(7 años de extravagantes aventuras)

viernes, 17 de diciembre de 2010

"The complete (crappy) DRACULA", por la hija de Alan Moore


De vampiros genéricos nada: DRÁCULA. Desde pequeñín he sido fan.

Pero no me gusta demasiado la novela de Bram Stoker. Tiene una primera mitad interesante (sobre todo por su forma epistolar) pero a partir de ahí, sólo encuentro a un montón de aristócratas beatos chupándose las pollas mientras persiguen a uno de los villanos más torpes de la historia de la literatura. Me parece perfectamente lógico que en la mayor parte de adaptaciones hayan hecho lo que se les ha puesto en los güitos.

No me gusta descalificar a un autor para luego alabar los sucedáneos de su obra. Pero tampoco creo que Stoker inventara nada (su novela parece una versión estirada del relato "Carmilla") y muchos de sus admiradores han logrado, sin embargo, crear una figura legendaria que ha entrado volando en el imaginario colectivo.


Quien no quiera ver la importancia que ha tenido este mítico personaje en el mundo del cine es que o bien no tiene globos oculares o o bien es fan de la Nouvelle Vague (lo cual es una discapacidad mucho más grave).

La excelente versión de 1958 protagonizada por los adorables Christopher Lee y Peter Cushing es, probablemente, la primera película de terror moderna. Los ojos de Bela Lugosi son un verdadero icono de la cultura popular. El "Nosferatu" de Murnau y el "Drácula" de Coppola son induscutibles piezas maestras. E incluso la adaptación de 1979 con Frank Langella interpretando al conde se trata de un entretenidísimo cuento de hadas para adultos.

Ahora bien, el mundo de los tebeos no se queda atrás. Además de los delirios Marvel de "La tumba de Drácula", las versiones en papel de los filmes y otras cosas peores, el personaje ha sido objeto de numerosas re-interpretaciones en el noble universo de las novelas gráficas.

La última de las cuales sería el tomaco escrito por Leah Moore (hija del inefable Alan Moore) y su maridín John Reppion con dibujos de un tal Colton Worley.

Pues bien, he podido leer la adaptación de marras. Mi veredicto: nos encontramos ante una mierdaca de las gordas. Con todas las letras.


Meter a presión toneladas de inútiles cuadros de texto calcando las palabras del libro no demuestra que seas fiel y respetuoso: demuestra que eres tontito.

Pero es que los escasos cambios incluidos (sobre todo las omisiones) acentúan los fallos de la obra de Stoker y no potencian, en absoluto, sus virtudes.

Por ejemplo: la mayor parte de las sensaciones (como la mirada aterradora del conde sobre Harker o el profundo pesar de Arthur Holmwood) son tristemente descritas en lugar de representadas. O gran parte de los momentos relevantes son tratados con tanta celeridad que se puede decir que prácticamente han desaparecido (como la "violación" de Mina o el encuentro de Harker con las novias de Drácula).

La composición de las páginas demuestra una estaticidad preocupante. En un buen tebeo, las "viñetas" no deben ser meros recuadros desde donde escupir la historia. Deben ser unidades de tiempo que edificar cuidadosamente para transmitir emociones e ideas.

Lo mejor de todo el tomo es, como cabía esperar, la llegada de Jonathan Harker al castillo de los cárpatos. E incluso este segmento está exento de la menor tensión gracias a una pobre selección de planos.


Como podéis observar, para ilustrar esta pequeña crítica comiquera he incluido unas bonitas páginas que alegren el día al personal... aunque las incluyo, sobre todo, debido a que son las únicas que he encontrado tras buscar en google. Pero vamos, portada y contraportada, aparte de referenciar descaradamente la versión de Coppola tienen poco o nada que ver con el estilo del interior. Y aunque las fotos propuestas den impresión de calidad os aseguro que gran parte de los dibujos del señor Worley dejan MUCHO que desear.

Además de los ya típicos problemas de proporciones (la mitad de los personajes parecen presentar deformidades gravísimas) o los fondos poco trabajados (por mucho que el photoshop lo intente enmascarar), encontramos, constantemente, el más terrible fallo que puede tener un personaje de tebeo: falta de expresividad. Tanto en los rostros de las personicas que desfilan como fantasmas a través de las páginas, como en la composición escogida para todas y cada una de las secuencias.

Los diseños de lugares y personajes son correctos pero carecen de la menor originalidad. Y, quieras que no, eso también importa.

Se nota un loable interés por dotar de volumen a las figuras a través del color y muchas de las imágenes nos retrotraen a las nieblas del Londres decimonónico. Pero me temo, amiguitos, que eso no es suficiente. Falta garra, ingenio y talento.

La secuencia en la que los cazavampiros se encuentran cara a cara con el no-muerto es de un ridículo abrumador. El grupo de héroes ingleses descubren a su enemigo mortal en uno de sus lugares de descanso. Tras acorralarle con los crucifijos, el vampiro abandona el edificio de un salto. Es entonces cuando el muy bellaco insulta a sus rivales a plena luz del día, en medio de la calle, mientras estos, sin hacerle ni puto caso, descienden por la ventana. El encuadre, el color, la pose de los personajes... TODOS los elementos que conforman este segmento parecen escogidos con meticulosidad para que al lector le importe un pimiento lo que está ocurriendo. Vamos, que el Príncipe de las Tinieblas podría dar su discursito en el banco de un parque mientras da de comer a unas palomas y la secuencia poseería exáctamente el mismo valor emotivo.


