(7 años de extravagantes aventuras)

viernes, 5 de enero de 2007

Banderas de nuestros Padres



Basado en la novela de James Bradley, Steven Spielberg (producción) y Clint Eastwood (dirección) nos traen "Las banderas de nuestros padres" una emotiva película sobre la batalla de Iwo Jima y, especialmente, sobre la famosa foto de seis hombres levantando la bandera.

Eastwood vuelve a demostrar que es el mejor construyendo películas "como las de antes". Esto es, cine del llamado "clásico", películas como las de los años 50 (los 40 era mas bien una era de propaganda y los 60 iniciaron el "cine moderno" en muchos aspectos). Algo que mucho quieren y pocos pueden. Por que hace falta talento, más que tecnica para ello. Pero lo curioso es que aun con esto, es capaz también de utilizar hábilmente el lenguaje cinematográfico moderno asi como la violencia (verbal y física) del siglo XXI. Por que nos encontramos ante una obra increiblemente violenta y construida mediante "saltos temporales" que añaden gran dinamismo a la trama.

Esto quiere decir que se conforma la trama de la película a sí misma poco a poco y funciona mediante bloques temáticos que transcurren en pasado (Iwo Jima), pasado posterior (la gira de los tres protagonistas) y presente (la ancianidad de los soldados).
Mediante la célebre imagen de la victoria se reflexiona sobre los horrores de cualquier guerra llevando a cabo una acertada crítica a la política norteamericana. Pero sobre todo del significado de la palabra "héroe", palabra que los propios "héroes" rechazan.

Eastwood nos demuestra que él es un adalid de la individualidad, de la libertad, y que és un hombre patriótico dentro de la cordura: La patria son los hombres que la conforman.
Las partes de la batalla (que a pesar de su gran importancia, son las de menor duración en el filme) estan caracterizadas por una gran desmitificación y, sobre todo, por una crudeza y realismo excepcionales que nos hacen realmente sentirnos como los propios soldados sin distanciamiento que valga. El tiroteo que tiene lugar el primer día es, simplemente, terrorífico. Algunos han argumentado una gran similitud con "salvar al soldado Ryan". Bien, eso es falso. Más que nada por que estamos en la misma guerra, con los mismos vehículos, el mismo armamento y el mismo ejército. Es absurda esa acusación. Es como decir que la segunda guerra mundial fue una copia de la primera. Ni siquiera el estilo de filmación del combate es igual, aunque bien es cierto que ambas mantienen el mismo nivel de brutalidad.

Es asombrosa la maestría con la que se traza ese gran circo que es EEUU, mediante la gira que hacen los que pusieron la bandera para convencer de la compra de "bonos de guerra". Todo espectáculo, todo maravilla, todo impresión, pero todo paper maché. No hay nada real debajo, es una simpatía sin corazón, un llanto sin sentimiento. "Héroe" parece significar mucho pero en realidad no significa nada. Resulta despreciable como se utilizan a los soldados, el comprotamiento de los políticos y, en definitiva, la actitud de un país que vive por y para el libre mercado. Nunca he visto una crítica tan directa y acusadora hacia norteamérica. Esclarecedora es la escena en la que, por un sencillo error, un soldado cae al agua y ningún barco de la flota se detiene a ayudarlo. Ninguno.

La interconexión entre las escenas en la isla, las de la recaudación de fondos y las de los protagonistas ya mayores, resulta, por supuesto, perfecta y logra que veamos las tres cosas con otra perspectiva siempre nueva e interesante. Esta película aporta muchísimo, tanto al mundo del cine como a nuestra apreciación de la segunda guerra mundial. Por no hablar del presente. De Irak. Algo siempre implícito. También se incluye la trama de la reconciliación padre/ hijo muy importante en la filmografía del autor que aunque se encuentra en un momento del metraje quizás inadecuado, si es importante en el contexto general.

22000 soldados japoneses y mas de 6000 americanos murieron. Y el director consigue, haciendo uso de su ya habitual destreza, que les veamos. Y lo comprendamos. Y nos emocionemos. Una de las mejores películas de Clint Eastwood. Sin duda.

Para que entretenerse más tiempo: una historia como las que ya no se hacen. Una obra maestra.
Ahora estoy esperando "cartas desde Iwo Jima", la versión del conflicto desde el lado japonés y que, sin duda, no me decepcionará.

1 comentario:

Guybrush dijo...

A mí también me gustó un montón, aunque al principio me descolocaron los saltos en el tiempo y tal.

Ídem, espero con ansias Cartas desde Iwo Jima.