(7 años de extravagantes aventuras)

martes, 18 de mayo de 2010

EL INFORME FRENILLO: Volumen uno

Nuestro viejo amigo "Frenillo Impetuoso" ha decidido colaborar una vez más con PODERFRIKI.COM para llenar ese agujero negro que aparece en internet cada vez que me tomo un periodo vacacional (puede que no sea humilde en mis afirmaciones, pero sí honesto). Sí, estimados lectores... ¡¡Vuelven las grotescas aventuras de FRENILLO IMPETUOSO!!

Al parecer las peripecias de tan curioso héroe estaban lejos de acabar cuando obtuve sus últimas anotaciones. Hace apenas un par de días recibí una carta certificada de mi amigo Frenillo donde pude leer de su puño y letra un aterrador relato epistolar en el cual se nos desvela cuan bajo puede llegar a caer humano... aquí transcribo el texto con la mayor fidelidad posible, para que vosotros mismos juzgueis que demonios ha ocurrido.

Por alguna razón que soy incapaz de comprender, mi misterioso amigo me pidió encarecidamente que ilustrara sus declaraciones con fotos de babuinos. Si existe algún significado oculto en esta decisión lo dejo a elección de cada uno.

Otro detalle más: me veo obligado a publicar la versión censurada del documento. El original no escatimaba en desagradables detalles sobre prácticas sexuales perversas, artilugios de tortura medieval estudios ginecológicos, y marsupiales con extrañas aficiones. Por supuesto, si algún catedrático desea el manuscrito original para realizar futuras investigaciones, estaré gustoso en entregárselo (siempre que no lo manche con sirope de fresa).



Estimado Sir Henry:

Han pasado muchos años (en concreto tres meses) desde la última vez que hablamos. Y, pese a que marqué tu número por error, y simplemente me dediqué a balbucear palabras en germánico nórdico, fue importante para mí. Desde la última vez que nos vimos he tenido tres matrimonios que han acabado en fracaso, debido al terrible secreto que he estado guardando. Y es ahora que estoy al borde de la extinción, tratando esta horrible enfermedad, cuando me decido a contártelo, porque sólo tú has sabido escucharme durante tanto tiempo (dicen que mi tono de voz es algo bajo, incluso por escrito, y no todos me entienden). No espero una respuesta, sólo he estimado oportuno contárselo a alguien de mi condición. Pronto lo entenderás todo… Pero antes, prefiero narrarte mi historia.

Todo comenzó en octubre del pasado año. Encontrábame yo especialmente azaroso, degustando los suaves vinos de las cordilleras femeninas, adentrándome sin compasión en los tenebrosos montes de pecaminosas reporteras de telediario, y sirviendo como animal de compañía a señoras mayores de pelos cardados, cuando tuve una revelación. Ocurrió en casa de Sonny "El Chorreras".

Estábamos viendo un partido de básquet en el que Jorge Javier Vázquez trataba de remontar el marcador con el Conde Lequio, cuando Sonny se levantó y fue a por más alfalfa que rumiar, el único aporte bovino realmente útil. Reparé entonces en la bien llamada "hucha" que formaba la rajita de su culo. Sin poder evitarlo, me vi impulsado a introducir una moneda de cinco céntimos. ¿Por qué? Nunca salgo con más de cinco céntimos de casa, por miedo a gastarme menos. Sonny se volvió y preguntó inquisitivo: "¿estás loco?, ¿cómo debería interpretar esto, Frenillo?".



Los impulsos carnales siempre han sido mi fuerte, pero jamás me vi en semejante tesitura, jamás le había introducido una moneda a ningún hombre. Son famosas mis aventuras en África, alguna vez te hablé de ellas, donde durante meses me gané el cariño de las indígenas a base de introducir monedas es sus huchas. Pero el hecho de sentir aquel impulso arrebatador de hacerlo con Sonny, me dio que pensar. ¿Y si, yo, Impetuoso, de nombre Frenillo, había nacido en este cuerpo por error? ¿Y si en realidad no fuera un hombre? ¿Y si en realidad fuera... una mujer? Atrapada en el fornido y extremadamente peludo cuerpo de un hombre...

Aquello explicaría entonces muchas cosas... Como la vez que la madre de Joe "Brisa Choricera" McCarthy se me sentó encima, completamente desnuda, me dijo "hazme tuya", y acto seguido la eché a un lado y acudí a registrarla en la Sociedad General de Autores. O como cuando, en el caso de Roberta Malentrante, estuve días enteros practicándole sexo oral a base de recitarle a su conejillo el Romancero Gitano.

Decidí hacer un par de llamadas, informarme antes de dar cualquier paso en falso. La primera de esas llamadas fue a mi hermana Cosilla. La llaman "La Sardinilla" porque nació en una lata de conservas. Desconozco por qué le pusieron de nombre "Cosilla", aunque, según escuché siendo niño a mis padres, debió de ser porque durante los primeros meses de su vida fueron incapaces de descubrir su género, llegando a pensar que habían concebido algún tipo de molusco. Le planteé todas mis dudas, y supo cómo consolarme. Me dijo que a todos, a lo largo de nuestra vida, nos llega el momento en que nos planteamos nuestra verdadera condición sexual. Me dijo que era algo normal. Y me sentí aliviado. Me recomendó a un médico amigo suyo, y me dio su teléfono. Escroto Punzante. En un primer momento dudé si llamarle, pensando que se trataba de mi antiguo doctor, Escroto Rugoso. Descarté la idea, como si se tratara de una triquiñuela barata para hilar varios posts propia de un relato absurdo publicado en una página web mediocre. Cuando nos despedimos me dijo que se iba a ir de vacaciones al piso de arriba de su chalet, le recomendé una agencia donde tienen vuelos baratos.