El desenlace es tan soso y estático como el del libro. Pero con el añadido más tonto de la historia: tras un "one liner" poco imaginativo, el bueno de Quincy Morris atraviesa a Drácula con su cuchillo... y, en ese momento, estalla el castillo en tres viñetas apaisadas, con un vistoso Ka-boom. Sí señor, sin una buena explosión NO hay final que valga.

Entiendo que esta mini-serie nace para revitalizar un mito, tender la mano al origen literario del personaje y crear una novela gráfica moderna de calidad... pero, mucho me temo, que falla en TODOS los frentes. Propósitos muy parecidos se los planteó hace años Fernando Fernández. El resultado en aquella ocasión: una absoluta obra de arte que nadie debería perderse. Podéis echarle un vistazo a este clasicazo aquí. Lo que el autor español convirtió en un pesadillesco triunfo de la estética gótico-romántica es, en esta nueva versión, una aburridísima novela ilustrada, sin ningún tipo de valor visual o talento creativo.

Resumiendo, que es gerundio:

¡¡¡Alejaos de este tebeo maldito como si del mismísimo Conde Drácula se tratase!!!


11 comentarios:

SuperSantiEgo dijo...

A la hija de Alan alguien debería explicarle que el talento no es algo que necesariamente se herede.

Desde luego la versión de Fernando Fernández es insuperable, pero hay una editada en Argentina y guionizada por Robin Wood que también está bastante maja.

Kike dijo...

Si versiones las hay a patadas. Por eso, creo yo, deberían esforzarse un poquitín más al emprender una nueva...

Wolfville dijo...

Muy a mi pesar totalmente de acuerdo. Me he pillado el tomo porque además piqué con el dibujo (el diseño de algunos personajes me gustaba), pero al final ni eso salva el libro. La señorita Moore ya ha demostrado en más de una ocasión -"Albión", por ejemplo-, que no le llega a su padre ni a la suela de los zapatos, así que no digamos ya a las barbas.

En fin, que empecé a leerlo y cuando llegamos a la parte Harker le da un palazo en la cara a Drácula, tuve que dejarlo correr (me estaba quedando frito) y ahi lo tengo en la estantería esperando a alguna otra ocasión en que tenga el día tonto y lo retome -si es que tal momento llega-.

Y me habéis adelantado en lo de Fernando Fernandez. Una obra maestra que si sabe adaptar la novela con emoción y arte a raudales. Y tengo la suerte de poseer una copia firmada por él mismo, un par de meses antes de su triste (y reciente) fallecimiento.

Otra adaptación potable es la setentera de Roy Thomas y Dick Giordano. Se pasa un poco en sus cuadros de texto, tal como se llevaba en la época, pero le da mil vueltas a este bodrio soporífero de la "little Moore".

Un saludo.

Kike dijo...

Yo estuve a punto de comprármelo. Menos mal que se me ocurrió leermelo primero en el rinconcito del rata de la fnac.

Es una basura incomensurable. No sé si venderá bien, pero este tipo de trabajos sólo ayudan a desvalorizar el género de terror gótico.

Anónimo dijo...

Meterse con los pobres gafapastas adoradores de Goddard y luego decir enaltecer Nosferatu y Dracula de Coppola ( probablemente las únicas adaptaciones de la novela que un gafapasta consideraría aceptable ) es un poco contradictorio, se salva ud. por la referencia a la versión de Badham con Langella.

Kike dijo...

No es contradictorio, es el espíritu del blog: lo mismo disfruto con una ópera de Wagner que con un episodio de Bob Esponja. Aquí no creemos en ficciones elitistas: sólo en lo que MOLA y lo que NO MOLA.

Cadvalon dijo...

Pues definitivamente esta versión de la Moorita NO MOLA, creo que estamos todos de acuerdo. En lo que no estoy para nada contigo es en lo de la novela, a mi Drácula la novela me MOLA mucho.

James A. Castillo Murphy dijo...

Buuuuuuuuuuuuuu! Que disenos mas feos!!

Kike dijo...

Al menos no hemos encontrado, de momento, a nadie que haya disfrutado con tan abominable adaptación.

Lete F. dijo...

Pues a mi me ha parecido uno de los mejores comics que he leido últimamente.


¡Que no!, ¡que me caeis bien!. Ni lo he leido ni pienso, esos dibujos son atroces, me recuerdan a las ilustraciones de los libros de inglés de secundaria.
¿En la cuarta imagen está haciendo una pedorreta con las manos o qué?.

Ryben dijo...

Menuda castaña de dibujo, se nota un huevo que son fotos pintadas por encima (me recuerdan a las escenas entre fase y fase del Max Payne).

Eso si, la portada y contraportada molan un puñado...se nota que ahi si que cogieron a un dibujante competente para ver si la gente pica y compra el comic (viejo truco).