(7 años de extravagantes aventuras)

lunes, 14 de julio de 2008

La Espada Rota



Es jodidamente difícil encontrar buena literatura fantástica. La gran mayoría es basura.

Dan publicidad a unas chorradas descomunales. Eragon. Anda que manda huevos. Plagias Star Wars y te llaman "a new hope" ¡que ironía! Harry Potter no puede gustarme, no por que sea o no infantil sino por esa repugnante banalización de "lo maravilloso". Terry Pratchett es guay pero es comedia, se trata de otro tema distinto. Que sí, que las Crónicas de la Dragonlance son divertiiiiiidas pero es que a fin de cuentas es un subproducto comercial de un juego de rol. y de las noveluchas esas de "Reinos olvidados" ni hablamos, que no valen ni el papel donde están escritas.

Y aunque me gusta mucho la obra de George R. R. Martin, me da la sensación de que sus libros incluyen una cantidad de paja (y de pajas) acojonante.

Llevaba mucho tiempo siguiéndole el rastro a "La Espada Rota" de Poul Anderson (el cual falleció hace relativamente poco, en 2001) pero hasta hace muy poco no he tenido oportunida de leerla. Sobre Poul: mirando las fotos, se ve que el tipo era bastante feo. Pero leyendo alguna entrevista por ahí he llegado a la conclusión de que era un tio cojonudo y, por lo tanto, merece un respeto.



La novela me ha encantado, amiguitos.

"La Espada Rota" versa sobre las guerras de los seres de Faeri (mágicos) entre ellos y contra los humanos.

La sinopsis es tal que esta:

Imric, el Conde los Elfos de Inglaterra, necesita un nuevo hijo. Al ver que el hijo de Orm (un gran guerrero vikingo) no ha sido todavía bautizado y que su padre se encuentra lejos de allí, decide robarlo. Para ello debe cambiarlo por otro niño igual. Es por esto que usando su magia, hace que una hembra Troll que tiene capturada, de a luz un niño idéntico al hijo de Orm. Una vez efectuado el truco, los elfos celebran la llegada del niño huamano y lo llaman Skafloc, cuando el mismísimo Odín aparece en la fiesta y entrega a Imric una espada rota, una espada de la que se desprende maldad y destrucción. "Cuándo llegue el momento, deberá reforjarla y empuñarla". Skafloc crece y se convierte en un héroe fuerte, famoso entre los elfos. Por su parte, el que Orm cree que es su hijo, Valgard, demuestra gran rudeza y agresividad, que aumentan con los años. Y mientras tanto, los Trolls del norte se preparan para una guerra con la que pretenden aniquilar a elfos para siempre...

Lo único que sabía de esta historia es que fué publicada en 1954, el mismo año que "La comunidad del anillo" y que, siendo de autores totalmente dispares, ambos relatos incluían curiosas similitudes.

Las similitudes son pocas pero merece la pena resaltarlas. Ambos libros están escritos con un estilo parecido, imitando la forma de los cantares antiguos e incluyeno canciones y poemas. Sin embargo, el relato de Anderson es mucho más dinámico y menos descriptivo, prestando mayor interés a las partes heroicas y perdiendo pulso en el romance. Resulta interesante la descripción de las numerosas batallas y combates, por que explica con nitiez cinematográfica los movimientos de ataque y defensa de los combatientes y sus escabrosas consecuencias. Y, de repente, mete entre admiraciones un montón de adjetivos resultones para dejar bien clarito que la cosa está resultando gloriosa.



También hay (como no) "razas jugables". Las principales son Elfos y Trolls, los más poderosos y abundantes seres de Faeri, en constante conflicto. Los enanos no salen mucho y luego hay goblins, gnomos, leprechaunts y hasta un fauno. Todo lo que te imagines, vamos.

Las razas de esta historia son mucho más cercanas a las fuentes míticas originales que en la mayoría de interpretaciones posteriores. Las criaturas de Faeri carecen de alma con lo cual, a pesar de ser inmortales, "cuándo se vayan, se apagarán como una vela". No adoran a ningún dios pero mientras que los elfos respetan y ayudan a los Ases (dioses nórdicos), los trolls hacen lo propio con los Jotuns (los gigantes). La luz del sol les ciega y el metal frío les quema la piel, con lo cual sólo salen de noche y utilizan una curiosa aleación para fabricar sus armas y armaduras.



Los elfos se presentan como seres altos y bellos, de gran poder. Tienen las orejas puntiagudas y sus ojos son de "azul relampagueante, sin pupila". Las hembras son unas salidorras del copón mientras que los tios son aburrídísimos. Vamos, un elfo. Saben hacer magia y son ágiles y astutos.

Los trolls son de tamaño humano pero el doble de anchos. Tienen los brazos largos, acabados en zarpas. Carecen de pelo y su piel es verde y pegajosa, asi que son muy guapos. Poseen una fuerza descomunal, hasta el punto de que nadie jamás ha podido matar un troll estando desarmado. Lograr algo así sería una hazaña "digna de Beowulf".

Tanto elfos como trolls son seres inmorales y casi casi ilegales, carentes de amor o misericordia pero esto no significa que no posean ciertos valores: conocen la lealtad para con los suyos, el honor y respetan la vida siempre que no se interponga en sus propósitos. Sobre todo los elfos, que para eso son los protas.