Cuando al fin me decidí a llamar al doctor, aquella misma mañana, tenía ya claro que sólo estaba atravesando una fase en mi vida. Que nada debería cambiar, y que tenía que ver mis nuevas inquietudes como algo sano y transitorio. La llamada duró apenas dos minutos, y aquella misma tarde acabaría cambiándome de sexo.


Una vez recuperada de mi intervención, estaba ansiosa por probar mi nueva identidad. Cambié mi nombre por el de Jonathan Vincent Voight, y salí al mundo dispuesto a encontrar a robustos hombres que hicieran de mi nueva cavidad un hervidero. Los primeros meses me costó ligar bastante. Decidí entonces frecuentar lugares clandestinos y peligrosos, lugares donde ningún ser humano desearía estar. Vestida de forma provocativa, acudí a jabonerías, entré en bingos y en salas de cine en V.O., incluso llegué a viajar en autobús. Pero mi puesta a punto no llegó hasta que conocí a unos simpáticos mendigos. Como dijo mi abuelo Fergusson en su lecho de muerte, “no hay nada de malo en la violación si ésta es consentida por al menos una de las dos partes involucradas”. Uno de aquellos cinco amantes descarnados resultó llamarse Sebastián, Sebastián Sinazúcar. O Sebas, como le gusta que le llamen las personas que miden menos de metro cincuenta. Y fue entonces, mientras paliaba su falta de cariño conmigo, agraciándome con una ligera brisa a paloma mojada y vodka, cuando supe que habíamos nacido para estar el uno con el otro.

No tardamos en casarnos. Quizás un par de horas. Los meses siguientes transcurrieron felices. Yo me mudé a su apartamento debajo del puente, el cual compartía con dos simpáticos trolls. Dejé mi trabajo como técnico informático y aprendí a pedir cigarrillos y a enrojecerme la nariz sin necesidad de carmín. Y aún guardo un buen recuerdo de aquella etapa. Pero mi enfermedad se acrecentaba dentro de mí, sin yo saberlo en mi fuero interno, y no pude más que explotar, como estaba escrito, poco tiempo después...


Sebas y yo decidimos pasar una tarde de picnic en un arroyo que hay en pleno centro de Madrid, debajo de una calzada. Mientras bajábamos por la alcantarilla me juró amor eterno, y supe entonces que aquella tarde me poseería como nadie antes lo había hecho. Extendí el mantel de cuadros que había bordado para la ocasión con los pelos excedentes de mi operación, saqué un pastel de arándanos recién robado, los refrescos rellenos de agua del Manzanares y nuestra íntima colección de electrodos autoadhesivos. Sebas estaba pescando en el riachuelo, y recuerdo mirarle como si no hubiera otro hombre en el mundo... mientras me sangraban los codos de emoción, Sebas pescó dos botas, tres rollos de papel higiénico casi intactos, una colección de discos de Daddy Yankee y una nutria.

Amigo y fiel camarada, fue entonces cuando tuvo lugar el segundo incidente, la segunda revelación... No me preguntes cómo, pero no pude soportar la tentación de introducir una moneda de cinco céntimos en la hucha de aquella nutria... Simplemente, no pude resistirme.

Fdo:
Frenillo Impetuoso



CONTINUARÁ...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya, veo que Frenillo Impetuoso vuelve por donde solia (es decir, el water) y veo que desde el más recondido agujero de un baño turco (remember no es lo mismo ir a un baño turco que te la meta un turco en el baño) vemos que empieza una metamorfosis corporal para acabar siendo toda una mujer (existen? o son los padres?).
Veremos que acontecimientos le esperan o si acabara comiendo vergas en los servicios de Atocha? todos esperan asiosos, aunque yo personalmente esperare a la versión Blue Ray y con extras, con nombre tan glorioso como [BR-Screnner]Fr3n1Ll01mpetu0s0rippedbynerowithalcoholcientoveinteonlyforprinco2010.avi
Saludines desde el trastero de Madrid.

Anónimo dijo...

Cuando le conocí aún era un hombre (al menos el tamaño de sus dos glandes sobresalían de la media).
No era hecho ni derecho ni nada que pueda relacionase con aquel turbio asunto en la quinta con McCallahan St...
No puedo creer lo ocurrido,al leer estas lineas desde donde antaño se ocultaban los Fraggel (ahora un lupanar de lujo regentado por la montaña de basura),me genera un nerviosismo extremo, un sentimiento vago de añoranza, ganas de amputar también mi miembro y lanzarlo al aire como hicimos con nuestros ridiculos sombreros de tirolés cuando nos licenciamos en cata de fratulencias...
Desde aqui, pido ayuda al comando McMardigan...tengo cuatro cadaveres colgados del techo y un predator violando los restos sin cuartel, si no necesito ayuda en esto, no se en que ...

Eternamente mio:

Oficial McReady, tercer regimiento de paracaidistas de asalto interestelares expertos en demoliciones con cañones de protones, siempre que el viento sople desde el cuadrante 4 con variantes nor-noreste con temperaturas que oscilan entre -247 y +2 farenheith, con distinción purpura al mérito aeronáutico con naves clase beta-tango-alfalfa-tetra-hidro-cannabidol.
Lord de la menguanza crepuscular nunca vista desde la Tierra pero si de cerca con lupa de aumento.
Amenaza inminente de los que osen propagar esporas de Magnumirón en tierras de Ohio, tormento de herejes maquiavélicos con escroto antigravitatorio.

engelson dijo...

a mi juicio, el relato epistolar del señor Frenillo adolece de alguna pequeña imprecisión, por ejemplo, balbucear en "germánico nórdico" es prácticamente imposible por la pérdida parcial de las nasales ante fricativas

por lo demás, excelente labor divulgadora