(7 años de extravagantes aventuras)

jueves, 19 de noviembre de 2009

San Jorge y el Dragón (II)


Tenemos que tener claro que no es lo mismo un héroe religioso o mitológico que uno creado originariamente desde la ficción. En el primer caso, la audiencia busca hechos verdaderos (por inverosímiles que sean) mientras que en el segundo se buscan sentimientos verdaderos. Una vez hecha esta distinción, espero que las siguientes reflexiones sean válidas para ambos casos.

Muchos autores modernos, creyendo que la mera idea del "hombre contra el mundo" esta relacionada con el fascismo más recalcitrante, han intentado DESTRUIR el género épico. Este es el caso, por ejemplo, de "Elric de Melniboné" o "Aguirre, la cólera de Dios".


Ciertamente, cualquier justiciero SIEMPRE representa la perfección de unos valores muy concretos. Y al considerar que tu juicio sobre el mundo es el correcto y el del vecino está equivocado podemos entrar en el peligroso terreno de la "superioridad cultural". No plantearse las propias creencias cada cierto tiempo sólo lleva a la autodestrucción.

En el video de "reflexiones de repronto" se dice que Alan Moore fracasa al intentar subvertir la imagen del héroe. Se dice que el mero hecho de aparecer más que otros personajes lleva a la empatía emocional. Esto no es cierto.


La empatía emocional es extraordinariamente difícil de alcanzar y requiere de mecanismos bastante más complejos que "los primeros planos". Muchas películas y novelas se hunden, al no lograr esa empatía con el público. Mientras tanto, otras obras de ficción utilizan como recurso dramático un punto de vista ajeno al de la figura heroica y reducen la aparición de este a unas pocas situaciones clave (lo cual no le convierte necesariamente en un villano).

Pero el hecho es que cuando se intenta construir un argumento lógico, es imposible no crear unas entidades más interesantes que otras. Que son siempre aquellas que hacen moverse la propia narración.

Sin embargo, estoy de acuerdo con que Alan Moore no alcanza sus objetivos. Aunque esto sea algo que muchos aficionados puedan echarme en cara como un error, creo haber entendido al autor y creo que su forma de contar las cosas no es, ni de lejos, la más adecuada. "V" es admirado por los lectores. "La liga de los caballeros extraordinarios" no parece hacer nada esencialmente reprochable (cuando, en realidad, mata a miles de ingleses). Por mucha "Broma asesina" que haya, Batman no dejará de gustarnos.

Pero si Roscharch es el ÚNICO enmascarado mínimamente interesante de "Watchmen" (para la mayor parte del público) no es precisamente por ocupar más planos. Sino debido a que es el único personaje con objetivos y motivaciones claras. El único que actúa ante el conflicto en lugar de sólo reaccionar.

Cada pueblo tiene una idea distinta del "bien" y el "mal". Por ejemplo, la furia asesina, que para nosotros es sinónimo de demencia, en la mayor parte de culturas antiguas era considerada un don. Amar a una niña de trece años resulta, para el hombre moderno, una perversión sexual (mientras que durante siglos era lo habitual).

Nietzsche es bien conocido por tratar su desprecio a lo que llamaba "moral del esclavo" frente a la, mucho más saludable, "moral del señor".


Podemos considerar importante o no la inteligencia, la agresividad, el coraje, la crueldad o la fortaleza. Eso es irrelevante. Hablamos de atributos que, a medida que avanza el relato, aprenderemos a apreciar. De todas las cualidades que pueda tener nuestro personaje sólo hay una verdaderamente descatable, esa que consigue provocar admiración... la audacia.

La leyenda de Gilgamesh (la primera gran gesta jamás escrita) trata de un hombre que viaja en busca de la fórmula de la inmortalidad sólo para perderla poco después de encontrarla. En definitiva, se trata de un tipo que trabaja únicamente por su propio beneficio y que, encima, falla en el intento.

¿Por qué resulta inspirador? Por que lo intenta.


Lo fundamental es demostrar que tu "símbolo de los valores adecuados", posee auténtica iniciativa y si es capaz de vencer no es por la acción de agentes externos (tales como aliados, conjuros o poderes divinos) sino por que incluso en la circunstancia más adversa, su férrea voluntad le permite levantarse y luchar. El mero hecho de saber que sus principios son los correctos, es más que suficiente para que pueda enfrentar cualquier amenaza... lo cual no significa que logre superarla.

