(7 años de extravagantes aventuras)

lunes, 8 de marzo de 2010

EL DESTRUCTOR



Llueve. Mucho. Y estoy harto. Odio mojarme, odio resfriarme y odio que el cielo caiga sobre nuestras cabezas. Aunque lo peor, con diferencia, es la FRAGILIDAD de ese inefectivo invento llamado "paraguas".

Yo no lo entiendo. Igual tengo superpoderes. Pero es coger uno de estos curiosos artilugios y destruirlo. No tardo ni un cuarto de hora. Da igual que sea pequeño o grande, con mango de madera o plástico, de colores apagados o vistosos (he llegado a caminar por la acera mojada portando una lona roja con corazones sobre mi cabeza)... es regresar al hogar y encontrar la mitad de las varillas echas puré. Ignoro si alguno de vosotros posee la versión 3.0 de la sombrilla cósmica y, por tanto, estas quejas se os hacen desfasadas. Lo único que puedo asegurar es que sufro tratando de mantener la dignidad mientras camino por la calle portando un artefacto más destrozado que el socialismo científico (chiste digno de 7 vidas).

Entiendo que este tipo de desgracias tengan lugar cuando gastas escasos recursos en adquirir productos chinos. Después de todo, esa gente busca nuevas vías para dominar nuestras vidas, conscientes de su próxima hegemonía global. Pero no entiendo que ocurra con objetos de cierto tamaño y supuesta calidad.

¿¿Por qué, oh deidades del Tártaro, me torturáis de esta forma?? Puede que haya sido pecador, pero no pecaba todos los amaneceres... ¡sin embargo soy castigado a diario! ¡¡SÓLO LUCHO POR MANTENER SECA LA MAYOR PARTE DE MI CUERPO!! ¡¡NO SOY UNA CRIATURA ACUÁTICA!!

Pues eso. Quería dejar constancia de mi disgusto.

6 comentarios:

periko76 dijo...

Pues donde yo vivo el paraguas no te sirve de nada tampoco. Todas las aceras son como campos de minas donde de cada cuatro balsosas tres estan sueltas y escupen agua hacia arriba...
Lo mejor seria llevar un traje de buzo.

LoboOscuro dijo...

Probaste alguna vez a ponerte un piloto? tal vez te guste mas. :/

Paco R dijo...

Pues yo uso un traje impermeable de dos piezas con el que no me mojo nada. Eso sí, con la media hora de bicicleta de mi casa al trabajo acabo más mojado que no llevando nada. Además es barato, me costó 20 lebros.

Sonja dijo...

jajaja a mi no me pasa eso, claro que yo soy una dama de manos delicadas y voy con mucho cuidadín porque ya me veo la piltrafilla de lo que están hechos.
Hombre tiene usted que abrir el artilugio y manejarlo sutilmente, no empuñarlo como si fuera la Excalibur y fuera a descabezar orcos :-))
Eso sí, si lo que sucede es que en su región azota el viento inmisericordemente entonces no tiene nada que hacer, cómprese un impermeable con capucha que aunque no sea tan estiloso ni elegante le llevará sequito a casa, que a ver si le van a salir agallas con tanto remojamiento y se le va a poner cara de pez y un día de estos nos va a poner una entrada que diga teke-li-li glub glub, jis, jis

Kike dijo...

Y luego está el frío del copón que hace...

Haciendo Amig@s dijo...

Es que no sé por qué ya no venden chubasqueros. Cabrones.