(7 años de extravagantes aventuras)

lunes, 26 de octubre de 2009

Historia de un alemán


“La historia” no es un ente extraño que se desplaza a través de los tiempos cambiando los mapas y movilizando miles de personas. La historia es, simplemente, la experiencia de otras personas.
Sebastian Haffner vivió la Alemania nazi desde un punto de vista poco explorado: el de un hombre alemán caucásico, agraciado, sensato y contrario al régimen de Hitler. Nuestro protagonista no es más valiente, fuerte o inteligente que cualquiera de nosotros. Tampoco es malvado por haber nacido en cierto lugar y en cierta época.
El nacionalsocialismo empezó como un partido absolutamente ridículo integrado por cuatro exaltados... pero en relativamente muy poco tiempo acabó gobernando el país ¿Cómo es esto posible? ¿Nos lo darán las cifras, los documentos, los discursos…? Sólo se pueden conocer los hechos desde el lugar donde ocurrieron ¿Qué mejor manera pues, que escuchar los relatos que prometen ser sinceros de alguien que ha sufrido semejante avalancha de cambios?
De eso precisamente trata “Historia de un alemán”. Aquí los acontecimientos se narran desde el punto de vista del ciudadano de a pie, no desde las altas cúpulas de poder. Y es interesante descubrir que muchos tópicos se desmienten rápidamente. Lo cierto es que los alemanes no votaron en masa al partido nazi como se nos ha hecho creer. Muchos sí que lo votaron, cierto, pero no la mayoría de la población. Su triunfo electoral es una falacia. Y aquí radica una de las mayores tragedias del mundo político alemán: El poder fue otorgado en bandeja a Hitler por unos dirigentes torpes y asustadizos.
El libro es, sobre todo, un análisis en profundidad de multitud de grandes acontecimientos mezclados con pequeñas vivencias personales.
La redacción es excelente pues logra mantener gran cercanía con el lector (hasta el extremo de tutearlo) mientras que introduce exhaustivas descripciones de hechos que cambiaron el mundo.
Resulta curioso que todos los personajes, (gente de a pie), parecen saber perfectamente que es lo siguiente que pasará... hasta el punto de convertirse en aterrados profetas. Mientras, los presidentes y ministros no tienen la menor idea de lo que ocurre.


Es cierto que su promesa de ofrecer un “duelo” (promesa dada muy a la ligera en las primeras páginas), es falsa. Quien espere un relato intenso, novelado en el Berlín de 1933 no encontrará aquí lo que busca. Pero es que el texto ofrece mucho más.
En lo que respecta a las peripecias de Sebastian, éste sufre lo indecible por tratar de mantener ciertos valores morales en un entorno que lucha por negárselos. Y de hecho, es realmente complejo mantenerse fiel a unos principios que todos encuentran absurdos, cuando pasarse al bando vencedor es cuestión de minutos. Si Sebastian fuera judío, o comunista, la narración se habría tornado derrotista, sombría, y la actitud del protagonista sería la de la mera supervivencia. Ahí tenemos grandes obras como “El Pianista”. Sin embargo Haffner sufre. Pero tras mirar a su alrededor, comprueba como no tendría por qué. Mientras que ser enemigo de los nazis “por naturaleza” es peligroso para la integridad física, ser enemigo de los nazis “por propia voluntad” es peligroso para el espíritu. Por que es muy fácil caer en la tentación.
Y así terminan en realidad estas memorias: el autor no escoge un momento que sea importante para la historia de Alemania. Escoge un momento importante para él. Cuando ha perdido ya toda la dignidad que le quedaba. Y es que a pesar de que nuestro protagonista trate una y otra vez de convencerse a sí mismo de que “no hay mas remedio” y “no es uno de ellos”, acaba marchando al paso de la oca luciendo la cruz gamada y cayendo en el cordial abismo de la “camaradería”.
Un finals eco sí. Pero, ¿cuándo han de finalizar unas memorias? ¿Hay que esperar a que uno esté moribundo? ¿Hay que buscar un triunfo personal? La vida sigue y en ocasiones lo único que queda es adaptarse a lo que viene.
Pero el mensaje final, no es únicamente un llamamiento a preservar nuestra ética sea cual sea la situación. Sino que nosotros, hoy, también vivimos la historia.


Sebastian Haffner; “Geschichte eines Deutschen”
1ª Edición de 2001; Traducción de Belen Santana.

3 comentarios:

padawan dijo...

Me apunto el libro. Hace poco vi Good, una película que más o menos aborda el tema desde el mismo punto de vista, el de un intelectual que desprecia a los nazis, pero, poco a poco, en parte por interés y en parte por comodidad, cobardía o falta de voluntad acaba metido en las SS.

Guybrush dijo...

Tiene buena pinta, y se agradece que no sea más de lo mismo.

Anónimo dijo...

Esto nos lo hicieron leer en clase (¿primero o segundo?). No me gustó, la verdad.