(7 años de extravagantes aventuras)

lunes, 8 de enero de 2007

El Hombre Pálido en la gran ciudad


1944, España. Una muchacha ha superado tres pruebas imposibles para convertirse en la Reina del Mundo Subterráneo. El país se encuentra sumido bajo la dictadura. Una guerra mundial esta llegando a su recta final.
Y un monstruito hambriento y repugnante decide salir a vivir aventuras.

Una gran respuesta a una gran pregunta...


¿Que fue del hombre pálido?



La última vez que le vemos ha sido derrotado por una niña pequeña. Mal asunto. Casi tan humillante como cuando a Sauron lo ganaron una chica y un perro y después unos enanos de pies peludos. Tras esto se sentó otra vez a la mesa con el banquete y se dijo:

-¿Por que no me como el cebo?

Pero se dió cuenta de que si hacía eso, aparecería él y se comería y esa era una sensación bastante desagradable. Asi que se levantó y decidió ir a buscar algo que pcar. Abrió la nevera. Vacia. Sólo quedaban unas cuantas uñas.

-Esto me vale para el camino, pero tendré que comer de verdad digo yo.

Abrió la despensa. "Niños enlatados Litoral". Pero la lata estaba vacía. En ese momento el Hombre Pálido se lamentó de la vida del soltero. Cogió la cartera, la guardó en uno de los repugnantes pliegues de su piel y se marchó. Abrió la puerta y tras saludar a su vecino, el tejón morado de seis ojos, salió a la superficie. Una vez arriba salió nada menos que en ¡Nueva York! Los neoyorkinos, acostumbrados a cosas raras de todo tipo, se limitaron a pasar de largo. El hombre pálido siguió avanzando y se encontró con Fred Astaire, Ginga Rogers, Humphrey Bogart y otro montón de estrellas de Hollywood. También montó en un taxi amarillo y recibió propaganda militar.
Finalmente encontró un supermercado. Por supuesto en un supermercado estadounidense no fue muy difícil encontrar un saco de niños vivos. Una vez cumplido su objetivo, fue al cine en blanco y negro pero un tío le dio la mano dejándole tuerto y como con la otra mano estaba comiendo niños, no se enteró de mucho.
Al final, el Hombre Pálido regresó a su palacio del subsuelo, con el apetito saciado y tras haberselo pasado pipa en la gran ciudad.

-Tengo que salir más a menudo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

deja las drogas :P

Anónimo dijo...

Por suerte no has explicado los problemas que pasa cuando tiene que limpiarse el culo tras defecar.