(7 años de extravagantes aventuras)

domingo, 4 de julio de 2010

Shrek 4: se cierra la saga... hasta que hagan otra


Pocos saben que a Shrek lo creó William Steig en 1990 con un simpático cuentecillo para niños de cinco años.

La historia es bien simple:

Shrek es el ogro más asqueroso del reino. De niño sus padres deciden que debe compartir con el mundo toda la maldad que tiene en el interior. En su camino, Shrek se encuentra con una bruja espantosa que profetiza que se casará con una princesa aún más asquerosa que él. Evidentemente, el ogro sale en su busca. Tras aporrear a cierto número de personajes pintorescos que se encuentra por el camino (y tener una pesadilla en la cual los niños le adoran), Shrek encuentra a su "maravillosa" mujercita.

Ya está.

En apenas unas siete u ocho páginas, Steig derriba de un plumazo todas las espectativas posibles y todos los clichés de los cuentos clásicos. Los crios disfrutan de lo lindo con la novedad, y los adultos sonrien ante el ingenio del autor. Sin perder un ápice de sencillez, se nos presenta un delirante ejercicio de ironía en el cual la aventura es inexistente, el héroe es repugnante por dentro y por fuera, el más disparatado sentido del humor sustituye a toda emoción y no hay ningún valor moral que transmitir. Contando con un dibujo feo pero graciosísimo, este diminuto relato infantil es, definitivamente, la antítesis de los cuentos de hadas.

Las películas de Dreamworks, por el contrario, son un subproducto de marketing que enmascara bajo una falsa capa de "irreverencia" valores rancios y desfasados.

Películas clásicas de Walt Disney como "Alicia en el país de las maravillas", "Peter Pan", "Merlín el encantador", "La sirenita", "La bella y la bestia" o "Aladdin" poseen, de hecho, más inteligencia, mejores personajes y un fondo moral muchísimo más interesante y complejo. Estos filmes son parodiados hasta la saciedad como demostración de la rabiosa modernidad de la historia. Lo cual, como ya he expresado, me parece una mentira del copón. Y lo dice alguien que, quiero aclarar, NUNCA ha sentido afecto especial por Disney (siempre fuí más del pato Lucas) y, es más, me creo todas las burradas que dicen del susodicho dibujante (que debía ser poco menos que un asesino de masas).

Ya de Pixar ni hablamos que tampocoo es cuestión de hacer sangre.


En mi humilde opinión, el inmenso éxito de las películas del ogro verde no hace sino evidenciar el poder que tienen las falacias de engominados ejecutivos de Hollywood sobre una masa de espectadores de nivel cultural medio-bajo (ahí, haciendo amigos). La "venta" resulta bastante más importante que lo que se está "vendiendo".

"Shrek 4: felices para siempre; el capítulo final; como quiera que se llame" viene a ser más de lo mismo. Pero las virtudes (chistes más o menos gamberros) brillan por su ausencia mientras que los defectos (personajes planos, sentimentalismo barato, defensa mal encubierta de la forma de vida americana...) no paran de surgir como hongos en un queso fuera del frigorífico.

El argumento es el que sigue:

Shrek está harto de su reiterativa vida de padre de familia y desea, por un día, volver a ser un ogro de verdad. El malvado duende Rumpelstiltskin le propone un trato a nuestro protagonista. Un día como un ogro de verdad a cambio de cualquier otro día. De su infancia, por ejemplo. Al aceptar, Shrek se ve transportado a un mundo en el cual jamás ha nacido y donde Rumplestiltskin es el tiránico rey de "Muy, muy lejano". Y si el ogro no logra obtener un beso de amor de Fiona antes de que acabe el día, desaparecerá por siempre y el mundo seguirá regido por el maniaco duendecillo.


Luego veremos un huevo escenas de acción. Muy bien rodadas (o como se diga en animación), aunque poco acordes al estilo de la película, creo yo. También hay algunos chistecillos de Breakdance (Dioses, ODIO los chistecillos de Breakdance) y un montón de referencias a personajes de fantasía o pelis antiguas.

El comienzo tiene algunas ideas prometedoras. Hasta me reí. La trama principal (muy a lo "Regreso al futuro") promete todo tipo de locuras espacio-temporales... pero lo cierto es que la cinta se deshincha bastante pronto, quedándose ese globo grandote y colorado en un gusano muerto de látex sin valor alguno.

Haciendo un balance de la tetralogía (¡que palabra tan wagneriana, amigos!) este nuevo título parece mucho más cercano a la tercera parte que a las dos primeras. Y aun con todo, he de decir que esa denostadísima tercera entrega a mi me gustó, aunque sólo sea por que salía Arturo de Pendragón (de forma bastante gratuita, todo hay que decirlo). Es muy cierto que aunque defienda el talento de Steig por encima de la labor de los guionistas, el largometraje original tenía muy buenos momentos (que no voy a repetir aquí) y en su día me alegré de que triunfara entre crítica y público. Pero a partir de la primera secuela esa fachada se derrumbó. Las ideas simplistas y anticuadas que nadaban en los subterráneos de la primera película han ido emergiendo poco a poco, hasta ser las protagonistas de una última entrega que miles de personas en todo el mundo disfrutarán pero que a mi, personalmente, me ha aburrido como una ostra.

Eso sí, el diseño de producción magnífico, la animación muy fluida, los fondos muy detallados, la iluminación maravillosa, fantabulosas tres dimensiones, los colores estupendérrimos y, en general, muy bonito todo.

3 comentarios:

Sonja dijo...

No entiendo el éxito de Shrek para nada, espero que en esta 4a parte se convierta en blandiblu y sea molecularmente imposible su retorno.

Kike dijo...

Hubo un momento de la película en el cual llegue a creer posible que terminara así...

Pero no. Mucho me temo que no.

Anónimo dijo...

Tu tambien usas la excepcional palabra fantabuloso!!! pensaba que eramos pocos en el mundo los que difundiamos esta palabra tan sublime e ironica a la vez.

La primera de Shrek estuvo bien, la segunda pasable y la tercera costo verla. Viendo la opinion de la cuarta no tendre prisa por su visionado. Un par de carcajadas por alguna broma escatologica y algun chascarrillo bien pueden esperar.