Esto es así desde siempre. El verdadero paladín no se caracteriza por ser más fuerte, más rápido, más astuto o más valiente. Sino por ser más decidido. Demostrar nuestra superioridad frente al enemigo no nos convierte en figuras legendarias. Ni siquiera detenerlo. La cuestión radica en ser capaz de lanzarse contra él.

Aunque no podemos olvidar que en muchas ocasiones el oyente moderno puede escandalizarse o vomitar ante lo que sus antepasados consideraron "heroico". Esto depende sobre todo de los gustos personales y la capacidad para trasladarse a un mundo ajeno al propio.

La mayor parte de los campeones de la mitología europea no sólo mueren al final de sus respectivas sagas, sino que, además, fracasan estrepitosamente en las empresas que emprenden. Sigmund es destruído por la espada del rey Hunding, bebedor pendenciero y mal combatiente. Su hijo, Sigfrido (o Sigurd, según la versión) es asesinado cobardemente por quien creía sus amigos. Arturo de Pendragón intenta crear una utopía y sólo logra dejar Inglaterra reducida a cenizas tras la batalla de Camlann. Cú Chulainn de los celtas acaba cayendo en batalla y el dolor por su muerte provoca la muerte de su amada hermana.


En occidente se crean modelos de conducta apoyados en la épica. Incluso si el protagonista falla en su búsqueda, el sentido final de la obra es demostrar al pueblo por qué debe admirar a esa gente y aprender de ella. Tradicionalmente, esto ha significado un intento de preservar la élite o adoctrinar al oyente en ciertas creencias. Sin embargo, una historia interesante, bien construida e impactante puede ayudarnos en la vida sin que eso signifique ser "manipulado".

En oriente, sin embargo, las cualidades positivas de los héroes sólo sirven para contrastar con sus errores, de forma que la tragedia es un justo castigo provocado por errores anteriores (la mayor aprte de las veces, consistentes en anteponer los sentimientos al deber supremo). Se dan moralejas en negativo. Pero, por otro lado, si un personaje triunfa su triunfo es completo, puesto que se trata de un ejemplo de perfección desde su mismo nacimiento.

Es importante diferenciar entre ambas formas de narrar. En ambos casos, podemos encontrarnos ante poderosos líderes o guardianes de conocimientos antiguos. En ambos casos pueden existir enfrentamientos similares y peligros parecidos. En ambos casos el desenlace puede ser terrorífico. Pero existe un matiz diferencial verdaderamente importante: en las poéticas leyendas de oriente, se intenta explicar el funcionamiento espiritual del mundo y, lo que es más importante, el lugar del hombre en este. Pero en occidente somos mucho más pragmáticos y aunque admitamos un final trágico (¿que final no lo es en la vida real?) el mensaje es "vive la vida con intensidad y no temas que los que te rodeen deseen ser como tú".


Hoy día puede que no entremos al cine o abramos un libro buscando seres perfectos que nos enseñen a vivir. Pero mientras permanecemos en los mundos alternativos, tenemos la necesidad de ver triunfar a un personaje y ver morir a otro. Aunque lo que represente sea totalmente ajeno a aquello que nosotros defendemos en la vida real. En definitiva, la emotividad resulta totalmente ajena a nuestras creencias personales.

Existen miles de personas que disfrutan con el cine de gangsters. Mientras dura la proyección, queremos que caracortada robe, asesine y se enriquezca. Eso no nos convierte en monstruos una vez aparecen los títulos de crédito.

Por otro lado, la ficción también ayuda a formar el propio carácter y el mensaje político de "Los Vikingos" o "La caída del imperio romano" no cae en saco roto.

EN DEFINITIVA: ES POSIBLE CREAR HÉROES QUE DEFIENDAN TUS PROPIOS VALORES, POR AJENOS QUE SEAN A LOS SENTIMIENTOS PRIMITIVOS.

No buscando el ridículo del semidios clásico, desacreditando al guerrero (fuera del humor, me refiero) o enseñando los trucos del mago como hace Alan Moore. Eso sólo puede llevar al aburrimiento de la mayoría y la admiración de unos pocos... o lo que es peor, a que todo se entienda justamente al revés de como se pretendía.

El sistema es tan sencillo como crear personas decididas y poseedoras de sentimientos humanos. Y, tars esto, otorgarles un pensamiento similar al nuestro. Independientemente de que puedan o no superar el último reto. Ni siquiera es necesaria la violencia ("Caballero sin espada").


