(7 años de extravagantes aventuras)

sábado, 11 de diciembre de 2010

¿Eres grande? Eres idiota.

La gente se queja mucho de las películas basadas en videojuegos. Pero, desgraciadamente, hay otro submundo bastante más peligroso. El de las SERIES DE DIBUJOS basadas en videojuegos. Vale, necesitas contar historias. No vale la mera superación de obstáculos. Pero eso no debería significar escupir a los fans a la cara, que está muy feo.

Hoy voy ha hablar de un fenómeno muy curioso. Como en las adaptaciones televisivas de personajes pixelados famosos por su fuerza y valor... se tiende, absurdamente, a transformar a los susodichos en subnormales profundos.

Es decir, convertir ESTO:

En ESTO:


Podría pasar horas hablando de la psicología oculta tras este majestuoso gorila. Pero, en lugar de extenderme en complejas disertaciones simiescas, me limitaré a señalar un ejemplo.

En mi opinión, el juego más representativo del personaje es Donkey Konan: corona de fruta (traducido de forma absurda en algunos paises como "Donkey Kong: Jungle Beat"). En ese título, manejamos al Rey Kong en su legendaria aventura iniciática a través de la jungla para convertirse en el Dios-monarca de la isla que pronto pasará a tener su nombre. Para ello sólo hay una forma de avanzar: aniquilando cuanto encuentres a tu paso. A ritmo de samba. Pero con mucha violencia. Usando unos aparentemente inofensivos bongos como periférico, el juego proponía el uso de la brutalidad más extrema como método para alcanzar nuestros objetivos (en este caso, la usurpación del trono selvático). Como en todos los cantares de gesta, el enemigo es caracterizado de forma monstruosa, inhumana, mientras que nuestro héroe presenta un aspecto sumamente gallardo. Pero todo buen historiador puede ver la verdad tras este relato: se trata de una historia de ambición y guerra teñida con la sangre de los inocentes.

Es decir, que Kong es de todo menos "un idiota".

Supongo que muchos recordaréis a Earthworm Jim. Superhéroe de plataformas atrapado en un bovino universo de ciencia ficción repleto de pérfidos villanos y extravagantes secundarios. Pues bien, en la serie convirtieron ESTO:


En ESTO:


No es que uno espere monólogos Shakespearianos de una lombriz de tierra. Pero el humor de los juegos provenía del sinsentido, el amor por Lo Absurdo y las situaciones inesperadas. Convertir al personaje titular en un descerebrado que provoca solito la mitad de los conflictos me parece una solución más movida por la pereza que el ingenio.

Y contando con la aprobación de su autor, Doug Tennapel, lo cual hace todo el tema mucho más injusto y retorcido. ¿Como puede el mismo hombre cuya imaginación ha creado un mundo tan sumamente surrealista dar el visto bueno a la versión más sosa y carente de interés de su protagonista? Que cojones, tampoco vamos a encumbrar al amigo Tennapel. Que, al parecer, es un fascista puritano peor que el mismísimo Solomon Kane.

Pero me veo obligado a dejar lo mejor para el final, compañeros de armas...

En el año del Señor 1989, aparecía en la televisión americana Captain N the Game Master, serie de animación protagonizada por un chaval que compartía cielo y pan con los personajes más famosos de la NES. Yo acuso a la productora DIC entertainment de haber tenido los santos huevos de convertir ESTO:

En ESTO:



Ay.

Es decir, tenemos a un cazador de vampiros medieval con habilidades de combate capaces de rivalizar con un ejército de ninjas y lo "adaptamos" como... un aviador narcisista y cobarde con cara de imbécil integral. ¡Licencias artísticas, amiguitos!

Más tarde, ciertos dibujantes japoneses quitaron sus bronceados músculos a Simon y le tiñeron de pelirojo, convirtiendo al más masculino de los héroes de videojuego en un adolescente amanerado. Pero, aun con todo, existen pocas violaciones de un concepto más evidentes y penosas que el Belmont proveniente de "Capitán N".

No, ahora en serio, esta gente ¿en que cojones estaba pensando? Es decir, algunas de estas franquicias valían MILLONES de dólares, puede incluso que hoy día valgan BILLONES. ¿Que interés puede tener ningún ejecutivo de televisión en anular todo su valor comercial de un plumazo?

Nadie tiene derecho de privar de su carisma a personajes de ficción a los cuales amamos por que hemos compartido sus aventuras de la forma más íntima imaginable: viviéndolas en nuestras carnes virtuales.

Si haces una parodia de Hércules parece que tienes, necesariamente, que mostrar a Hércules como un estúpido para que la cosa funcione. Pues no. A los que nos interesa el peplum sabemos de sobra que hay muchas otras cosas de las que reirse rodeando al mito. Es una mierda de analogía, lo sé, pero creo que ha quedado claro lo que quiero decir.

Ignoro por qué, al adquirir un grandulón en la plantilla, los guionistas gandules le reducen la capacidad craneana como acto reflejo. Quizás para evitar que el guerrero en cuestión eclipse a sus amigos ¿Y por que leches evitarlo? Que los eclipse, joder. Para eso están estos personajes. PARA MOLAR. Es su única función en el universo. Y si no eres capaz de cumplirla, tú, como escritor, productor, director, dibujante, cineasta o-lo-que-coño-seas no mereces trabajar en la versión lineal de sus aventuras audiovisuales. Es más, mereces ser cubierto de brea y plumas. He dicho.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo de Capitán N tiene fácil explicación. Hay que tener en cuenta que la serie tenía la licencia de Nintendo pero no la de Konami o la de Capcom. Debido a ello tuvieron que diferenciar al personaje lo más posible de la versión de Konami para evitar problemas legales.

La otra razón es que con el auténtico Belmont presente no habría hecho falta que trajeran al adolescente del mundo real ya que habría acabado con los enemigos fácilmente.