(7 años de extravagantes aventuras)

miércoles, 18 de abril de 2007

Cerebros saltarines y gamberros


Fiend without a face (1958)

Yo de pequeño siempre veía en los documentales sobre ciencia ficción escenas de esta película. Y me acojonaban ¿Cerebros malvados saltarines que ahogan a la gente? ¡Ag!
Investigué. La película esta basada en “The Thought monster” (El monstruo del pensamiento) un relato de Amelia Reynolds Long publicado en la revista de “Weird Tales” en 1930. Al parecer el actor Marshall Thompson (el prota) dirigió gran parte de la película puesto que el director Arthur Crabtree tuvo serias discusiones con los productores y no se presentó al rodaje durante varios días. Estas discusiones eran producidas por que cuando leyó el guión el señor Crabtree odiaba las películas de monstruos ¡Pero estaba atado por contrato!
Pero nunca encontraba una copia y eso que la busqué bien. Desistí. El año pasado volví a intentarlo y ¡Voilá! Ahí estaba, esperándome en el emule. Así que llené un cuenco de palomitas y embriagado por el triunfo y la felicidad, me dispuse a ver EL MONSTRUO SIN ROSTRO.
Un pequeño pueblo fronterizo entre Estados Unidos y Canadá empieza a sufrir el azote de un misterioso asesino invisible. Hasta aquí todo habitual, o todo lo habitual que puede ser una fábula fantacientífica de finales de los 50. Toda la aldea hecha la culpa a la base militar que recientemente ha sido construida en la zona. Lo cierto es que dicha base posee un reactor nuclear que proporciona energía a un inmenso radar, de ahí el temor, pero no tiene nada que ver con los asesinatos. Las muertes son provocadas por una raza de cerebros invisibles que se alimentan de las mentes inocentes, seres creados sin desearlo por un científico que estudiaba la telequinesia. El poder de estas criaturas aumentará y su aspecto repugnante quedará al descubierto. Aquí, amigos, cuando parece que la película termina es en realidad cuando empieza ¡Los últimos quince minutos son arte puro! Y es que estos quince minutos no sólo conforman un emocionante combate sino que poseen la gran virtud de ser explícitamente sangrientos ¡Y contando con unos enemigos realmente repulsivos! Bien es cierto que el rudimentario stop-motion de los cerebros saltarines salta a la vista. El origen de las criaturas nos recuerda a la superior “Planeta Prohibido”, y el esquemático científico loco ya era un tópico aquel entonces. Además está la chica protagonista que aunque es muy guapa parece que se pase todo el rato riéndose. Pero también es cierto que “El monstruo sin rostro” hace gala de un ritmo excelente y de un buen equilibrio entre la acción y la investigación. Al final, desconectan el generador nuclear y los bichos se mueren. Esta solución no me gustó mucho por que me parece demasiado “limpia” y simple para semejante amenaza pero bueno, no hay que pedir peras al olmo como quien dice.
En definitiva: me encantó. Y os la recomiendo a todos. Toda una parábola social sobre la incomunicación moderna y el amor no correspondido… No, nadie se lo ha creído. Mejor. Por que “Fiend without a face” es una peli de monstruos. Pero de las de verdad.

3 comentarios:

Rafa dijo...

¡Arf, arf! ¡Yo quiero verla!

SuperSantiEgo dijo...

Qué tiempos aquéllos en los que TODO se podía explicar con un poco de radiactividad o una fuga química, desde las gigantomutaciones a las hemorroides asesinas.

Milgrom dijo...

Lo más terrorífico del mundo es siempre un cerebro bien usado jeje.