Por ejemplo, Paul Atreides es un clásico mesías que personifica los valores opuestos a los que defiende su autor. Lo interesante de sus aventuras es, precisamente, que nos emocionan desde un punto de vista básico, pero que, una vez hemos salido de la ficción, nos permiten reflexionar sobre lo erróneo de esa forma de ver el mundo. Es fundamental ser consecuente con nuestras propias creencias y tratar de plasmas en el papel (o el celuloide) nuestras inquietudes personales. Pero si odiamos el fanatismo ideológico, no deberíamos caer en utilizar la narración como vehículo de adoctrinamiento.

Ante todo, una obra realmente buena siempre tendrá diferentes niveles de lectura. Tanto de forma vertical (satisfaciendo del ser más básico y al intelectual más exigente) como horizontal (haciendo que cualquier individuo se replantee su ideología). Existirán detractores, siempre. Y son necesarios. Pero si has logrado semejante efecto en personas tan variadas, puedes estar orgulloso de haber conseguido algo grande. "El señor de los anillos" no es un éxito internacional por nada. Puede que no todos estemos de acuerdo con Tolkien pero es fácil estar de acuerdo con la búsqueda de Frodo.


Podemos considerar que todo héroe es una mentira. O que si acaso existe, es aquel que no tiene nombre y arriesga su vida por salvar la de otro. Esta se trata de una reflexión muy válida, por supuesto. Pero lo cierto es que, como especie, amamos las gestas. Y no debe avergonzarnos admitirlo.

THE EEEEEEND

BONUS TRACK:

Para completar el articulito, aquí os dejo un poco de música ÉPICA que encaja perfectamente con el tema tratado... ¿Carmina Burana? ¿Marchas militares? ¿Versos de la antigüedad? ¿Mozart? ¡Mucho mejor! ¡ROCK DE LOS OCHENTA!



Where have all the good men gone
And where are all the gods?
Where’s the street-wise Hercules
To fight the rising odds?

Isn’t there a white knight upon a fiery steed?
Late at night I toss and I turn and I dream of what I need

I need a hero
I’m holding on for a hero ‘til the end of the night
He’s gotta be strong
And he’s gotta be fast
And he’s gotta be fresh from the fight
I need a hero
I’m holding on for a hero ‘til the morning light
He’s gotta be sure
And it’s gotta be soon
And he’s gotta be larger than life (larger than life)

Somewhere after midnight
In my wildest fantasy
Somewhere just beyond my reach
There’s someone reaching back for me

Racing on the thunder and rising with the heat
It’s gonna take a superman to sweep me off my feet

I need a hero
I’m holding on for a hero ‘til the end of the night
He’s gotta be strong
And he’s gotta be fast
And he’s gotta be fresh from the fight
I need a hero
I’m holding on for a hero ‘til the morning light
He’s gotta be sure
And it’s gotta be soon
And he’s gotta be larger than life

I need a hero
I’m holding on for a hero ‘til the end of the night

Up Where the mountains meet the heavens above
Out where the lightning splits the sea
I could swear there is someone somewhere
Watching me
Through the wind and the chill and the rain
And the storm and the flood
I can feel his approach
Like a fire in my blood

I need a hero
I’m holding on for a hero ‘til the end of the night
He’s gotta be strong
And he’s gotta be fast
And he’s gotta be fresh from the fight
I need a hero
I’m holding on for a hero ‘til the morning light
He’s gotta be sure
And it’s gotta be soon
And he’s gotta be larger than life


No perdamos nunca la fantasía infantil... Tú quieres un héroe, Bonnie. Y yo quiero ser uno.

13 comentarios:

El detective enmascarado dijo...

Un artículo muy interesante. La visión de lo que es ( o debería ser) un héroe depende de que la cultura que tengamos, y al fin y al cabo las culturas son solo opiniones. La sociedad de lo “políticamente correcto” en la que vivimos actualmente juega en contra de la épica y la heroicidad y el término “fascismo” se usa demasiado y para definir cosas que nada tienen que ver con esa corriente.
Nos guste o no, todos tenemos oscuridad en nuestro interior, hasta el mas pacifico puede desear sentir la feroz adrenalina de la violencia, los instintos se han de domar pero nunca se deben negar.
En mi opinión el héroe épico ha de tener una dualidad, por una lado ha de poseer esa perfección, desapego y crueldad del super-hombre nietzschiano y por otro lado cierto grado de esa humanidad, miedo y confusión tan innatas en nuestra especie, en resumen, un ser que se sabe imperfecto pero que trata de caminar hacía la perfección, el verdadero sentido de la vida, al fin y al cabo.

