(7 años de extravagantes aventuras)

viernes, 17 de septiembre de 2010

Las lágrimas de Bobba Fett


Me he comprado el nuevo METROID, OTHER M. Yo quería un juego de acción burra por que las anteriores entregas de la franquicia se me hacían demasiado complicadas (el de Super Famicom no lo terminé JAMÁS). Pero el caso es que la gente de Nintendo y el Team Ninja han completado una aventura que yo creo que SÍ se siente como un "Metroid" tradicional. Hay momentos en los que puedes sentirte bastante perdido lo cual, para los fans, debería ser una especie de bendición. Y aun con lo frustrante que me resultaban algunos niveles, el juego me ha gustado.

La única pega que saco es la duración. Por todas partes leí que se completaba en unas 15 horas. Pues bien, yo lo he terminado en 9. Y no lo digo por hacerme el chulito: soy malo de cojones. Me han matado un centenar de veces.

Asi que la calificación kikuna de este nuevo fenómeno viene a ser tal que la siguiente...

Gráficos: realmente impresionantes (sobre todo las cinemáticas). Lo mejor que se ha visto nunca en una Wii y muy superiores al más cuidado producto de PS2.

Control: en mi opinión, absolutamente perfecto. Con tres botones se pueden realizar cientos de movimientos, que siempre responden de forma fluida, rápida y efectiva.

Historia: ¡¡aquí encontramos el problema!!


Muchos fans (no sin ciertas dosis de razón) se han quejado de que su amada heroína, antaño una loba solitaria de implacable determinación, ha sido convertida en poco menos que una colegiala llorona con medio cerebro. No estoy del todo de acuerdo con semejante afirmación aunque sí existen pruebas suficientes para acusar de machismo a los guionistas.

¿Como? ¿Tanta introducción para hablar de mierdas feministas? ¿Nunca existió intención de analizar el producto este en profundidad? ¿Poderfriki.com se ha pasado al reverso tenebroso de los blogs? Pues sí, hijos míos. Siento haberos decepcionado.


La chiquilla es incapaz de hacer nada si no la ayudan los hombretones que la acompañan. Cuando la manejamos nosotros es la releche, claro, pero en los videos no parece tener demasiada iniciativa. Además, se deja mangonear por su jefe, se mea encima cada vez que se encuentra un nuevo bicharraco y no deja de recordar "tiempos anteriores". Por si todo esto fuera poco, el supervillano definitivo es una entidad femenina que ha sido desatada por OTRA mujer, y en el cómputo final de los acontecimientos, las acciones de Samus no cuentan más que las de Indy en "el arca perdida". Esto es, MUY poco.

La gente esperaba ver a un personaje de Robert E. Howard y se han encontrado con uno de Fernando León de Aranoa.

¿Como una persona que ha ANIQUILADO razas alienígenas enteras, que ha VOLADO planetas por los aires y que vive embutida en una armadura descomunal puede tener la cabeza tan atribulada con sentimientos provenientes de un telefilme del canal Cosmopolitan?

Pues bien, yo creo que el juego NO es machista: es japonés.


Si nos fijamos con lupa en las historias "clásicas" de muchos héroes MASCULINOS nipones, a la mayoría de nosotros nos parecerían mariquitas, idiotas o ambas cosas. No importa cuantos monstruos derroten, cuantos ejércitos aniquilen ni sus habilidades con armas blancas u objetos punzantes. Al final uno con lo que se queda es con esos cuatropocientos minutos de absurdas reflexiones internas y "lo duro" que resulta todo. Por que TODO resulta muy duro, amigos. Este es el motivo de que Samus sea femenina y tonta. No por tener tetas, sino por venir del país del sol naciente.

En un mundo tan rígido y tradicional, esta clase de personajes sólo se sienten libres en el campo de batalla. Cuando no existen las normas sociales y únicamente tienen que demostrar su capacidad para picar carne. En el momento en el que deben volver a la "vida real" se sienten perdidos y desorientados. Esta gente tan aparentemente acorazada (en el caso que nos ocupa, de forma literal) tiene una inmensa necesidad de afecto. Esto son cosas que, desde nuestro punto de vista occidental (mucho mejor, sin duda, todo lo de aquí es siempre mejor) resultan difíciles de comprender.

Podría extenderme más pero creo que he dejado claro que le ocurre a nuestra hermosa protagonista. Es imbécil, sí, y un poco quejica. Pero la culpa no es de las hormonas. La culpa es de la cultura. Además, cuando tiene que ponerse a dar hostias las mete como panes, que es lo que cuenta... ¿no?

3 comentarios:

Shizuoka dijo...

No podría estar más de acuerdo contigo. Mi novia es japonesa, y al principio cuando hablaba con ella o su familia o sus amigos a veces pienso "estos son tontos" o cosas peores, pero luego acabas comprendiendo, más o menos, su forma de ver la vida marcada por su cultura e incluso su idioma, que si bien tienen palabras para expresar sentimientos que no sabemos que existen, está muy simplificado y no es contundente como el nuestro, por lo que tienen que tienen que dar un rodeo mental enorme para saber lo que quieren.
Un saludo

Kike dijo...

Una japonesita, ¿eh? ¡Felicidades!

Anónimo dijo...

A mí las orientales me dan miedo.