(7 años de extravagantes aventuras)

domingo, 20 de mayo de 2007

LA FURIA DE AQUILES




¡Canta, Oh Musa, la cólera del pélida Aquiles!

Así comienza la Ilíada, de Homero, y así comienza la Furia de Aquiles, filme de 1962 dirigido por Marino Girolami y protagonizado por Gordon Mitchell en el papel del héroe mítico.

Como algunos recordaréis por mi entrada "el blog de Troya", llevaba siguiendo la pista a esta película desde hace algún tiempo. Bien, al final he tenido la oportunidad de verla aunque desgraciadamente, la única forma en la que la he encontrado es dentro de un "double feature" doblado al inglés, en fullscreen y con una calidad de imagen penosa. El dvd, por si os interesa, se llama "Return to Troy" e incluye también la muy inferior "El león de Tebas".
La copia, como ya he comentado, es lamentable. La imagen esta cortada, tiene saltos de metraje inexplicables, el color es apagado y con manchas y ni siquiera el sonido es bueno. Estupenfantástico ¿Eh? Encima en anglosajón yanqui asqueroso que parece que estén mordiendo chicle, no hay quien se entere de que dicen. Si al menos viniera en el original italiano o con subtítulos en cualquier idioma, seguro que era más fácil de asimilar.
A ver si la gente de Impulso y Rider Films se anima y saca en este país una edición digna de "La Furia de Aquiles", en español y con la imagen nítida.

Quiero señalar que, al fin, me encuentro ante una buena película basada en la Ilíada. De una vez por todas nos dejamos de tontadas y se nos cuenta la historia de verdad, con sus dioses y sus hazañas. Helena ni siquiera sale y al final Aquiles sigue vivo. Sí señor.
Ahora os pongo la sinopsis, sin demasiados chascarrillos por que si ya es complicada poniéndonos serios, imaginaos como me pusiera a soltar gilipuertadas:



La historia comienza con el mismo Homero poniéndonos en situación. Es el décimo año de guerra y los ejércitos griegos aun no han logrado conquistar la ciudad de Troya. En una incursión, una fuerza comandada por Aquiles, Patroclo, Odiseo y Agamenón, toma un pueblo de los alrededores. Cada general tiene derecho a escoger un premio. Odiseo escoge oro y del resto, cada uno escoge a una mujer. Patroclo a Lydia (una rellenita muchacha mediterránea), Aquiles a Briseida y Agamenón a Criseida.
Mientras tanto, Héctor, el general de los ejércitos de Troya e hijo primogénito del rey Priamo, reune una gran fuerza de asalto para quemar las naves griegas. Cuando la batalla parece terminada y los troyanos ya cantan victoria, aparece Aquiles y sus mirmidones, derrotando completamente a las fuerzas de Héctor, el cual huye cobardemente quedando a la altura del betún.

Cuando los guerreros victoriosos regresan al campamento, se tiran a sus esclavas. Briseida intenta apuñalar a Aquiles por la espalda, pero el puñal estalla, revelando la invulnerabilidad del héroe que, tras una conversación, enamora a la chica (al parecer, tiene férreos principios).

Mientras tanto, el padre de Criseida, sacerdote de Apolo, intenta convencer al dios de que le ayude a recuperar a su hija. Apolo le hace entrega de ingentes cantidades de oro que debe dar a Agamenón a cambio de su hija. Pero el rey, al recibir la noticia, se enfuerece y manda al sacerdote a freir espárragos.
Los griegos celebran unos juegos en honor al triunfo pero en medio de la distendida reunión, las nubes se abren y Apolo lanza contra los soldados una plaga letal. Tiene lugar una reunión donde Aquiles explica la situación y le dice a Agamenón que entregue a Criseida. Agamenón accede pero en ese caso él se quedará con Briseida. Aquiles, enfurecido, acepta pero se niega a seguir luchando.
Mientras, Héctor decide montar otro ataque, por eso de que ahora no estará Aquiles para fastidiarlo. Por alguna extraña razón, su padre aun le hace caso y de esta forma Troya lanza la mayor ofensiva que ha tenido lugar en diez años de guerra.
Aquiles esta borracho y ni él ni sus mirmidones van a participar con lo que la derrota de Grecia está asegurada. Patroclo se viste la armadura de Aquiles, dispuesto a acaudillar él mismo al ejército.
El plan de Patroclo tiene éxito y la batalla toma un curso nuevo. Héctor le ve y a pesar de seguir temiendo a la muerte, decide enfrentarse a su enemigo mortal. Lo que no sabe es que lucha en realidad con Patroclo y cuando lo mata, se arrepiente profundamente. Aunque se arrepiente por que ahora le van a descuajaringar, no porque le apene haber matado a ese tio.

Aquiles se entera de lo ocurrido y tras recibir del mismo Hefesto una armadura de oro, se dispone a matar de una vez por todas a Héctor. Agamenón le devuelve a Briseida y Lydia se suicida, pues se había enamorado de Patroclo.


Tiene lugar el duelo en el que se demuestra que en realidad Héctor es mejor combatiente, pero puesto que nadie puede luchar contra el destino acaba derrotado.


Aquiles arrastra el cadáver de Héctor hasta el campamento, injuriándolo.
Ante el héroe se presenta Príamo, que le pide por favor el cuerpo de su hijo. Conmovido, Aquiles devuelve a Héctor y observa el horizonte convencido de que la guerra no terminará nunca.

La película es realmente buena y muy entretenida. Es una pena que sea tan difícil de localizar. Apenas dura dos horas pero logra que sintamos simpatía por todos los personajes (ninguno es bueno o malo completamente) incluyendo emocionantes batallas y combates singulares. La aparición de elementos sobrenaturales da al fin a la Guerra de Troya ese ambiente mitológico que tanto necesita, mientras que la mención de nombres de personalidades no presentes en la película ayuda a creer que en realidad nos encontramos ante una pequeña parte de algo mucho mayor. Nada queda "eliminado" de la historia, sino sólo "suprimido".
Si tuviera que ponerle algún defecto, sería probablemente la falta de sentimiento en el último cuarto de hora, donde, sin embargo, se dan algunas de las mejores imágenes de la película. Héctor simplemente afronta su perdición y Aquiles decide que "la hora ha llegado", pero ciertamente nadie se preocupa por la muerte de Patroclo excepto Lydia (personaje inventado que convierte a su amante en todo un machote digno de admiración).

En general nos encontramos ante una grata experiencia cinematográfica que por alguna absurda razón no posee la menor fama, a pesar de merecerla más que muchas otras cintas de su época o temática.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

GILIPOLLAS

Kike dijo...

Un besito para tí también.
Por cierto ¿Eres el mismo anónimo del Lazarillo de Tormes? De ser así ¡Soy un gran admirador de tu trabajo!

Luc_Hamill dijo...

¿Lo de Hefesto también aparecía en el mito? No lo recuerdo... Bueno, a ver cuando dejas el ciclo kolosal y pasas a uno de ci-fi de arte y calidá.

Milgrom dijo...

Suscribo la propuesta de Luc_Hamill, pero no abandones el Epic. Quiero ver reseñadas todas las pelis de Maciste

Sergio dijo...

Viva el peplum cojones. Y vive dios que esta tiene muy buena pinta. Porfavor cuelguela en la mula paaaayo...

Kike dijo...

¡Ya está en la mula! Buscad "furia di achille" que es el título italiano.

Anónimo dijo...

aburrrrrrrrrreee

Anónimo dijo...

paltea y da asco