contra invasores germanos que, curiosamente, se estrenó en 1938, desapareció de los archivos durante años y en 1942 volvió a estrenarse... ¡Casualidades que tiene la vida!

Para los que no lo sepan, esta es, contra todo pronóstico, una de las películas favoritas del director derechón John Millius. Cosa fácil de averiguar al ver su "Conan" en el cual algunos cascos son clavados y algunas frases están calcadas. Incluso la mítica banda sonora de Poledouris reproduce en muchos pasajes a la que hizo Prokofiev para esta producción. Bueno, Poledouris y otros cincuenta millones de compositores que llegaron tras él.

La descomunal "batalla en el hielo" (de más de media hora de duración) ha sido imitada una y mil veces en el cine épico moderno. Aunque, quizás por culpa del blanco y negro, falta sangre.

Pero hoy no estamos aquí para opinar de clásicos del cinematográfo. Sino de villanos.

En la realidad Alexander Nevsky era un principitio hijoputa que trabajaba para los sanguinarios mongoles. Pero sí es cierto que salvó a la ciudad de Novgorod de las huestes de cruzados centroeuropeos. Y no dice mucho a favor de los susodichos cruzados que un pueblo entero les recuerde como "peligrosísimos villanos" cuando, simultáneamente, eran invadidos por psicópatas de ojos rasgados en el extremo opuesto del territorio.

El caso es que en esta película los caballeros teutones son los malos. Esto lo sabemos por que nunca están contentos y suenan trombones diabólicos cada vez que aparecen. Luego está el tema de que van por ahí conquistando ciudades sin ningún motivo y, cegados por su religión, se dedican a asesinar personas inocentes con absoluta impunidad.

Pero a mi me caen bien. Que le vamos ha hacer.


Para empezar por que son más chulos que un ocho. Todos llevan unos yelmos cerrados con floripondios en la cocorota que se encuentran sobre la delgada línea que separa la molonidad más deslumbrante del horterismo más extremo. ¡Compáralos con los desarrapados de nuestros protagonistas!

Nota: si quieres SER GUAY de verdad procura taparte la cabeza con un cubo. Y si no, fíjate en el éxito de Bobba Fett que es, básicamente, un tipo que nunca hace NADA.

Los músicos que lleva Nevsky consigo son unos viejunos escorbúticos armados con estridentes vuvuzelas. Sin embargo, cada vez que aparecen los despreciables invasores, oimos una sintonía gloriosa que nos recuerda que estamos en presencia de reyes.

Los teutones puede que sean malévolos pero tienen buen gusto musical, capas la mar de elegantes, mejores armaduras, mejores peinados y estandartes más bonitos. ¿Donde se alista uno?

Y también me gustan por que, en realidad, nunca les vemos hacer nada que resulte especialmente reprobable.


Es decir: arrojan niños indefensos al fuego. Vale. Pero, la verdad, ni siquiera vemos las caras de esos niños. Ni conocemos a sus padres ni nada. Asi que, desde cierto punto de vista, el propio director no hace nada para provocar "repugnancia" en esa escena. Más bien transmite "poder". ¡Sí, señor!

Son niños paganos. Que se joroben, tiempo han tenido de convertirse a la Santa Cruz.

Además, en el otro bando son todos unos borrachuzos decadentes que se dedican a beber en medio del combate y hacer chistes malos cual Gimli. Por no hablar de que ni siquiera se esfuerzan de verdad en ganar. Tienen los números y el terreno a su favor: los que están luchando con ahínco son los alemanes que, aún destinados al fracaso, poseen una disciplina inquebrantable.

Pero también es una cuestión de gustos, imagino. Los defensores rusos son presentados de forma tan "humana" que también provocan cierta simpatía.

Sobre todo cuando los soldados, alrededor del fuego, cuentan una historia:

La zorra perseguía al conejo a través del campo. Entonces, el conejo vió un arbol partido en dos y pasó a través del hueco. La zorra, intentando perseguirle, quedó irremediablemente atrapada.
Y al ver esto, el conejo dijo:
-Ahora te voy a desvirgar.
A lo cual la zorra responde, asustada:
-¡No por favor, no me deshonres! ¡Haré lo que sea!
-Pero, ¿acaso no te lo tienes merecido?
Y el conejo la violó ahí mismo.


Sí, amigos. Esta es la historia que cuentan los soldados alrededor del fuego. No es coña.

Asi que, una vez más, nos encontramos ante la tesitura del buen antagonista. Si le haces demasiado pequeño, tu héroe parece un inútil o un abusón. Si le haces demasiado grande, tu héroe acaba por no importarle a nadie un pimiento.

¿La solución ideal? Nazis. Los malos perfecto SIEMPRE han sido los nazis. Incluso en el siglo XIII.

6 comentarios:

Adrián Encinas dijo...

Ole!

Buena reflexión Kike.

Anónimo dijo...

Muy bueno.

YNAD009 dijo...

jajaja
buenisimas reflexiones
la historia... que buena moraleja XD
tengo que buscar esa pelicula con nazis del siglo XII....I

Ash dijo...

Ya hora de que alguien más dijera que bobba Fett no hace nada. La fama más inmerecida de la historía.
Ahora hay que reclamar la patética muerte de Vader, que se agota por parar dos espadazos y se muere por recibir un rayo. Por dios, que su hijo llevaba media hora friendose y como si nada.

Paco R dijo...

"si quieres SER GUAY de verdad procura taparte la cabeza con un cubo."

Dímelo a mí, que salí la otra noche, me dio por ponerme una bolsa en la cabeza y fui la sensación allá por donde iba.

Anónimo dijo...

Tu mismo señalas el año en que fue rodada y luego en que fue estrenada: los años de la II Guerra Mundial. Los hechos, por cierto, son reales, la batalla del lago Peipus. No es raro en esos años realizar películas sobre héroes históricos para aumentar el valor patrio