(7 años de extravagantes aventuras)

jueves, 22 de julio de 2010

The begginning of the end (1957)

Dirección – Bert I. Gordon.
Guión – Fred Freiberger, Lester Gorn.
Música – Albert Glasser.
Reparto – Peter Graves, Peggie Castle, Morris Ankrun, Than
Wyenn, Thomas Browne Henry, Richard Benedict, James Seay.

¡¡Aquí tenemos la segunda obra de arte del bueno de Bert I. Gordon tras la insoportable "King Dinosaur"!! Hablamos, nada menos, que del hombre que más ha hecho por el género de "cosas gigantes arrasando sitios". ¡El genial auteaur de “El increíble hombre creciente” y “The cyclops”! Tres películas IGUALES en un mismo año no está nada mal ¿Eh, Bert? Sí, habéis leido bien, tres. Si es que hay gente trabajadora de verdad...

El gran éxito del filme (sobre todo en comparación con los costes de producción) le llevó a repetir la fórmula un millón de veces hasta el final de su carrera. Con la misma técnica de sobredimensionar personas y animales que tan MALOS resultados proporciona.

En la presente ocasión nos presenta un millar de aterradores saltamontes (de seis metros de largo, la órdiga) dispuestos a aniquilar a la raza humana por completo...


Los bosques de Illinois se encuentran plagados de un ejército de saltamontes gigantes mutados por la radiación. Al parecer, todo es culpa de un centro experimental del Departamento de Agricultura donde el doctor Peter Graves trata de crear una raza de plantas gigantes para solucionar el hambre en el mundo. Cuando el pueblecito de Ludlow se ve amenazado, la Guardia Nacional se ve obligada a intervenir pero, por desgracia, nada parece detener a las criaturas, que avanzan inexorables hacia Chicago. Los habitantes son evacuados y los saltamontes toman la ciudad, devorando todo a su paso. Científicos y militares se reunen, evaluando la situación. Se piensa entonces en lanzar una bomba atómica lo cual sería toda una catástrofe... Al final, los valientes esfuerzos de Peter Graves permiten que se lleve a cabo un plan alternativo: los insectos serán ahogados en el Lago Michigan. Tras unos gravísimos momentos de tensión, la amenaza es destruída. Para siempre.

Resulta curioso como los apocalípticos enemigos del cine de los 50 son siempre derrotados con las armas más convencionales y de las formas más absurdas en un impagable "anticlímax"… En fin, así no creo que se vea nunca el principio del fin. Pero claro, es que hablamos de los ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, la potencia in-ven-ci-ble por definición. Volviendo a la películ en sí, se trata de otro entretenido producto de "desastres con monstruitos" que tantos buenos ratos hace pasar al espectador inteligente.

Interesante es el dato de que se contaron con 200 saltamontes para realizar la película. Sin embargo, a lo largo de la producción los simpáticos animalillos empezaron a DEVORARSE LOS UNOS A LOS OTROS y para la escena final en Chicago sólo quedaban una docena, cosa que, para que negarlo, se nota bastante. Además, la ausencia de maquetas llevo al director a tomar "soluciones ingeniosas" para este glorioso momento de tensión: como, por ejemplo, posar a los susodichos saltamontes en postales de la ciudad.

Que entrañable era este Bertito.

2 comentarios:

SuperSantiEgo dijo...

Ya sabemos cómo traducir correctamente "bloody hell": http://diccionario.reverso.net/espanol-ingles/%C3%B3rdiga

HansHelm dijo...

Asco de bichos...los del cartel resultaban más prometedores.