(7 años de extravagantes aventuras)

jueves, 31 de julio de 2008

PYONGYANG



Hoy vamos a hablar de una gran novela gráfica, nada menos que de Pyongyang de Guy Delisle. La primera edición es de 2003 y la segunda (la que ahora mismo reseño) de 2006.

A mi siempre me ha fascinado el microverso de Corea del Norte. Me parece un lugar tan ridículamente arcaico, tan cómico y a la vez, tan aterrador...

Aquí os dejo una vieja entrada del Blog donde me extiendo un poco más sobre mis impresiones al respecto (sobre todo hablando de un español que vive en corcondancia con el sistema, el Sicario Feliz). Dicha entrada cuenta, además, con productivos comentarios.

El caso es que este país siempre me ha planteado (como a muchos otros), numerosas preguntas ¿Como puede una nación entera estar atada a los designios de un tipo feo, bajito, gordo, que usa zapatos ortopédicos y luce un peinado ridículo? ¿Como puede considerarse "comunista" un sistema absoluto y hereditario donde la mitad de la población muere de hambre y el líder es considerado un Dios? Pero la más grave es ¿Como es posible que la población no haga nada? ¿De verdad se creen esas mentiras tan absurdas que les dicen una y otra vez? Bueno, por no hablar del tema nuclear, que esa es otra. Que resulta triste es un hecho. Ahora bien, que puede resultar gracioso es otro.



Esa es la grandeza del libro, saber utilizar un tono irónico con el cual es fácil sentir lástima por el país, al mismo tiempo que es fácil reir. No estamos hablando de un humor exagerado. No hay aquí nada lejano a la propia realidad ya que el tono de la historia es más propio al del documental que al de cualquier ficción. Delisle nos narra sus experiencias en primera persona y nosotros nos las creemos. Muchas cosas resultan desconcertantes y otras tantas, simplemente, ridículas. Esto, unido a las referencias pop como son "Corto Maltés", el "Doom" o la serie "El prisionero" hacen que el resultado final sea divertido, sin dejar de parecer estremecedor.

El comic trata, basicamente, de las peripecias de un animador canadiense (el propio autor) en la capital de Corea del Norte. Allí descubre cosas como una autopista de cuatro carriles enorme y vacia, construida unicamente para llegar hasta un museo de cosas horteras. Descubre como el ahorro energético provoca que a partir de las 10, toda la ciudad se suma en la más total oscuridad mientras por las carreteras circula un ejército de zombies sin automovil. También ve el monstruoso hotel a medio construir que domina el paisaje urbano o las estatuas colosales del LÍDER y el padre del LÍDER.

Especialmente desconcertantes son las infinitas conversaciones a gritos que mantienen los norcoreanos, tanto entre ellos como con los estupefactos extranjeros. Y como olvidar la percepción que se tiene de China desde el lugar, como si fuera un remanso de libertad. Que no lo es, evidentemente, pero todos preferimos que nos peguen en la cara a que nos rompan las piernas ¿Verdad, amigos?



Pero lo más importante de todo son los seres humanos, que más bien parecen ser electrodomésticos, incluso los de mayor "nivel social". Todos carecen de conversación, tiempo libre, gustos o personalidad propia. El único momento que muestran sentimientos genuinos es cuándo Delisle hace una broma macabra durante un picnic.

Visualmente, este comic tiene una gran fuerza al utilizar un dibujo esquemático pero claro, mostrando en grandes viñetas las desoladas vistas urbanas. Además, todos los personajes resultan muy expresivos, lo cual es de agradecer. Con apenas unos trazos reconocemos su estupefacción, alegría o tristeza. Todo esto intercalado con las reflexiones del protagonista que si bien en ocasiones pecan de hipócritas, si que resultan muy interesantes. De hecho se aportan datos esenciales sobre la historia y la situación política de Corea que serían imposibles de descubrir desde dentro del propio país. A parte, está la colaboración de un colega del escritor, que aporta dos páginas al libro con una pequeña anécdota sobre censura fotográfica.

En definitiva, un tomo muy recomendado, fácil de leer y que aporta más que muchas enciclopedias.

1 comentario:

Ryben dijo...

Una obra ciertamente fascinante, oscilando entre lo cómico y lo trágico.

Indicaros que, del mismo autor tambien, tenemos "Shenzhen", otro comic del mismo estilo contado desde el punto de vista del autor que narra sus peripecias en esta ciudad china. Es medianamente entretenido pero no llega al nivel de "Pyongyang" (los chinos son raros pero no llegan al nivel de los norcoreanos)