(7 años de extravagantes aventuras)

jueves, 18 de noviembre de 2010

Homenaje a YGOR


¿Y quien es Ygor? Pues, evidentemente, el mejor trabajo en toda la carrera de Bela Lugosi. Olvidaos de aristócratas rumanos: esta es la actuación que encumbrará por siempre a Ferenc Dezső Blaskó en el panteón de los dioses del cine.

Se escribe "Ygor". Y, sí, se pronuncia "Ygor".

Para empezar, por que el jorobado en el que piensa todo el mundo se llama FRITZ y no dice "sí, maestro" ya que, básicamente, es MUDO. Lo cierto es que ese personaje tan "icónico" NO EXISTE. Nunca ha existido, excepto en parodias.

Lo cual me lleva a otra cuestión: ¿por que la ficción es capaz de crear ciertas imágenes en el subconsciente colectivo? La versión más representativa de un mito casi nunca es la más cercana a este... ¡Que tema tan misterioso e intrigante!

Hace bastante tiempo que quiero redactar un mega-artículo sobre FRANKENSTEIN comparando el original de Mary Shelley con las adaptaciones de Hammer y Universal. Pero hot, vamos a hablar de otra cosa. De un personaje tan fascinante como poco reivindicado.

El bueno de Ygor es un herrero psicópata de dientes afilados y pelo grasiento. Arrastra la pierna derecha y, a pesar de su cobardía natural, no teme en mirar a los ojos de su interlocutor cuando comunica los más escabrosos pensamientos. Fué ahorcado, acusado de ser ladrón de cadáveres. Sin embargo, sobrevivió. Con el cuello roto y la espalda dañada, el aspecto de Ygor es más el de un despojo humano que el de una auténtica amenaza. Pero lo cierto es que el herrero aún tiene mucho que decir y no descansará hasta cumplir su venganza contra aquellos que le colgaron. Una melodía siniestra surge de su flauta para llamar al mismísimo monstruo de Frankenstein. De este modo, como si de un encantador de serpientes se tratase, la criatura obedece todas las órdenes de su "amigo".

¿Robar cadáveres? ¿Por qué? Bien, esto jamás es explicado en la película. Aunque los aficionados han desarrollado numerosas teorías entre las que se encuentra la necrofagia... o incluso la necrofilia.

En 1939 el pobre Lugosi se encontraba en la ruina. Recurriendo a sus amigos, consiguió un pequeño papel en la próxima producción de Universal "Son of Frankenstein", protagonizada por Basil Rathbone. Esta película (que sentaría las bases de la célebre comedia "Young Frankenstein") se trataba de la tercera entrega de la saga, pero contándose esta vez con un equipo técnico y artístico completamente nuevo. El monstruo de cabeza plana sería resucitado una vez más (que gran error matarlo al final de TODAS las películas), regresando su mente a un estado infantil, mientras que el doctor sería en esta ocasión un descendiente de Henry Frankenstein.

La historia ya no está ambientada en algún momento indeterminado a principios del siglo XX, sino en el mundo contemporáneo. El estilo visual "expresionista" de los dos títulos originales se mantiene, construyendo unos decorados retorcidos basados en arquitecturas imposibles. Sin embargo, la fotografía es bastante más luminosa y la historia esquiva a toda costa las cuestiones morales que hicieron famoso el trabajo de James Whale. Esto desvela cual era, a finales de los años 30 (y hasta bien entrados los 40) el público fundamental del cine de monstruos: los niños.


Ygor se incluyó en el último momento pero, día tras día de rodaje, su rol fué creciendo hasta que, repentinamente, se convirtió en el eje central del argumento. Es curioso como un personaje añadido a última hora como favor personal hacia una estrella en decadencia se puede transformar en el protagonista ABSOLUTO de una película. Basil Rathbone, el titular "hijo de Frankenstein" es poco más que un caricaturesco empresario americano, obsesionado con emular la grandeza de su padre. Mientras que el monstruo, intepretado aquí (por vez última) por el maravilloso Boris Karloff, se comporta únicamente como instrumento de un herrero sádico.

El desgraciado Ygor no es otra cosa que una sabandija miserable que, con su gran carisma y retorcido sentido del humor, conquista inmediatamente al auditorio. Inspira tanto asco como lástima, tanto temor como patetismo, tanto odio como compasión. Es difícil para un intérprete conseguir transmitir sólo una de estas sensaciones, pero Lugosi consigue transmitirnos todas.

Tal fue el (merecido) éxito de este personaje que la siguiente secuela se centraría casi exclusivamente en él. "Ghost of Frankenstein" se estrenaba tres años después, contando con el entonces celebérrimo Lon Chaney Jr. como monstruo (ante la negativa de Karloff de repetir un papel que, en su opinión, había perdido todo significado). Basil Rathbone no regresa por que en el imaginario colectivo estaba encasillado como Sherlock Holmes (tras una serie de títulos a cual más lamentable) pero se le inventa un hermano, el doctor Ludwing. Por otro lado, no existen rocambolescas explicaciones para justificar el regreso de personajes fallecidos. Estan ahí y punto. "No se le puede matar" dice un campsino armado con horca y antorcha. Muy cierto: las leyendas nunca mueren.

Lo cierto es que "El fantasma de Frankenstein" es pura serie b, tanto en la forma como en el fondo. Una película mediocre, carente de atmósfera, o la menor estructura argumental. Sin embargo, su espectacular final confirma al bueno de Ygor como uno de los más grandes villanos "pulp" de todos los tiempos. Y es que en el clímax de esta epopeya fantacientífica, el cerebro del herrero es transplantado nada menos que a la cabeza de la criatura. Mientras que el monstruo de Frankenstein que conocíamos es destruido para siempre, la mente de Ygor vivirá en un cuerpo inmortal y de fuerza casi infinita. Que le derroten ya de una forma u otra resulta irrelevante. Ha ganado.

No hemos vuelto a ver, desde entonces, a este entrañable ladrón de cadáveres. Muchos no saben ni que existe. Pero, oculto en las sombras, el pobre Ygor espera su oportunidad... como siempre ha hecho...


"I'm sorry. I cough. You see, bone get stuck in throat!"

2 comentarios:

Wolfville dijo...

La demostración más palpable de que Lugosi era un actor más que excelente, y mucho más que un rostro carismático. Cada vez que aparece en "Son Of Frankenstein" se come no solo a la pantalla, sino a actorazos como Rathbone, Karloff o Atwill.

Es un puntazo que en la siguiente entrega oficiosa de la saga, "Frankensten Vs. El Hombre Lobo", el monstruo estuviera interpretado por... LUGOSI!!! Parece que el transplante de cerebro le otorgó hasta rasgos fisicos al bicho XDD

Saludos.

Kike dijo...

En realidad, el monstruo iba a estar interpetado por Chaney con doblaje de Lugosi (como al final de "El fantasma de Frankenstein") pero se optó por una solución más sencilla debido al escaso presupuesto.

De hecho, el monstruo iba a tener un protagonismo muchísimo más extenso que lo que se ve en el montaje final, con montones de líneas diálogo y refrencias a su ceguera y su vida anterior como Ygor... pero el estudio decidió simplificar la trama.

"Frankenstein vs el Hombre lobo" tiene una buena pelea final y nada más. Es una chusta.