(7 años de extravagantes aventuras)

martes, 20 de octubre de 2009

El imaginario del Dr Parnassus



En medio del deprimente Londres del siglo XXI, un carromato tirado por caballos despliega su carnavalesco espectáculo. Es el imaginario del "Doctor Parnassus"... a través de cuyo espejo el visitante se adentra en un lugar donde deberá enfrentarse con sus más ocultos sueños, deseos y pesadillas.

Esta claro que género fantástico necesita un soplo de aire fresco, tras años de imitar a niños magos, guerras galácticas y anillos maléficos. Ha llegado un punto en el cual parece que estas películas se producen en una cadena de montaje, con el único interés de sacar beneficio rápido.

Terry Gilliam, sin embargo, utiliza la fantasía con el único y triste propósito de escudarse en ella, como una tortuga bajo su caparazón. Hay un claro deseo de adentrarse en mundos sorprendentes, sí, pero no para fascinarse con lo que descubra allí, sino para huir del planeta Tierra. Y esto también es un gravísimo error.

Ya en su versión de "Las aventuras del Barón de Munchausen" se planetaba todo el filme como una absurda lucha entre la imaginación contra la razón. Las mentiras del Barón parecían más válidas que toda la guerra que estaba teniendo lugar. Al final, no sabíamos que partes del relato eran "ciertas" y cuales no. Y tampoco importaba demasiado. En definitiva, la perspectiva del discurso resultaba deprimente y poco creativa, al asumir que la fantasía debe estar enfrentada por definición con la propia realidad.


Sin embargo, en la menos conocida "Baron Prasil" (adaptación de Karel Zeman de la misma historia) el protagonista es un astronauta moderno que encuentra en la luna a los personajes de Julio Verne. Las aventuras que vive son divertidas y descabelladas, pero nunca se desprecia el suelo que pisamos... Barón y cosmonauta no son enemigos, sino amigos, pues es la imaginación la que hace avanzar el progreso y la ciencia quien mira con respeto y ternura los mitos del pasado.

Es como la guapísima muchacha que siempre sube al mismo autobús que nosotros y con la cual no nos atrevemos a cruzar palabras, por miedo a que el hechizo quede destruido. Pues bien, conocer a esa chica misteriosa no la hará estallar en mil pedazos como si nos chocáramos contra un espejo: la transformará en un maravilloso ser de carne y hueso. Quizás no sea igual que la sílfide de nuestras ensoñaciones que pero sí que será REAL y esto la hace, automáticamente, mucho mejor.


Pero centrémonos en las peripecias del Doctor Parnassus: estamos ante una cinta extremadamente irregular, que alterna partes imaginativas y fascinantes con fragmentos tediosos, incomprensibles y absurdamente crueles. Algunos aciertos son ese Lucifer de caricatura, vestido como un gangster de los años 20, o la idea de que la magia más poderosa se oculte tras un cutre pedazo de papel albal. Pero seguir un argumento con tantísimas lagunas acaba resultando agotador.

No es nada fácil identificarse con personajes cuyas motivaciones son tan oscuras y mutables. Ni tampoco es sencillo "entrar" en un universo que, por mucho que se nos prometa místico, carece de reglas propias... ¿Como es de grande ese lugar y hasta que punto importa tu propia personalidad mientras permanezcas en él? ¿Pueden de verdad morir aquí dentro los personajes? ¿Por qué correr, saltar o combatir? ¿Cuenta EN SERIO tu habilidad física? ¿Como se sale de este sitio? ¿Si es tan fácil tomar las elecciones morales, como es posible que alguien fracase?

Otro dato importante: desconfiad profundamente de cualquier película en la que Corrin Farrell tenga un papel relevante. Yo ahora mismo no recuerdo ni uno solo de sus personajes que me haya resultado simpático. Esta información viene al caso puesto que el segmento que protagoniza el actor resulta ser el PEOR de los episodios que conforman el filme.



SPOILER
Aclararé que lo más triste de este experimento no es que pueda parecernos demasiado extravagante o pesado. Lo más triste es el desprecio al trabajo de Heath Ledger. Puesto que en su personaje tenemos al típico "bala perdida" destinado a redimirse al final. Y, lejos de ser así, acaba ahorcado por el protagonista tras un desconcertante combate y condenado... ¡¡a las llamas del infierno!! ¿"Una película de Heath Ledger y amigos"? ¿En serio? ¿Como puede nadie considerar algo así un "homenaje"? Se nota que el intérprete trabajó duramente el el rol. Francamente, no considero para nada justo que se le destruya de una forma tan evidente y brutal.
FIN SPOILER

Por mis palabras, supongo que los lectores habrán descubierto, párrafos atrás, que ver esta película no me ha resultado una experiencia demasiado gratificante. No se puede decir que me haya aburrido sino que, más bien, que me ha provocado dolor de cabeza. Reí con un par de números musicales que me recordaron a los "Monty Pyhton" y me gustó la naturalidad de los actores protagonistas. Pero no soporté las interminables secuencias de CGI barato ni la filosofía cristiana que impregan todo el relato.

¿Como se puede evaluar objetivamente un trabajo tan claramente personal y pretendidamente artístico? Terry Gilliam no intenta contar una historia al uso. Ni siquiera tiene el menor interés por entretener a su público. Este filme habla, sencillamente, de él mismo.
Al contrario que el director, yo seré claro en mis conclusiones: a la mayoría de vosotros no os gustará "El imaginario del Dr Parnassus". Pero a los que os guste, la disfrutaréis enormemente... por razones etereas e imposibles de explicar.

7 comentarios:

Guybrush dijo...

Tenía esperanzas en esta película... ya veremos qué pasa cuando la vea.

Dr. Quatermass dijo...

Pues despues de un tirón de orejas por joderme el final, sigo sin entender porque es tan despreciable el baron de Gilliam en tu opinión. A ese barón se la sopla la realidad y solo quiere vivir en su mundo de fantasía (como Gilliam, cierto), pero sigo sin ver el problema. Me parece que voy a ser de esos que les encante Parnassus por motivos inexplicables....

Kike dijo...

Voy a poner un "SPOILER", que tienes razón, amigo Quatermass... aunque te advierto que NO te he jodido el final final.

Dr. Quatermass dijo...

Bueno pues ya la he visto.

Mis problemas vienen más por algunas carencias narrativas (intencionadas o no), que por el enfoque del guión, francamente sigo sin ver tus problemas con la defensa a muerte de la imaginación de Gilliam.

SPOILER:
¿Y no merece morir Tony si es un traficante de organos infantiles?

Kike dijo...

SPOILER:

La pregunta es, ¿merece Tony convertirse, de golpe y porrazo en TRAFICANTE DE ÓRGANOS?

Richard dijo...

¿NO se ha pasado un poco aquí Gilliam? A mí me parece que esta película está más rodada pensando en sus propios fans y en sí mismo que en el resto de los cinéfilos. Está exagerado, perdido, desprovisto de historia y entregado a un escaparate infinito de efectos y creación de mundos sin lógica ni concierto. Me da a mí que "El imaginario del Doctor Parnassus" va a quedar como una de sus más egocéntricas producciones, pero poco más. No la recomendaría.

Juanjo Ramírez dijo...

En gran parte estoy de acuerdo con mucho de lo que dices. Aunque a pesar de todos sus fallos, me lo pasé pipa con la peli.

¡Y mola que de vez en cuando aparezcan obras que usen la fantasía como escudo! Me parece enternecedor, y en eso Gilliam es el puto amo.

P.S: Sigo con problemillas para ver vídeos online, pero tengo pendiente ver tu último Codan!