Elperejil dijo...

Veo que en la columna lateal tienes una fotito de una escritora guepetona... jeje... si con la calidad he de quedarme, mi favorita en Emily Dickinson, pero si he de quedarme con otras cosas... pues Tara Moss (escritora de novelas policíacas), que es esta:
http://playboy.lavanguardia.es/images/oct/images/foto2_G.jpg

Respecto al texto, la distinción entre héroes occidentales/orientales suele ser peliaguda pues ambos mundos nunca estuvieron tan separados como nos pensamos (la reencarnación, de hecho, es un concepto griego que llegó a oriente a través de Alejandro Magno... quien fue venerado como un gran héroe en muchos lugares; esto sale genialmente reflejado en "El hombre que pudo reinar", genial visión del héroes que nos dan Kipling/Houston); de hecho, en la cultura griega existía el concepto de hybris, de pagar por el exceso de orgullo, y que solía acabar causando la ruina de muchos héroes (Jung le dedica basante espacio a este arquetipo del hybris... y aunque no soy ningún devoto de Jung, resulta interesante) o sea, que los tipos pagaban por sus errores.

Una dicotomía que me gusta mucho al abordar estos temas narrativos (se pueden hacer mil: héroes hombres vs mujeres; héroes de más de 1 metro 70 y de menos; héroes peludos y héroes con una adecuada higiene capilar, etc) es la relacionada con la moral. Existen historias épicas con una moral maniquea, por ejemplo "El señor de los anillos" en que el bien y el mal están claramente definidos, y otras en que no existe tal distinción y la lucha es vista como una tragedia, como la Ilíada, en que encontramos grandezas y miseries en ambos bandos, empujados a la destrucción por capricho de los dioses.

Bueno, esta disquisición es realmente una excusa para mandar la fotito de la escritora de marras :P

Elperejil dijo...

Cachis, no salió bien el link de la foto... lo parto en dos:

http://playboy.lavanguardia.es/
images/oct/images/foto2_G.jpg

Guybrush dijo...

Tu conclusión entronca con lo que exponen Vicisitud y Paco Fox en su blog: ser fiel a unos valores es lo realmente importante.

Muy bonico todo esto, de lo mejor que has hecho, compañero, aunque lo de los relatos orientales se me escapa un poco bastante.

copepodo dijo...

¡Bravo! Plasplasplasplas

He disfrutado mucho de estos dos capítulos aunque me hubiese gustado que volvieses a hablar hacia el final del asunto de la moral judeocristiana relacionado con la heroicidad. Perdona si me salgo un poco del tiesto, pero muy a menudo me parece que esta moral (que además tiene su origen en Oriente Medio y es ajena a la tradición occidental grecorromana) hace héroes a personajes que cambian radicalmente de valores, es decir, a conversos (Pablo de Tarso sería la quintaesencia de este héroe de chichinabo). Como el cristianismo se embebió en una cultura helénica predominante en su periodo de expansión, a veces cuesta distinguir qué tradición nos están vendiendo. Me explico:

No sé si el arquetipo de Don Juan te interesa, y posiblemente no encaje del todo en el concepto de héroe, aunque cumple los requisitos que mencionas, creo yo. Pues bien, sorprendentemente el Don Juan más famoso es el de Zorrilla, y a la vez es el más "pervertido", porque tiene una redención al final, un cambio de 180º absolutamente lamentable que destroza la heroicidad del personaje.

El verdadero Don Juan debería morir en un callejón oscuro, apuñalado por la espalda y sifilítico perdido, pero con una sonrisa de oreja a oreja porque ha sido un vividor hasta el final de su corta vida. Mantener tus valores hasta el final, sentimientos y motivaciones humanos y audacia, ¿No es eso absolutamente heroico? ¿Qué es eso de una redención por amor? Personalmente, a nivel narrativo, la corrupción y la perversión me parecen infinitamente más interesantes que la redención. En el fondo, a un nivel primario y secreto, admiramos al Don Juan íntegro (al menos, yo sí).

De nuevo enhorabuena por los posts.

Kike dijo...

No, si la cuestión está en que con muchos de vosotros estoy de acuerdo y tal... pero he tardado tres días en confeccionar estos dos super-artículos pedantes del copón. Y eso intentando acotar el tema, imaginaos la cantidad de cosa que me he dejado en el tintero.