El libro es, en mi opinión, perfectamente comprensible para los no-iniciados en la literatura fantástica aunque sin un conocimiento previo de las mitologías y leyendas de occiente, el lector ocasional se perderá muchos detalles chachis.

El relato transcurre en un "punto de inflexión" en la épica historia entre el hombre y la magia. Un momento en el cual los seres de fantasía empiezan a decaer al mismo tiempo que el Nuevo Dios empieza a dominar todas las tierras de occidente. Se nos hace entender como antaño el mundo estaba repleto de maravillas y como, en un futuro cercano, ya no quedará ninguna.

El autor no toma parte en este conflicto, evitando idealizar el paganismo o el nuevo orden cristiano. Muy al contrario, se nos pone del lado de los seres mágicos (que temen y odian la religión) pero también se da a entener como son esos valores modernos los que, en gran medida, evitaron los salvajes actos de las civilizaciones antiguas.



El universo de Anderson me resulta más interesante que el de la mayoría de autores del género, al incluir en la propia realidad las criaturas y acontecimientos sobrenaturales. Dioses que caminan entre los hombres, magos poderosos, brujas, dragones, demonios, gigantes, elfos, enanos, trolls, cosas de formas indeterminadas... todos tienen cabida aquí, pero no en un mundo alternativo, sino en la Inglaterra del siglo IX. El medievo histórico se da de bruces con toda suerte de magia y monstruos que sobreviven entre nosotros, eso sí, invisibles como en la canción de Queen, excepto para aquellos con "visión encantada". Mola que sea el medievo, leches. Que el siglo veintitantos es un rollo y la grecia clásica ya tiene mitos de sobra como para andar inventando.

La magia resulta del todo creíble y coherente (algo jodidamente difícil en este tipo de literatura) ya que no se basa en conjuros y hechizos, sino en runas, bailes, rituales, poemas y pócimas. Su poder está limitado por los conocimientos y el talento de quien la lleva a cabo pero sus posibilidaes son casi infinitas.



Venga, vamos a hablar de los personajitos que pululan por la novela. Los personajes se revelan por sus actos, excepto cuándo comentan sus pensamientos en voz alta. El narrador (un humilde bardo), no tiene interés en hacer literatura psicoanalítica. Es fácil conocer y comprender la personalidad de los protagonistas y su evolución, lo cual no significa que esta no sea a su vez compleja. Todos se encuentran atrapados entre el deber y el deseo. Y se nos plantea una duda interesante: ¿que mueve el mundo, el destino o el libre albedrío? ¿poderes superiores o nuestra propia voluntad? ¿playa o montaña?

Y aunque no exista el bien ni el mal absolutos, hay héroes y hay villanos, que queremos ver triunfar o perecer. Que ser ambiguos esta bien pero hasta cierto punto, coleguitas, que al final no sabes ni que coño estás leyendo.

En definitiva y definitivamente: que sí, que mola. Se lee rápido y se olvida lento... o algo así.

La Espada Rota es una intensa obra de aventuras en un entorno mitológico que considero imprescindible para amantes del género y muy recomendable para el resto. En serio, dadle una oportunidad.

Además tiene unas 300 páginas, se lee en un pis pas. Y no es una trilogía ni nada.

6 comentarios:

Milgrom dijo...

Yo esta recuerdo haberla leído de chinorris en la biblioteca y ahora he visto la reedición y estoy pensando en pillármela.

Guybrush, dijo...

Me la apunto.

Mr X dijo...

Hombre pues a mi las cronicas y las leyendas de dragonlance recuerdo que me encantaron, y el personaje de Raistlin me parecio simplemente genial (aunque hace decenios que lo lei y paso de indagar mas que se me caera el mito)
Siempre ando buscando literatura fantastica y mis euros que me dejo :( que caros son los libros, ultimamente las librerias parecen todo a 20 euros maldita sea ) y la mayoria de las veces son unos truños impresionantes, los ultimos que tenian un pase fueron La espada de fuego (que me parecio poco elaborado sobre todo el final) y la continuacion : El espiritu del mago que ese si que me gusto. Ademas el autor es español y asi no hay ni trampa ni carton con la traduccion.
Aun estoy esperando la tercera parte que se esta haciendo esperar muchisimo.
Me fiare y me pillare La espada rota, si no me gusta mandare a unos amigos bulgaros que tengo ;)
Saludos!

Dorgo dijo...

Kike, échale un vistazo a la trilogía de "Memorias de Idhún", que además la escritora es española ^^

Kike dijo...

Ya le eché un vistazo a Idhún... y me pareció cutre a más no poder.

HansHelm dijo...

No puedo estar más de acuerdo: la mayoría del género fantástico es una pena, ¡con lo que se podría hacer! Este que comentas tendré que leermelo.
La Dragonlance me parece infantil a más no poder y Drizztduorder o como se diga aun peor. Pero una saga que me leí con avidez en su día y que me da mucha pena es la de Elric de Melniboné, pena porque parte de unos presupuestos que me parecen geniales pero conforme va avanzando lo estropea, los malgasta tontamente.