(7 años de extravagantes aventuras)

domingo, 14 de marzo de 2010

Mi encuentro con La Muerte



La subsiguiente historia está basada en acontecimientos verídicos muy vergonzosos.


Pues hace meses me pasé por la filmoteca con un amigote (no recuerdo la película pero una cosa os puedo asegurar: NO era francesa). Compramos las entradas con tiempo y cogimos un par de asientos macanudos en la cuarta fila. Al principio nos asustamos un poco por que habían puesto una mesa y unos micrófonos delante de la pantalla. Y claro, nosotros íbamos allí a disfrutar de un largometraje no a escuchar discursitos. Pero, una vez nos hubieron informado, quedamos más tranquilos. Al parecer se trataba de una "introducción a la peli" que apenas duraba quince minutos.

Y cuando todavía faltaban diez minutos para iniciarse la susodicha introducción (y, por tanto, una media hora para iniciarse la proyección), tuve que levantarme a realizar la noble actividad de mear.


Al querer regresar a mi sitio, descubrí que un señor mayor había ocupado la butaca del pasillo. Y claro, no me dejaba pasar. Habría dado toda la vuelta pero ese era el camino más corto a mi objetivo, ya que la dirección opuesta significaba no sortear un individuo sino cerca de siete. Efectivamente, al más puro estilo Larry David, me veía en una encrucijada.

De forma que me quedé ahí plantado como un idiota esperando que el señor mayor se coscara de los acontecimientos y me dejara pasar. Y como el individuo en cuestión parecía no hacerme ni puñetero caso, no tuve más remedio que tomar la iniciativa:

Oiga, disculpe...

Inmediatamente, el caballero en cuestión emitió una onomatopeya con acento claramente extranjero y apretujó las rodillas, ante lo cual yo pude continuar hasta mi asiento. Misión cumplida... Pero, ¿acaso aquella victoria me reportaría alguna clase de beneficio? Como dijo el duque de Wellington en una peli de Dino de Laurentiis: "lo más parecido a una batalla perdida, lo más triste... es una batalla ganada".

De forma que varias personicas se colocan detrás de las mesas y mientras ajustan los micrófonos, reciben la ovación del público. Entre ellas, un señor calvo que parece el líder. Ignoro totalmente los nombres o empleos de los integrantes del grupo. Estos amigos del celuloide comienzan entonces su inútil pero muy sentido prólogo cinematográfico. Tras unos momentos de escuchar al señorín calvo, nos percatamos que este pronuncia tres curiosas palabras señalando al hombre que me acababa de dejar pasar: "Max von sydow". Al parecer, todos estaban muy orgullosos de contar con su presencia ese día. Toma jeroma. La sala estalla en aplausos.

Un rato después, los ponentes se marchan mientras que gente bien vestida se ocupa de quitar los muebles de delante de la pantalla. El misterioso señor mayor, ya no tan misterioso, se levanta y se pira. Yo, ojiplático, me limito a recibir las risotadas del colega que me había acompañado. El proyeccionista da inicio al maldito peliculoide y la anécdota finaliza.


Max Von Sydow. Joder. Si sois unos copépodos de la vida y no sabéis a quien me refiero, podéis revisar su lista de triunfos AQUÍ.

Correcto, mis queridos compañeros de fatigas: estamos hablando de toda una leyenda digna de los más elevados altares. Un genio, un dios con forma humana, un mito viviente que ha participado en algunas de las mejores películas EVER y otras no tan buenas aportando siempre un porte, elegancia, actitud y carisma sencillamente inigualables. ¿Como olvidar a su sublime Emperador Ming? ¿Como ignorar su poderosa aparición como el Rey Osric? ¿Como pasar por alto la voz de Viggo, azote de los cárpatos?

Imposible no admirar a este hombretón. El acto de gilipollez que llevé a cabo dificilmente será superado por las generaciones venideras.

Ni pedí un autógrafo ni nada. Esto, para un fan de todo como yo, es una tragedia terrible. Quiero decir, ¿que posibilidades tengo de volver ver a Max Von Sydow en mi puñetera vida? ¡Y lo único que le dije fué "oiga, disculpe"! Me merezco todo lo malo que me pase...

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Tampoco es tan malo, podías haberle pisado o haber discutido con él.

Anónimo dijo...

Aunque eso en realidad habría molado más.

Ash dijo...

Es verdad, podrías haberle insultado, escupido, echado un pedo cuando pasabas delante de él, decirle que es un viejo asqueroso que nadie quiere y que por éso morirá sin que nadie le recuerde. Las posibilidades de cagarla superan ampliamente lo que hiciste.

En fín, siempre puedes reimaginarte en tu cabeza como te habría gustado que hubiera sido, y sobreescribir los recuerdos reales. Aunque para éso, tal vez tenga que hacer desaparecer algún testigo de la faz de la Tierra. Nadie tiene porque saberlo.

O éso, o compras en ebay un condensador de fluzo, lo que te venga más a mano.

Nihilista dijo...

Me encantó su papel en La Tienda (Needful Things) haciendo del "dueño de la tienda".

Menudo genio.

LoboOscuro dijo...

Que exagerado! jajajaj!

Que es mas importante? El autor o sus creaciones?
Prefiero las creaciones. :S
No te hagas tanta mala sangre, hay muchas pelis y series que me gusta pero no espero pedir sus autografos nunca si algun dia me llegara a cruzarme con algunos de estos autores. (Al no ser que alguien mas me haga acordar y si realmente me interesa. :P)

Ash dijo...

Se me había olvidado mencionar que yo también tengo una cagada similar. En mi viaje a Londres con una amiga, nos encontramos con Chris O'Dowd, de "The IT crowd". Como aves de rapiña nos lanzamos a por una foto con él. El hombre, más amable que yo que sé, Se presto gustosamente. Su hijo de 10 años sacó la foto, la cual resulto movida y quemada. En el momento en el que él sugirió sacar otra, nos otros le dijimos que no hacía falta. ¡¡PERO QUE TONTOS FUIMOS!!!Se ve que el cerbro no nos regía en ese momento.

Nos merecemos usar Windows Vista por ello toda la eternidad.

La amiga de Ash dijo...

Ash, se te ha olvidado mencionar que además de habernos hecho una foto de mierda con el hombre no le dijimos lo mucho que nos gustaba su serie, ni nada digno de mención. De hecho lo único coherente que le dijimos al bueno de "Roy" fue Thank you cuando nos deseó feliz navidad y tal (era diciembre).

Vergonzoso... Merecemos la muerte.

JoseViruete dijo...

Ay, la virgen! Porque le pillaste de buenas, sino te habría aniquilado con el anillo de Ming!

Sonja dijo...

Qué tío, ir y decirle a "La Muerte" en sus barbas "oiga disculpe", podrías haberle dicho por lo menos "¿echamos una partidita?".

Bueno siempre te quedará la opción de recordar esta pequeña anécdota hasta el fin de tus días si el Alzaheimer te lo permite y cuando se acerque la verdadera Muerte echarle ese chistecillo de "oiga disculpe", a ver si cuela y te deja pasar sin inmutarse, quien sabe.