Kike dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, por cierto ;)

Dr. Quatermass dijo...

Kike, felicidades por el resultado y la currada. Y el que piense que son pedantes los posts, es su problema.

Sigue así amigo.

Ringer Gunslinger... dijo...

leyendo articulos asi uno entiende por que don quijote se enfundo la armadura y monto a rosinante.

sigue con la gran calidad muchacho!

Haciendo Amig@s dijo...

Muy bien el texto.

Y recordad: "Nos dan ídolos, y necesitamos héroes".

Lograi el Luciérnago dijo...

Genial estos dos artículos. Podría hablar de lo acertado de su planteamiento o de lo interesante de su desarrollo... pero me quedo con ese final con la Bonnie...
¡¡ÉPICO!!

Anónimo dijo...

yo quiero ser tony montana

Anónimo dijo...

Realmente te has lucido, hace un tiempo me dí cuenta que la conexión entre el espectador y la historia se da más por lo emocional que por lo ideológico, uno quiere que los personajes con los que empatizamos triunfen aunque estemos en desacuerdo con su ideología; los valores que en una obra se exaltan pueden ser despreciados en otra y a uno pueden gustarle ambas, porque el Arte va más allá de la ideología y (si vamos al caso) el entretenimiento va más allá del arte...

En la serie OZ (sí, la de los presos) planteaban algo interesante sobre la civilización y la barbarie, decían "la música calma a las bestias pero ¿Qué pasa cuando la música para?" la respuesta obviamente es que la bestia vuelve a ser bestia; lo mismo pasa cuando nos cuentan una historia; mientras sucede nos sumergimos en ella, nos dejamos llevar por su fascinación, reflexionamos sobre lo que el narrador quiere que reflexionemos, pero cuando termina volvemos a ser los mismos; son muy pocos los autores que realmente logran un cambio duradero en los expectadores, la mayoría fracasa en su intento de volver a las masas aborregadas seres pensantes y lo único que logra son petimetres sobervios y snob que SE CREEN seres pensantes pero solo son corderos que cambiaron de rebaño.

Sobre la audacia recuerdo tres cosas: primero Conan, que decía que a su dios Crom no hay que resarle porque "desprecia a los débiles", pero "respeta a los valientes"; algo parecido pasaba con Alatriste, cuando le preguntaron porque dejó vivir a los ingleses que debía matar responde que era porque uno estaba dispuesto a morir por el otro, le preguntaron "¿Tanta estima le tienes a la valentía?" y respondió: "Sí señor, es que en eta época donde hasta la corona y la fe pueden comprarse a veces es lo único que realmente tiene valor"; y por último esta Seiya, el protagonista de los Caballeros del Zodiaco, lo que lo distingue de los demás héroes del anime es que por más veces que lo derribaran siempre se levantaba; tenía una voluntad inquebrantable, muy romantiscista, del héroe que no aunque no gane no se rinde; eso es la dignidad, si mueres intentando hacer lo que crees correcto hasta tus enemigos te respetarán.

En cuanto a Watchmen, no estoy del todo de acuerdo, es verdad que Rorchack es el presonaje más "carismático" (tiene dignidad y aunque era un fascista llevó sus ideales hasta las últimas consecuencias y por eso merece respeto), pero todos son interesantes (muy "REALES") Buho Nocturno es un romántico, melancólico y pragmático que al momento de la verdad se muestra como un pusilánime (al igual que muchas de las personas que leemos historietas), el Comediante es cínico, egoísta y hedonista, vió lo hipócrita y repugnante que era la humanidad y en vez de enojarse o entristeserce se rió y desidió convertirse en una burla viviente, una sátira del american way, aunque seguía siendo humano y todos los humanos tenemos un punto en el que ya no podemos soportar quedarnos de brazos cruzados frente a tanta mierda, él alcanzó ese punto al enterarse de los planes de Adrian y por eso se dejó matar; Manhattan se siente solo y alienado, perdió la fé en la humanidad, el interés en la vida, las ganas de vivir y casi las ganas de existir, se cansó de "estar atrapado en la maraña de las complicadas vidas de los humanos; no es necesario ser un semi-dios para sentirse así, muchas veces quienes tratan de hacer lo correcto terminan "empeorando" la situación debido a que la naturaleza humana es complicada y muchas veces las sociedades (y las familias y las personas) se sostienen por los delicados hilos de la costumbre y los trastornos psicológicos y al alterarlos sobreviene el caos.