(7 años de extravagantes aventuras)

miércoles, 13 de octubre de 2010

Con los huevos escalfados

He recibido recientemente un correo electrónico de vuestro amigo Frenillo Impetuoso. ¡¡Quien iba a decirlo, después de tanto tiempo desde su última carta certificada!! Lo curioso es que el mail me ha llegado desde la dirección "josemariaaznar@gmail.com"...

Como de costumbre, aquí reproduzco fielmente sus palabras que, por alguna razón, me ha pedido que ilustre con fotos de Sandwiches. Estamos destapando algo gordo, amados lectores...




Hola, siempre hola.

Como bien recordarás, Sir Henry, príncipe de las mareas y de sus consiguientes vómitos, hace tan sólo cinco meses te envié una carta certificada en la que te expresaba cuán bajo podía llegar a caer el ser humano (o, en este caso, yo mismo). Como también recordarás, te dejé a la espera del segundo volumen... Mi querido amigo, tengo el placer de comunicarte, desde este locutorio de la Antártida, que al fin puedo entregarte mi nueva obra, y, no, no del segundo volumen...

Comprenderás ahora por qué jamás pude enviarte el segundo volumen, dado que he estado inmerso en la confección de un poema dedicado a tu persona y también a la que tengas debajo en este momento. Un poema que, sin duda, ha sido llamado a encumbrar y sublimar mi estilo, una obra que me obliga a convivir dentro del círculo privado de los dioses, o, en su defecto, debajo de un puente. Y aunque he perdido medio testículo durante la gestación de estas coplas (debido a innovadoras técnicas de rima que no he tardado en patentar), sin duda creo que el resultado ha merecido la pena de aquella niña a la que apaleé para que dejara de llorar y poder así concentrarme. También dediqué siete horas de mi vida a aprender a hackear en un curso del INEM del que no pude escapar. Se titulaba "Hackeo para votantes de izquierda".




Sin más dilatación que la que un dildo anal te pueda proporcionar, te dejo una pequeña muestra de mi genio, pues se me empiezan a pegar las lentejas al radiador, y, la verdad, va habiendo hambre. Abandono este locutorio para comenzar a escribir en mi nada confortable iglú el segundo volumen de aquella crónica. Calculo unos siete meses de perro para su correcta finalización y acentuación académica. Ruego disculpes mi demora, puesto que carezco de bolígrafos y papel, así que va a ser complicado. Tengo que redactarlo todo con mi propia orina mojando la nieve y después fotografiarlo desde un helicóptero para, más tarde, acudir a la taberna de Charlie "El Mejillones" y beber agua para seguir escribiendo. A veces uso heces para seguir escribiendo, o para subrayar cosas importantes en el relato, pero últimamente se las pido prestadas al propio Charlie (he comido algo en mal estado y sólo cago blando.). Eso que me ahorro.


Hasta pronto.



"CON LOS HUEVOS ESCALFADOS"
Coplas de pie quebrado para Enrique Dueñas


Pueden llamarme Frenillo,
o tal vez Impetuoso,
qué más da.
Yo quise ser monaguillo,
me quedé en facineroso
y dadá.

Tenga usted mi pene erecto,
mis sortijas, mis riñones,
tenga el culo,
y deme a cambio su afecto,
su dinero, sus mansiones,
su pirulo.

Mi padre violó a mi hermana,
mi hermana violó a mi madre,
y ésta a mí.
Lo siento, porca puttana,
el orgasmo y el desmadre
los fingí.

Dos litros de agua resultan
en meada-catarata:
sí, concuerda.
Kilos de fast food facultan
a tener por candidata
buena mierda.

Aun sin que me eches un quiqui,
ni manosees mi pecho,
tengo suerte,
y, aunque no sepa qué es "friki",
me santiguo por el hecho
de tenerte.

Que viva la vida, Quique,
estos son mis postulados,
(de momento).
Más me vale tu palique
con los huevos escalfados
del talento.



Fdo: Frenillo Impetuoso



1 comentario:

Francisco de Quevedo dijo...

Me lo había comentado Lope y no podía creerlo... He vuelto para contemplarlo con mis propios ojos: buena mierda, Impetuoso.

Y me voy que me cierran.